El presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky, afirmó recientemente que las fuerzas armadas rusas acumularon más de 100.000 bajas en lo que va de 2026, entre soldados muertos, heridos y capturados, en el marco de la guerra que continúa desarrollándose en distintos frentes del territorio ucraniano.
La declaración del mandatario se produjo durante una intervención pública en la que volvió a insistir sobre el elevado costo humano que, según Kiev, enfrenta Moscú desde el inicio de la invasión a gran escala. De acuerdo con Zelensky, el ejército ruso mantiene una fuerte presión militar sobre varias zonas estratégicas, aunque pagando un precio cada vez mayor en términos de personal y capacidad operativa.
El líder ucraniano no detalló un desglose exacto de las cifras —cuántos corresponderían a fallecidos, heridos o prisioneros—, pero sostuvo que las pérdidas reflejan la intensidad de los combates y el desgaste progresivo de las tropas rusas. Ucrania viene publicando de manera periódica estimaciones sobre las bajas del Kremlin, cifras que suelen ser cuestionadas por Moscú y que resultan difíciles de verificar de forma independiente en medio del conflicto.
Desde Kiev argumentan que Rusia ha intensificado el uso de soldados movilizados, unidades de reemplazo y contratistas militares para sostener las operaciones ofensivas, especialmente en sectores del este y sur de Ucrania. Las autoridades ucranianas sostienen además que el alto número de bajas impacta en la moral de las tropas rusas y obliga al Kremlin a reorganizar continuamente sus despliegues militares.
Por su parte, Rusia mantiene un fuerte hermetismo sobre sus pérdidas humanas. El Ministerio de Defensa ruso publica información limitada y rara vez actualiza cifras oficiales de muertos o heridos, mientras que analistas militares occidentales estiman que el conflicto se ha convertido en uno de los más costosos para Moscú desde la Segunda Guerra Mundial.
La guerra, iniciada en febrero de 2022, continúa marcada por enfrentamientos de alta intensidad, ataques con drones, artillería de largo alcance y una creciente dependencia de tecnología militar avanzada por parte de ambos bandos. En ese contexto, las cifras de bajas se han convertido también en una herramienta política y comunicacional dentro de la disputa por el relato internacional del conflicto.
Zelensky aprovechó además su mensaje para reiterar el pedido de apoyo militar y financiero a los aliados occidentales, insistiendo en que Ucrania necesita sostener el suministro de armamento, sistemas de defensa aérea y asistencia tecnológica para contener los avances rusos y preservar su capacidad defensiva.







