Más inflación, medidas inútiles y un mercado con más riesgo

El Indec dejó ayer a todo el mundo boquiabierto: midió para febrero una inflación mensual del 4,7%, la segunda más alta de toda la era Alberto, y por la reciente suba de los combustibles (que no está incluida en esa medición) todos los analistas descuentan que el IPC de marzo estará claramente por arriba del 5%, por lo que las estimaciones de la inflación anual fueron elevadas hasta el  65%, lo cual rompe todos los senderos del Gobierno, que quería encorsetar una suba salarial del 40% para este año.

Por supuesto, los gremios más fuertes (camioneros, petroleros, bancarios y metalúrgicos) están logrando aumentos mayores, pero como la cantidad de empresas de esos sectores se van achicando, los empleados defendidos por los gremios son cada vez menos y los empleados privados que tienen suerte de conseguir un trabajo en negro o directamente los que están desempleados y que tienen un plan quedan sumergidos entre mayor cantidad de pobres e indigentes, un número que se dará a conocer dentro de 15 días.

Semejante suba de precios de febrero, que da un 8,8% para el primer bimestre y un 52,3% para los últimos doce meses, rompe todos los esquemas, dejando completamente viejas todas las cifras que acordó Guzmán con el equipo técnico del FMI, que plantearon para este año una inflación del orden del 47-48%. Pero lo peor del caso es que el Gobierno anunció ayer, en la boca del presidente Fernández, que el viernes iniciará una “guerra contra la inflación”, en lo que por lo que se conoce será con más de lo mismo.

Según manifestaban anoche distintas fuentes oficiales, los anuncios que se harán el viernes vuelven a retrotraernos a las estrategias de asirios y caldeos: “atacaremos a los especuladores”, volvió a gritar el Presidente. Y el remedio será poner precios máximos, incorporar más productos a precios cuidados, harán fideicomisos, frenarán la exportación y subirán retenciones, sin siquiera mencionar ni una coma sobre baja del gasto o baja de la emisión efectiva.

El Presidente, y también su ministro de Economía, culparon de la situación a la guerra en Ucrania y a la suba desmedida de los precios internacionales. Pero lo cierto es que ayer, mientras la Argentina anunciaba que en febrero los precios subieron 4,7%, Brasil anunció que su inflación de febrero fue del 1% y Venezuela tuvo una variación del 1,7%. 

Es cierto que los precios internacionales están afectando la inflación de casi todos los países del mundo, pero Argentina está ingresando en una espiralización peligrosa, tanto que Alberto Fernández es el Presidente que registra mayor inflación acumulada en 26 meses de gobierno desde 1991: nada menos que 123%. Y economistas de todo el espinel se lo repiten de manera reiterada que esta suba de precios tan notable es producto de la emisión sin fin, del plan platita que realizó el Gobierno para recuperar 800.000 votos en la elección de noviembre, llenándole los bolsillos de todos para generar más actividad artificialmente, tanto que en los últimos noventa días de 2021 el BCRA emitió $4.000.000 por minuto.

Por supuesto, este incremento de precios y lo que viene ahora en marzo, desatará una generalizada lucha de todos los sectores para actualizar paritarias. Y ni que hablar lo que impactará por ejemplo en un sector que ya está en llamas, como son los precios de los alquileres, lo cual hará caer a la sociedad en días todavía más complicados. Y expertos en engaños contables denunciaron: “no hay que  engañarse, el acuerdo con el FMI limita la emisión de pesos directa, pero habrá emisión blue, con el BCRA convirtiendo las Leliq en bonos: aumentando la ya peligrosa bonexización de los depósitos, aumentando el alerta de los ahorristas, que hoy tienen en los bancos plata quemada, ya que los plazos fijos rinden 10 puntos por debajo de la suba de los precios”.

Y ese aumento es un promedio, ya que los alimentos subieron mucho más: tuvieron un aumento mensual del 7,5%, con muchos productos esenciales anotando incrementos de más del 20%, sobre todo las frutas y verduras, dos sectores también muy castigados por la sequía y los incendios en distintas provincias. Por eso, como dijo Carlos Heller, “tapándose la nariz”, el Senado emitió dictamen ayer del proyecto de acuerdo con el FMI en una reunión de apenas 12 minutos. Esperan votarlo el jueves, para que lleguen pronto los dólares del Fondo, para ver si se logra parar la estampida con más reservas en un Banco Central que está vacío.

