China anunció este jueves la condena a muerte de los exministros de Defensa Li Shangfu y Wei Fenghe, ambos acusados de graves hechos de corrupción en el marco de la amplia campaña de depuración interna impulsada por el presidente Xi Jinping dentro de las Fuerzas Armadas.
Según informó la agencia estatal Xinhua, los dos exfuncionarios fueron sentenciados por tribunales militares a la pena capital con suspensión de ejecución por dos años, una modalidad habitual en el sistema judicial chino que implica que no serán ejecutados de inmediato. Si durante ese período cumplen determinadas condiciones —como mantener buena conducta— la condena será automáticamente conmutada por prisión perpetua sin posibilidad de reducción de pena ni libertad condicional.
La decisión representa uno de los episodios más impactantes de la ofensiva “anticorrupción” lanzada por Xi Jinping y alimenta la percepción de una profunda purga dentro del aparato militar chino, considerada por numerosos analistas como la más severa desde los años setenta, durante la etapa final del liderazgo de Mao Zedong.
La caída de Li Shangfu
Li Shangfu, de 68 años, ocupó el Ministerio de Defensa apenas durante algunos meses de 2023 antes de desaparecer abruptamente de la vida pública y ser removido por decisión del gobierno chino.
Su última aparición oficial había sido en agosto de ese año. Posteriormente, organismos disciplinarios militares comenzaron una investigación en su contra por presuntos delitos de soborno y corrupción.
La Comisión Militar Central —máximo órgano castrense de China y presidido por Xi Jinping— lo acusó formalmente en 2024 de cometer “graves violaciones de la disciplina y la ley”, además de conductas cuyo “impacto y daño fueron extremadamente graves”.
Aunque las autoridades nunca detallaron públicamente los hechos específicos, la sentencia confirma que Li fue hallado culpable de múltiples delitos vinculados con sobornos y corrupción sistemática.
Wei Fenghe y las sospechas sobre la fuerza de misiles
El otro condenado es Wei Fenghe, de 72 años, antecesor de Li en el Ministerio de Defensa y excomandante de la estratégica Fuerza de Misiles del Ejército Popular de Liberación, responsable del arsenal nuclear y de misiles convencionales chinos.
Wei enfrentaba acusaciones similares: recepción ilegal de dinero, utilización indebida de su cargo para beneficiar a terceros y graves infracciones disciplinarias dentro del Partido Comunista.
Las investigaciones internas también lo señalaron por resistirse a los mecanismos de supervisión política y por vulnerar las normas de integridad partidaria.
El hecho de que las acusaciones y las sentencias contra ambos exministros hayan sido anunciadas simultáneamente alimentó las especulaciones sobre una posible conexión entre los casos y sobre la existencia de redes internas de corrupción dentro del aparato militar.
Una purga sin precedentes en el ejército chino
Las condenas se producen en un contexto de creciente inestabilidad dentro de la cúpula militar china.
En los últimos meses, Pekín desplazó o sometió a investigación a numerosos altos mandos vinculados a la Comisión Militar Central, incluido el general Zhang Youxia, considerado uno de los hombres más cercanos a Xi Jinping.
De hecho, de los seis generales nombrados por Xi para integrar la conducción militar central, todos menos uno fueron removidos, investigados o quedaron bajo sospecha.
La magnitud de las destituciones ha provocado desconcierto entre especialistas y observadores internacionales, especialmente por el hermetismo con el que el gobierno chino maneja toda la información relacionada con el Ejército Popular de Liberación.
Las hipótesis detrás de la ofensiva de Xi Jinping
Fuera de China —donde el tema permanece prácticamente vedado del debate público— analistas y expertos intentan descifrar las verdaderas razones detrás de la ofensiva militar impulsada por Xi Jinping.
Algunas interpretaciones apuntan a desacuerdos internos sobre la preparación operativa del ejército y la estrategia respecto de Taiwán, cuya eventual anexión sigue siendo uno de los principales objetivos geopolíticos de Pekín.
Otras hipótesis sostienen que Xi busca reemplazar a las viejas estructuras militares por una nueva generación de oficiales más jóvenes y absolutamente leales a su liderazgo, con el objetivo de garantizar el control político de las Fuerzas Armadas incluso después de abandonar el poder.
También circulan teorías vinculadas a posibles casos de espionaje y filtración de información sensible, incluida la eventual entrega de secretos militares o nucleares a Estados Unidos, aunque hasta el momento no existen confirmaciones oficiales.
Mientras tanto, el gobierno chino insiste en presentar las investigaciones como parte de una campaña estrictamente anticorrupción destinada a fortalecer la disciplina partidaria y el control político sobre el ejército.
Sin embargo, la escasa información pública y la velocidad de las destituciones continúan alimentando el misterio sobre lo que realmente ocurre dentro de la estructura militar más poderosa de Asia.







