“Cuatro cuentos cuánticos”: Javier Argüello y la realidad en múltiples dimensiones

Para quienes se dedican al mundo de las letras, la física puede resultar un territorio ajeno e incomprensible. Sin embargo, en su más reciente libro, Cuatro cuentos cuánticos (Random House), Javier Argüello logra fusionar la literatura con los principios de la mecánica cuántica para explorar los límites de la realidad, el tiempo y las obsesiones humanas.

A través de relatos en los que la linealidad se desvanece y la circularidad cobra protagonismo, el autor invita a cuestionar la naturaleza de la existencia y las infinitas posibilidades de los acontecimientos. Inspirado en principios como la superposición cuántica, Argüello juega con las percepciones y desafía la noción de un tiempo único y absoluto.

El desafío de narrar lo intangible

Uno de los conceptos clave de la mecánica cuántica es la superposición, que establece que una partícula puede encontrarse en múltiples estados al mismo tiempo hasta que es observada. Esta idea, aunque difícil de concebir desde la lógica cotidiana, ha servido como inspiración para el autor en la construcción de sus relatos.

El libro se compone de cuatro cuentos que tensionan los límites entre la realidad y la ficción. En uno de ellos, un escritor asiste a una reunión con antiguos compañeros de escuela y revive un amor de la infancia que, en otra vida, pudo haber sido distinto. Otro relato aborda la obsesión de un autor con un poeta enloquecido, mientras que el tercer cuento juega con la posibilidad de un viaje en el tiempo inspirado en la literatura fantástica de Borges, Bioy Casares y Silvina Ocampo. El último, según el propio Argüello, desafía tanto los límites de la realidad como los de la propia ficción, en un giro narrativo que busca dejar a los lectores en un estado de asombro.

Argüello ya había explorado temáticas similares en su libro Siete cuentos imposibles, donde un personaje se enfrenta a la desconcertante revelación de que no es más que un ser ficticio atrapado en una narración. Ahora, en Cuatro cuentos cuánticos, vuelve a sumergirse en la intersección entre la ciencia, la literatura y la filosofía para ofrecer una experiencia de lectura que desafía las certezas del lector.

El tiempo, la memoria y la obsesión

El tiempo es una de las obsesiones recurrentes del autor. “Desde Einstein sabemos que el espacio y el tiempo son lo mismo”, explica Argüello. “Pero la idea de un presente absoluto es una construcción humana. En términos físicos, no hay un ‘ahora’ universal”.

Los cuentos del libro exploran esta idea a través de personajes que cuestionan su propia existencia y la naturaleza de las decisiones que han tomado. “Creo que todos, en algún momento, nos preguntamos qué hubiera pasado si hubiéramos tomado otro camino en la vida”, reflexiona el escritor. “Esa sensación de pérdida o de caminos no recorridos es algo que nos atraviesa a todos”.

Más allá de la especulación filosófica y científica, el libro no deja de lado la dimensión emocional de sus personajes. Las historias de amor y pérdida aparecen como hilos conductores que anclan lo abstracto en lo humano. “Más allá de cualquier juego con el tiempo o con la física, creo que lo que realmente nos importa a los seres humanos son nuestras relaciones, nuestras decisiones y la forma en que vivimos con ellas”, sostiene Argüello.

Literatura y física: dos formas de contar la realidad

En su visita a Buenos Aires para presentar el libro, Argüello compartió una anécdota con un físico chileno que también es pianista. “Me decía que la gente puede disfrutar de la música sin entender de corcheas, y que de la misma manera deberíamos poder disfrutar de la física sin entender ecuaciones”, relata. “Eso es un poco lo que intento hacer con este libro: llevar algunas ideas de la física cuántica a la literatura, no desde la explicación científica, sino desde la experiencia narrativa”.

Para el autor, el auge de la no ficción ha generado un fenómeno interesante en la literatura contemporánea: la necesidad de los lectores de distinguir qué es real y qué es ficción. “Hoy la gente quiere saber qué pasó realmente y qué es inventado”, explica. “Y me parece interesante jugar con esa frontera. ¿Dónde empieza y dónde termina la realidad? ¿Qué es verdad y qué es una construcción?”.

Un relato para tiempos inciertos

Más allá de su exploración cuántica, Cuatro cuentos cuánticos dialoga con el momento actual. “Estamos viviendo una época en la que los grandes relatos están perdiendo solidez”, reflexiona Argüello. “La civilización está construida sobre relatos compartidos, y cuando esos relatos empiezan a desdibujarse, entramos en un estado de incertidumbre. En ese sentido, creo que mis personajes reflejan ese desconcierto contemporáneo”.

Así, Cuatro cuentos cuánticos no es solo una obra que juega con la física y la metaficción, sino también un reflejo de las preguntas que atraviesan a nuestra sociedad: la incertidumbre del futuro, la fragmentación de la realidad y la búsqueda de sentido en un mundo donde las certezas se desmoronan.

Fuente: Clarin

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