Esta es “una de las fotos del universo más profundas jamás tomadas”. Es sólo un aperitivo de lo que promete el James Webb

Queda menos de una semana para que el telescopio espacial James Webb nos muestre al fin la primera foto oficial que toman sus instrumentos ya totalmente afinados, pero en la NASA no han podido esperar a ofrecernos un pequeño aperitivo.

Es de hecho un aperitivo inesperado, porque la imagen —aquí en tamaño completo— se ha tomado con un sensor que ni siquiera está destinado a “sacar fotos”. A pesar de ello acabó capturando “una de las imágenes del universo más profundas jamás tomadas” según la NASA. Y eso sin proponérselo, lo que hace pensar una vez más lo mucho que el James Webb nos descubrirá a partir de la próxima semana.

Esto es solo el principio

El pasado mes de mayo la NASA quiso probar el comportamiento del Fine Guidance Sensor (FGS), un instrumento desarrollado por la Agencia Espacial Canadiense y que está dedicado a una cosa: encontrar y fijar el objetivo de la observación.

Aunque ese sensor es capaz de tomar imágenes del universo, el objetivo es el de lograr que los sensores que realmente se dedican a ello lo hagan con una precisión astronómica —y nunca mejor dicho—.

Las imágenes que se toman con ese sensor para sus operaciones se suelen descartar, sobre todo teniendo en cuenta que el limitado ancho de banda para enviar datos desde el James Webb hasta la Tierra hace que solo se envíen desde dos instrumentos al mismo tiempo.

Sin embargo en unas pruebas recientes de estabilidad el equipo de ingenieros quiso quedarse con las imágenes porque había ancho de banda disponible. Las 72 capturas con una exposición total de 32 horas a lo largo de ocho días se combinaron para una imagen que según la NASA es una de las más profundas que jamás se han tomado del universo.

Los propios responsables de la NASA se han quedado asombrados ante el resultado. Aunque los datos no permiten estudiar por ejemplo la edad de las galaaxias de la imagen, el FGS “es capaz de producir vistas espectaculares del cosmos”.

Algunos quizás os preguntéis por qué el centro de algunas estrellas aparece como un punto negro. Eso se debe a que “saturaban los detectores del James Webb” explican en la NASA. El objetivo de la prueba era ver si el telescopio podía controlar su “giro” —sacar fotos mientras se pone de lado, como si fuera un avión en vuelo— y esa imagen deja claro que sí.

No solo eso: este aperitivo es una muestra de la capacidad del James Webb. Si ha capturado esa imagen con un sensor no destinado a ello, no podemos ni imaginar lo que será capaz de captar con sus sensores específicos. En unos días comenzaremos al fin a ver esos frutos.

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