A pocas semanas de que el presidente Donald Trump afirmara que el estrecho de Ormuz estaba “completamente abierto y listo para los negocios”, la administración estadounidense activó una nueva ofensiva diplomática con el objetivo de sumar apoyo internacional y restablecer el tránsito marítimo en uno de los puntos más estratégicos del comercio global.
La iniciativa, denominada “Plan de Libertad Marítima”, fue detallada en un cable interno del Departamento de Estado enviado a embajadas estadounidenses y citado por The Wall Street Journal. En él se instruye a diplomáticos a persuadir a gobiernos extranjeros para que se integren a un esquema liderado por Washington.
Según el documento, la coalición buscará compartir inteligencia, coordinar acciones diplomáticas y aplicar sanciones en respuesta a la crisis provocada por la interrupción del tráfico comercial en el estrecho, atribuida a medidas adoptadas por Irán. El texto destaca que la participación internacional será clave para restablecer la circulación marítima: “Su participación fortalecerá nuestra capacidad colectiva para garantizar la libertad de navegación y proteger la economía global”.
Asimismo, el cable subraya que “la acción colectiva es esencial” para demostrar unidad e imponer consecuencias frente a la obstrucción del tránsito en la zona.
La decisión de Washington se produce en un contexto de fuerte escalada regional. Irán ha intensificado controles sobre el paso de buques, incluyendo sanciones a embarcaciones que no pagan tasas, mientras Estados Unidos mantiene restricciones sobre barcos vinculados a puertos iraníes. Esta situación ha convertido al estrecho de Ormuz en un punto crítico dentro de las tensas negociaciones entre ambos países, alimentando temores de un aumento en los precios globales de la energía.
Fuentes oficiales indicaron que el nuevo mecanismo, identificado como MFC, operará de manera conjunta entre el Departamento de Estado y el Comando Central de EE. UU. Mientras el primero actuará como eje diplomático, el segundo aportará monitoreo marítimo en tiempo real y coordinación con fuerzas aliadas.
El plan también contempla la participación de países socios en el plano militar. El cable instruye a los funcionarios a consultar a sus interlocutores si desean sumarse como “socios diplomáticos o militares”.
En paralelo, Trump ha endurecido su postura frente a Irán. Ordenó preparar un bloqueo prolongado para aumentar la presión y forzar concesiones en materia nuclear. “El bloqueo ha sido 100% infalible”, afirmó desde el Despacho Oval, dejando en claro que mantendrá la estrategia hasta lograr sus objetivos.
La búsqueda de una coalición contrasta con declaraciones previas del propio mandatario, quien había instado a Europa a asumir el liderazgo en la reapertura del estrecho. Sus críticas a aliados como el Reino Unido y a la OTAN evidencian tensiones dentro del bloque occidental.
Desde Europa, funcionarios señalaron que no fueron informados con antelación sobre acciones militares contra Irán, lo que habría dificultado una respuesta coordinada. No obstante, Reino Unido y Francia han liderado encuentros con más de 50 países para diseñar una estrategia de seguridad marítima para el escenario posterior al conflicto.
El propio cable estadounidense reconoce estos esfuerzos y plantea que la nueva iniciativa complementará los mecanismos existentes.
En este contexto, la disputa por el control y la reapertura del estrecho de Ormuz se consolida como un eje central de la crisis internacional, con implicaciones directas para el comercio energético y la estabilidad global.







