Tembló Ucrania, pero lo peor de la región fue Argentina

De menor a mayor, con los operadores terminando con tortícolis y con las teclas F5 (actualizar) de los teclados machucadas, todo el día financiero mundial giró en torno a la invasión de Rusia a Ucrania, con miradas atónitas observando de qué modo se invadían puntos de defensa claves, con la aparición de los primeros muertos y los primeros heridos, y con la población de Kiev buscando refugio en los túneles del subte.

El impacto temerario de Putin tuvo, por supuesto, un impacto inmediato en el mercado, con un movimiento que cayó como una bomba en la apertura del día pero a medida que las horas fueron pasando las tendencias de los precios se fueron desinflamando, tanto que desde una abismal caída del 33% en la Bolsa de Moscú, la Bolsa de Nueva York terminó con una suba promedio del 1,5%, con el tecnológico Nasdaq arriba de todo, recuperando nada menos que 3,3%.

En el medio de esos dos extremos, con precios moviéndose en una montaña rusa a lo largo de todo el día, los commodities terminaron con algunas sorpresas, sobre todo luego de las sanciones que aplicaron de manera contundente países como Francia, Gran Bretaña, la Unión Europea y sobre todo Estados Unidos. Finalmente, cuando parecía que la entrada con tanques y misiles a Ucrania podía incendiar todo, finalizó el día con una suba mínima para el petróleo, con los metales preciosos perdiendo valor, con los metales básicos y las criptomonedas finalizando bien luego de un colapso a media rueda. Y, decididamente lo mejor del día, especialmente para un país como la Argentina, fue el saldo final que tuvieron los granos, con un salto de casi 6% para el trigo en Chicago, y subas similares no solo para el trigo sino también para el maíz en la Bolsa de Rosario, con la soja más tranquila en ambos mercados.

El dólar, el gran ganador 

Definitivamente el gran ganador del día fue el dólar. Inversores de todas las latitudes decidieron buscar refugio no en el oro, ni en la plata, ni en las criptomonedas, sino en los bonos cortos de la Reserva Federal norteamericana. 

Así, la curva de rendimiento de esos papeles se aplanó: los precios contado de los papeles cortos subieron y los de los papeles largos no, por lo que la tasa a 5 años bajó a 1,9% anual, la tasa a 10 años bajó a 1,9% anual y la tasa a 30 años subió a 2,9% anual.

Este movimiento hacia papeles de la Fed determinó que el dólar fuera la moneda más beneficiada: ya que en el exterior el billete verde saltó 3,2% en Chile, 2,4% en Brasil, 1,5% en México, 1,3% contra la libra, 1% contra el euro y 0,5% contra el yen. En Argentina, los 14 dólares de Alberto también subieron, pero con una suba más suave (el blue escaló sólo 50 centavos hasta $ 210,50 pesos), porque el Banco Central hizo un gran gasto: tomó una montaña de depósitos de los bancos en Leliq (nada menos que $350.082 millones) y perdió una chorrera de reservas: se fueron US$ 157 millones, por lo que entre lunes y jueves la autoridad monetaria perdió US$ 314 millones.

Ese gran uso de Leliq y de reservas para que el dólar no subiera más, vino acompañado con una nueva baja en los títulos públicos y con un descenso en la Bolsa de Buenos Aires, que se transformó en el mercado regional con peor resultado del día. Y lo particular del caso es que este mal resultado en los activos argentinos se dio en un día en el que los granos (principal producto de exportación) volaron, y en una rueda en la que el ministro Guzmán logró un gran éxito, al poder colocar deuda en pesos por $375.121 millones, mucho más del objetivo de $225.000 millones que se había fijado.

