Bloomberg usó Argentina para alertar a Biden: A la deriva

Según comentó durante la cuarentena, al presidente Alberto Fernández le fascinó la serie de Netflix titulada “Así nos ven”. El caso es interesante, pero ese título bien podría haber sido el de esta nota: la agencia Bloomberg volvió a poner la lupa sobre la Argentina y fue un verdadero papelón, al que los argentinos ya están acostumbrados desde hace décadas.

El influyente medio en el mundo financiero, principalmente Wall Street, graficó: “Con una inflación del 58%, nadie en Argentina sabe el precio de nada. A medida que los precios se disparan y se dispersan, la gente pierde la orientación. No es de extrañar, cuando un vuelo nacional de dos horas cuesta lo mismo que un mes de matrícula universitaria, un par de zapatillas equivale al pago mínimo mensual del seguro social y un iPhone nuevo cuesta la mitad del alquiler promedio de un año o más. Las etiquetas de precios también varían mucho de una tienda a otra, y rastrear los artículos esenciales diarios a las tarifas menos inasequibles es una pérdida de tiempo y energía para los trabajadores argentinos”.

Sin filtro, la agencia especializada en economía y negocios, se posicionó en el centro del escenario político y lanzó cachetazos para ambos lados de la grieta, algo que le está cuesta mucho últimamente al periodismo progre argento, berreta y con intereses de por medio:

“Con una inflación del 58% y acelerándose, la economía de $500 mil millones es un caso atípico, incluso en un mundo donde los precios están despegando en casi todas partes. No es solo un problema de la era de la pandemia: si bien las estadísticas históricas son sospechosas, Argentina no ha tenido una inflación de un solo dígito en al menos una década.

Es probable que pocos países sufran un derrumbe de los precios de esa escala. Se necesitaron décadas de oscilaciones políticas y zigzags en la política económica para que Argentina llegara aquí. Los políticos fallaron repetidamente en mantener bajo control el gasto del gobierno, los banqueros centrales cambiaron constantemente sus planes monetarios y el país sufrió una crisis monetaria en 2018 en medio de una huida más amplia de los mercados emergentes de alto riesgo.

Aún así, en medio de una ola de inflación global, hay algunas lecciones más amplias en la experiencia de Argentina. En primer lugar, una vez que los precios se disparan, puede resultar casi imposible volver a controlarlos. En segundo lugar, es probable que las carreras políticas terminen en el camino.

Ahora es el presidente Alberto Fernández el que está en el banquillo, con índices de aprobación que están cayendo a medida que los precios se disparan (…).

(…) El izquierdista-centro Fernández, que se presenta a la reelección el próximo año, no tiene que ir muy lejos para encontrar una advertencia. A través de la dictadura y la democracia, la inflación ha condenado a los políticos argentinos de todas las tendencias.

Su predecesor inmediato, Mauricio Macri, llegó al poder en 2015 y afirmó que una dosis de política favorable a las empresas pronto controlaría los precios. Cuatro años más tarde, con la inflación no muy lejos del máximo de los últimos 30 años, admitió que “pasaron cosas”, antes de ser expulsado de su cargo (…).

(…) Los economistas consideran que una clave para controlar la inflación es gestionar las expectativas de los precios futuros. Buena suerte con eso en Argentina, donde la gente apenas sabe lo que cuestan las cosas en este momento

Bloomberg escrachó a Martín Guzmán

Luego de explicar la interna que se vive en el Frente de Todos, con la disruptiva renuncia del secretario de Comercio Interior, Roberto Feletti, quien debía enfocarse en controlar justamente los precios, Bloomberg habló del costo de la energía, las expectativas de inflación para este año y escrachó al ministro de Economía, Martín Guzmán, por no responder ante la consulta:

“En la última señal de luchas internas por la inflación, el alto funcionario a cargo de los controles de precios, un leal a Kirchner, renunció la semana pasada , citando diferencias sobre “el camino tomado y las herramientas económicas elegidas”.

Los precios internacionales más altos de la energía han impedido que el banco central acumule sus reservas extranjeras netas, un aspecto clave del plan del gobierno para enfriar la inflación y anclar las expectativas este año, según un alto funcionario que pidió no ser identificado para discutir conversaciones internas.

El aumento de los precios obligó al gobierno a pagar las importaciones de gas natural antes de lo esperado, lo que retrasó el fortalecimiento de las reservas por parte del banco central. La inflación pronosticada originalmente en el programa del FMI para finalizar este año entre 38% y 48% ahora se ve dentro de un rango que podría llegar a 60%, agregó el funcionario.

Fuente: A24, Argentina

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