Los primeros ministros de Dinamarca y Groenlandia anunciaron este martes una gira diplomática por Berlín y París con el objetivo de reforzar el respaldo europeo frente al reciente impulso del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para que Washington tome control de Groenlandia, un territorio ártico que pertenece al Reino de Dinamarca desde hace siglos.
La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, y su par groenlandés, Jens-Frederik Nielsen, se reunirán este martes con el canciller alemán, Friedrich Merz, y el miércoles con el presidente francés, Emmanuel Macron, según confirmaron fuentes oficiales. La agenda se inscribe en un contexto de fuertes tensiones transatlánticas, luego de que Trump reavivara su interés estratégico por la isla y planteara abiertamente la posibilidad de ejercer presión económica y política para lograr su objetivo.
La exigencia estadounidense de controlar Groenlandia sacudió los vínculos entre Europa y Washington y aceleró los debates internos en la Unión Europea sobre la necesidad de reducir la dependencia estratégica de Estados Unidos, incluso después de que Trump moderara su discurso. La semana pasada, el mandatario norteamericano retiró las amenazas arancelarias y descartó públicamente la posibilidad de tomar la isla por la fuerza, aunque mantuvo su interés geopolítico en la región.
Según informó la oficina de Frederiksen, las reuniones en Alemania y Francia estarán centradas en “la situación actual de la política exterior y la necesidad de una Europa más fuerte”, con especial énfasis en la seguridad del Ártico y en la defensa de la soberanía territorial.
Desde París, el gobierno francés anticipó que Macron reafirmará la solidaridad europea y el apoyo de Francia a la soberanía e integridad territorial tanto de Dinamarca como de Groenlandia. En un comunicado, el Palacio del Elíseo señaló que “los tres líderes discutirán los desafíos de seguridad en el Ártico, así como el desarrollo económico y social de Groenlandia, que Francia y la Unión Europea están dispuestos a respaldar”.
Las fricciones diplomáticas entre Dinamarca y Estados Unidos —ambos países miembros fundadores de la OTAN— llegaron en las últimas semanas a poner en duda la cohesión de la alianza militar. Sin embargo, el conflicto se desplazó hacia el terreno diplomático tras una reunión entre Trump y el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, en la que el presidente estadounidense dio marcha atrás con su amenaza de una anexión directa.
Tras ese encuentro, Trump y Rutte acordaron lo que el mandatario describió como un “marco” de entendimiento, cuyos detalles no fueron divulgados. No obstante, el líder estadounidense aseguró haber garantizado “acceso total y permanente” de Estados Unidos a Groenlandia mediante un acuerdo con la OTAN, una afirmación que generó inquietud en varias capitales europeas.
Desde la alianza atlántica, Rutte sostuvo que los países miembros deberán intensificar su compromiso con la seguridad del Ártico para hacer frente a las crecientes amenazas de Rusia y China, una narrativa que refuerza la relevancia estratégica de Groenlandia en el nuevo tablero geopolítico global.
En este escenario, Frederiksen y Nielsen insistieron en que Dinamarca y Groenlandia están dispuestas a dialogar con Washington sobre una amplia gama de temas, incluida la cooperación en seguridad y defensa. Sin embargo, dejaron en claro que existen “líneas rojas” que no están dispuestos a cruzar: la soberanía y la integridad territorial del Reino de Dinamarca y de Groenlandia no están en negociación.
La gira por Berlín y París busca, precisamente, consolidar un frente europeo común ante las presiones externas y enviar una señal política clara de que el futuro del Ártico deberá definirse en el marco del respeto al derecho internacional y a la autodeterminación de los territorios involucrados.