En términos concretos, los bonos argentinos sufrieron una caída cercana al 2%, por lo que el riesgo país creció en otras 25 unidades, hasta 1.760 puntos básicos. Y mientras Wall Street subía 1,5%, con suba del 0,2% en la Bolsa de México y baja de apenas 0,4% en la de San Pablo, la Bolsa de Buenos Aires  mostró ceños fruncidos: con $1.683 millones operados en acciones y $4.905 millones en Cedears, hubo una caída de 2,9%. Con los ADR argentinos que operan en Nueva York anotando caídas de hasta el 8%, con Edenor, Francés y Loma Negra como las peores, y sólo se salvaron Mercado Libre, Cresud y Bioceres, dos venían de caer demasiado y la otra brinda por los granos.

O sea, el cuadro de situación sigue siendo el mismo. Continuó en torno del Gobierno una gran discusión por el tema tarifas. El FMI dice que es necesario subirlas por lo menos 60%, el equipo económico contrario a Guzmán autoriza sólo 20% por debajo de la suba de los salarios. Y con eso el avance del paquete del acuerdo con el FMI se postergó otra vez: iba a ser enviado este viernes al Congreso, pero eso no ocurrirá. Por lo que el martes próximo Alberto y Guzmán iniciarán las sesiones ordinarias con el pescado sin vender y con  Argentina sin saber si vamos o no al default, cuando faltarán apenas tres semanas para el supuesto Día D con el FMI.

Mientras esta lenta caída de los títulos argentinos continúa, tanto públicos como privados, los escribanos dieron a conocer que las operaciones con inmuebles siguen en una lenta degradación: en enero en Ciudad de Buenos Aires se firmaron 14,5% menos operaciones que hace un año y en Provincia de Buenos Aires 1,8% menos, con los propietarios colocando una inmensa cantidad de propiedades en venta, huyendo no solo de los alquileres, sino tratando de sacar los valores del país porque los niveles de confianza siguen sin aparecer.

Buena colocación de bonos

Y ayer, como si fuera un gran logro, el Ministerio de Economía brindó porque había logrado aumentar todavía más la deuda argentina. Con 1.319 ofertas, Martín Guzmán logró colocar deuda en Lelites, Ledes, Lecer, Bonte y Boncer por $375.121 millones. Del monto total captado, el 31% fue en una letra del Tesoro nacional en pesos ajustadas por CER a descuento con vencimiento 17 de febrero de 2023 (x17f3 – nueva), el 14% en una letra del Tesoro nacional en pesos a descuento con vencimiento 29 de abril de 2022 (s29a2 – reapertura), el 13% en una letra de liquidez del Tesoro nacional en pesos a descuento con vencimiento 31 de marzo de 2022 (nueva), el 11% en un bono del Tesoro nacional en pesos ajustado por CER 1,45% vencimiento 13 de agosto de 2023 (t2x3 – reapertura), el 10% en  un bono del Tesoro nacional en pesos a tasa fija 22% vto. 21 de mayo de 2022 (ty22p – reapertura), el 10% en una letra del Tesoro nacional en pesos a descuento con vencimiento 30 de junio de 2022 (s30j2 – reapertura), el 6%  en una letra del Tesoro nacional en pesos a descuento con vencimiento 29 de julio de 2022 (s29l2 – reapertura), el 5% en una letra del Tesoro nacional en pesos a descuento con vencimiento 31 de agosto de 2022 (s31g2 – nueva) y apenas el 1% en un bono del Tesoro nacional en pesos ajustados por CER 1,55% vencimiento 26 de julio de 2024 (t2x4 – reapertura).

Esta situación, con un Gobierno que dice que quiere acordar con el FMI, pero que no cambia sus políticas, sigue perdiendo reservas y estatizando cada vez más los activos de los bancos (pasaron del 60% al 70% de las posiciones bancarias a titulos del Estado en lo que va del mandato de Alberto, haciendo al sistema mucho más inseguro. 

De ese modo, con todo en una nebulosa, la mirada sobre Ucrania y la guerra en Europa por supuesto concentrará todas las miradas, pero sin lugar a dudas las próximas tres semanas argentinas también serán un escenario para alquilar balcones.

Fuente: El Economista, Argentina

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