Los legisladores y el público chinos sienten entusiasmo por la IA, incluso cuando muchos en Occidente se preocupan por sus efectos sobre el empleo o la humanidad en general.
Cuando la herramienta de generación de videos de IA Seedance 2.0 debutó recientemente, con la capacidad de crear clips impresionantemente realistas de casi cualquier cosa que un usuario pueda imaginar, provocó dos reacciones drásticamente diferentes en lados opuestos del mundo.
En Estados Unidos, muchos miembros de la industria cinematográfica respondieron con miedo. Después de que se difundiera por internet un video generado por Seedance que pretendía mostrar una escena de pelea entre Brad Pitt y Tom Cruise, los cineastas y guionistas de Hollywood dijeron que sus trabajos se estaban quedando rápidamente obsoletos.
Pero en China, muchos reaccionaron con orgullo y entusiasmo. Las acciones de las empresas de videos cortos subieron. Uno de los directores más famosos de China, Jia Zhangke, compartió un cortometraje que hizo utilizando Seedance, en el que su yo real y una versión de IA hablaban sobre la realización de películas.
“No me preocupa que la tecnología sustituya al cine. Desde el principio, el cine ha coexistido con las nuevas tecnologías”, escribió Jia en las redes sociales. “Lo que realmente importa es cómo utiliza la gente la tecnología”.

Las reacciones opuestas apuntan a una división sobre la IA más amplia entre China y gran parte de Occidente: las personas chinas parecen ser mucho más optimistas al respecto.
Según una encuesta de KPMG realizada el año pasado en 47 países, quienes residen en China están entre los más entusiasmados en el mundo con la IA. Mientras que el 69 por ciento de las personas en China dijeron que las ventajas de la tecnología superaban a sus riesgos, solo el 35 por ciento de los estadounidenses estaban de acuerdo. Otras encuestas han mostrado disparidades similares.
La pregunta es ¿por qué?
La respuesta puede estar relacionada con la forma en que se ha desplegado la tecnología en cada país, así como con la manera en que el gobierno y los líderes de la industria han hablado de ella.
En China, la IA parece estar en todas partes
Los taxis sin conductor circulan por más de una decena de ciudades chinas, y los robots de servicio se pasean por hoteles y restaurantes. Las empresas tecnológicas chinas han desplegado chatbots médicos para ayudar a los usuarios a evitar las largas filas en los hospitales. Han integrado asistentes de IA en aplicaciones populares, de modo que los usuarios pueden pedir a la IA de sus aplicaciones de mapas que les ayude a decidir dónde comer, o de sus aplicaciones de compras que les ayude a elegir entre pares de zapatos.

Esto se debe a que las empresas tecnológicas chinas se han enfocado intensamente en las aplicaciones de la IA en el mundo real. En cambio, muchas de las principales empresas tecnológicas estadounidenses han dirigido sus esfuerzos a objetivos más abstractos, como desarrollar el modelo más vanguardista o lograr la inteligencia artificial general.
Además, la mayoría de los principales modelos de IA de China son de uso gratuito, a diferencia de lo que ocurre en Estados Unidos, donde los usuarios tienen que pagar para acceder a todas las funciones de chatbots como ChatGPT. (De hecho, las empresas chinas han estado regalando dinero y automóviles de lujo para atraer a la gente a descargar sus aplicaciones).
Como resultado, los consumidores chinos están notando los beneficios de la IA, dijo Bai Guo, profesor que estudia la economía digital en la China Europe International Business School en Shanghái.
“La IA ya puede ayudar en muchas cosas, y la gente lo encuentra interesante, útil, por lo que hay bastantes sentimientos positivos y activos hacia ella”, dijo Bai. Los peligros potenciales, como el desempleo o el aumento de la desigualdad, siguen pareciendo remotos.
Pekín ha sido un gran defensor
La atención prestada a las aplicaciones de la IA es producto de la hipercompetitiva economía china de internet. Empresas líderes como Alibaba, ByteDance y el gigante del reparto de comida Meituan están inmersas en una batalla perpetua por los usuarios, y la IA es la última herramienta.
El gobierno chino también ha fomentado este enfoque. Xi Jinping ha dicho que la industria china de la IA debe “dar prioridad a la aplicación práctica”. Los funcionarios afirman que la IA podría ayudar a resolver los problemas más espinosos de China, como las desigualdades en la atención de la salud o el envejecimiento de la población activa.

