El ministro de Economía, Luis Caputo, viajará en los próximos días a Estados Unidos para participar de las reuniones de primavera del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, en un contexto de creciente expectativa por la segunda revisión del acuerdo con el organismo y el desembolso pendiente de 1.000 millones de dólares.
Si bien el mercado sigue de cerca la posibilidad de novedades en el corto plazo —incluida la publicación del staff report—, fuentes oficiales deslizan que las definiciones clave llegarían después del encuentro internacional que se desarrollará entre el 13 y el 18 de abril en Washington.
Caputo integrará la comitiva junto al viceministro José Luis Daza y el presidente del Banco Central, Santiago Bausili. Antes de partir, el ministro permanecerá en Buenos Aires para participar de un evento de la AmCham Argentina.
Uno de los focos centrales estará puesto en el staff report, el documento técnico que elabora el FMI tras las negociaciones con el equipo económico y en el que se establecen metas, proyecciones y eventuales observaciones sobre el programa. También genera expectativa la posibilidad de un encuentro —formal o informal— con la directora del organismo, Kristalina Georgieva, aunque desde el Ministerio de Economía aún no confirmaron esa reunión.
La demora en la aprobación de la segunda revisión del acuerdo mantiene en alerta al mercado. Las negociaciones comenzaron en febrero, tras la visita de técnicos del FMI a Buenos Aires, y continuaron con un viaje del equipo económico a Washington encabezado por Daza, con el objetivo de cerrar un entendimiento técnico.
Uno de los puntos más sensibles es la meta de acumulación de reservas del Banco Central. Caputo busca flexibilizar el esquema actual, proponiendo reemplazar los objetivos trimestrales por una meta anual, en función de la volatilidad del mercado cambiario y la dificultad para proyectar el ingreso de divisas con precisión.
En la primera revisión del programa, el FMI ya había modificado las metas, permitiendo cerrar 2025 con reservas netas negativas en lugar de positivas. Sin embargo, ese objetivo tampoco se cumplió, en parte por la estrategia oficial de no intervenir en el mercado hasta alcanzar determinados niveles del tipo de cambio y por ventas de divisas previas a las elecciones.
En lo que va de 2026, el Banco Central muestra una mejora relativa en la acumulación de reservas: desde enero compró más de 4.500 millones de dólares y ya superó el 45% de la meta anual. Aun así, las reservas brutas se mantienen en torno a los 44.000 millones, afectadas por pagos de deuda en moneda extranjera.
Las nuevas metas acordadas tras la primera revisión establecen que las reservas netas deberían ubicarse en terreno negativo al cierre del primer trimestre, pasar a ser positivas a mitad de año y alcanzar unos 8.400 millones de dólares hacia diciembre.
En este escenario, el viaje a Washington aparece como una instancia clave para destrabar la negociación, definir nuevas condiciones del programa y dar señales al mercado sobre el rumbo financiero del país.