La jornada del Central 

De hecho ayer el Banco Central tuvo un día muy complicado. La autoridad monetaria perdió US$ 192 millones en reservas. Y como si eso fuera poco: chupó de los bancos otra montaña de pesos, $529.710 millones en Leliq cortas al 42,5% y $26.675 millones en Notaliqs, con tasas flotantes. Y hoy el ministro Guzmán sale a tomar más y más deuda, ofreciéndole una Letra del Tesoro a tasa a los fondos de inversión, cinco letras algunas a tasa y otras ajustadas por inflación a los denominados creadores de mercado y tres bonos a los inversores en general, prometiendo pagar inflación más tasas entre 1,45% y 2% anuales adicionales. Este llamado tendrá revancha el jueves. Y volverá a haber otra licitación el martes 22 (con revancha el 23) y una licitación más el martes 29 (con revancha el 30), todo para ver si se puede conseguir la montaña de vencimientos de bonos en pesos que los propios Alberto y Guzmán emitieron dentro de su propio mandato.

Se terminó de desmentir, además, que se les ofrecería un canje especial a los fondos Pimco y Templeton que no saben de qué manera salir de Argentina, para no volver nunca más. Y junto con eso, cambió de dirección el precio de los dólares libres: todos venían bajando, y finalmente el blue, que por momentos estuvo a $199, terminó sin cambios en $200; al tiempo que el MEP, el Contado Con Liquidación y el Senebi volvieron a subir, hasta precios que por ahora están lejos del blue (MEP a $187,94, CCL a $189,10 y Senebi a $200,50). Pero como ningún número cierra en esta nueva coyuntura, varios operadores sentenciaron que la baja de los dólares libres ha terminado.

Escenario global inestable

Por cierto, el clima financiero fue altamente inestable en todas partes. Arrancó de una manera muy difícil en China, ya que por Omicron, por el apoyo de Xi a Putin y por una economía que se desacelera, las principales bolsas de ese mercado (Shanghái y Shenzhen) y la Bolsa de Hong Kong se hundieron 5%. 

En una corriente que fue de menor a mayor, con las Bolsas europeas no tan afectadas y con Wall Street directamente terminando con una fiesta (con subas de entre 1,8% y 3%), ya que los inversores especulativos descuentan que en el presente colapso mundial la Fed no tendrá espacio como para aplicar una importante suba de tasas de interés, y menos secar el mercado de dólares.

Esencialmente, el rebrote de Covid en China y en varios países asiáticos están obligando a confinar ciudades con millones de habitantes y eso supone nuevamente un menor consumo de muchos productos, lo cual generó ayer un verdadero descalabro en los commodities

Lo más destacado fue otra caída del petróleo, que ya retrocede US$ 27 en pocos días, hubo también descensos leves en los metales básicos, los granos siguen muy firmes y las criptomonedas repuntaron, pero el oro y la plata volvieron a caer, ya que sin tener ninguna renta financiera asusta la tasa que puede aplicar Powell. 

De hecho, ayer -mientras los dólares repuntaban en Argentina- en el exterior el billete verde subió 0,8% en Brasil y avanzó 0,1% contra el yen, pero no cambió contra el euro, y bajó 0,3% contra la libra, 0,4% contra el mexicano y cayó 0,5% en Chile. Todo esto con un gran anzuelo: las tasas largas de EE.UU. volvieron a subir, colocándose en 2,1% anual a 5 años, 2,2% a 10 años y 2,5% a 30 años.

El riesgo vuelve a subir

Frente a esta situación, de precios fuera de control en el mercado interno, los títulos argentinos volvieron a ser otra vez castigados, destacándose nuevamente como los peores de nuestra región. Los bonos siguieron muy flojos, por lo que el riesgo país subió otras 20 unidades hasta 1828 puntos básicos. 

Y la Bolsa de Buenos Aires tuvo otra jornada decepcionante: con $953 millones operados en acciones y $3.830 millones en Cedears, el índice S&P Merval volvió a bajar, perdió otro 1,6%. Y los ADR argentinos que operan en Nueva York estuvieron mixtos, con un buen día para Mercado Libre y Bioceres, pero con precios en baja para YPF, Cresud y Central Puerto.

¿Qué se ve por delante? Hay mucha inquietud para ver si el Senado da el “sí” al FMI, en medio de un Frente de Todos que está quebrado. También se teme por lo que hará Powell con la aspiradora de la Fed. Y lo que más puede mover el amperímetro es el resultado que consiga Guzmán con sus licitaciones: si se ve que llamado tras llamado el financiamiento voluntario en pesos se va estrangulando, el mercado puede entrar en una dimensión que muchos ni siquiera quieren pensar.

Fuente: El Economista, Argentina

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