En agosto, el gobierno presentó un plan, denominado AI+, para que la IA penetre en más del 70 por ciento de la sociedad china para 2027, y en el 90 por ciento para 2030. El plan decía que la IA “promoverá un salto revolucionario en la capacidad productiva” y “creará vidas hermosas y de mayor calidad”.
Dado que los funcionarios chinos están promoviendo la IA como motor económico, también pueden estar silenciando a quienes son más pesimistas al respecto. Los accidentes relacionados con la conducción autónoma han atraído mucha atención en internet, pero las publicaciones al respecto han sido censuradas. Los medios de comunicación estatales han comparado la preocupación por la pérdida de empleo de los taxistas con el movimiento ludita.
China tampoco permite sindicatos independientes, que han sido algunos de los críticos más acérrimos de la IA en Occidente.
Las señales del Estado de que la IA está estrictamente gestionada han reforzado, para algunos chinos, su confianza en la tecnología. En entrevistas, algunos padres han dicho que se sienten cómodos dejando que sus hijos utilicen juguetes o herramientas educativas de IA porque creen que el gobierno no permitiría que los modelos produjeran nada perjudicial.
Orgullo nacional y fe en la tecnología
Muchos académicos, inversores y empresarios chinos citaron una razón más abstracta y sencilla para su optimismo: China se ha modernizado tan rápidamente en las últimas décadas que muchos chinos están acostumbrados a los cambios revolucionarios. Y la tecnología ha sido clave en esa transformación.

Afra Wang, escritora de tecnología de China, escribió en un boletín reciente sobre su abuela, quien una vez caminó cinco horas para comprar un reloj para que sus hijos pudieran llegar a tiempo a la escuela. “Hoy, su teléfono Xiaomi le ha creado una adicción a las compras por internet, y los drones repartidores sobrevuelan su apartamento”, escribió Wang. “La IA simplemente parece la siguiente vuelta de una rueda que solo ha girado hacia delante”.
Para muchos chinos, la capacidad de su país para competir con Estados Unidos en materia de IA es motivo de gran orgullo, una prueba más de lo lejos que ha llegado China. Tras el lanzamiento de Seedance 2.0, la etiqueta “Seedance 2.0 ha sido elogiada en el extranjero” fue una de las principales tendencias en las redes sociales chinas.
“La tecnología sigue ocupando firmemente un lugar particular en el imaginario chino: se sigue viendo como un canal para la movilidad ascendente”, escribió Wang.
Aumenta la preocupación por la IA
Aun así, hay indicios de una mayor cautela, tanto por parte del gobierno como del público en general.
Algunos creadores de contenido chinos han expresado su inquietud por las proezas de Seedance 2.0.
Feng Ji, fundador de un importante desarrollador chino de videojuegos, escribió en internet que las leyes de propiedad intelectual se enfrentarían a “desafíos sin precedentes”. Disney y Motion Picture Association, que representa a los principales estudios de Hollywood, ya han acusado a ByteDance, la empresa china que creó Seedance, de infringir los derechos de autor. (Poco después del lanzamiento, ByteDance anunció que restringiría temporalmente la creación de videos en los que aparecieran personas reales).

Los usuarios también han expresado su preocupación por la facilidad con que se pueden eludir las restricciones del gobierno. Recientemente, un grupo feminista chino puso de relieve unos tutoriales para hacer deepfakes sexualmente explícitos que circulan abiertamente por las redes sociales chinas. El grupo dijo que los intentos de denunciar las imágenes fueron infructuosos.
El gobierno chino también ha empezado a abordar más directamente el potencial de la tecnología para perturbar el empleo, la salud mental o el control del Partido Comunista sobre el poder.
La agencia estatal de noticias informó en enero que el gobierno publicaría en breve un plan de acción para abordar el efecto de la IA en el empleo, ya que la automatización amenaza con desplazar a los trabajadores de algunos sectores.
El gobierno también ha ordenado a las empresas de IA que impongan una amplia gama de salvaguardas, desde el bloqueo de contenidos políticamente sensibles hasta prevención para que los usuarios no se vuelvan dependientes de sus compañeros de IA.
A pesar de todo su potencial, China no debe permitir que la IA “se descontrole”, advirtió Xi durante una reunión reciente de los dirigentes del Partido Comunista.
Siyi Zhao colaboró con investigación.
Vivian Wang es corresponsal de China y reside en Pekín, donde escribe sobre cómo el auge y las ambiciones mundiales del país influyen en la vida cotidiana de sus habitantes.
Fuente: NYT







