Un apagón de dos horas en el Trópico de Cochabamba reavivó este jueves la crisis política en Bolivia y desencadenó una nueva escalada de tensión en torno al expresidente Evo Morales. Seguidores del exmandatario reforzaron bloqueos de carreteras tras interpretar el corte eléctrico como la señal previa de un supuesto operativo policial destinado a detenerlo, una versión que el Gobierno negó de forma categórica y atribuyó a una falla técnica en el sistema eléctrico.
El corte de energía ocurrió la noche del miércoles y dejó sin suministro a cinco municipios del Trópico de Cochabamba, principal región productora de hoja de coca del país y bastión político y sindical de Morales, quien permanece refugiado allí desde octubre de 2024 para evitar el cumplimiento de órdenes judiciales de captura.
La reacción de sus bases fue inmediata. Organizaciones campesinas convocaron movilizaciones de emergencia, grupos de simpatizantes rodearon un cuartel policial para impedir cualquier eventual despliegue de agentes y, al amanecer del jueves, los bloqueos de rutas en distintos puntos del Chapare ya se habían intensificado.
Durante un acto en Chimoré, la dirigente campesina Jesusa Yampara aseguró ante la radio cocalera Kawsachun Coca que el presunto operativo para capturar al exmandatario “ha fracasado” y ratificó que las medidas de fuerza continuarán “de manera indefinida”. “Nos han querido amedrentar”, afirmó, al tiempo que anunció vigilias permanentes en defensa del líder cocalero.
Sin embargo, el Gobierno descartó cualquier intento de intervención. La empresa estatal de electricidad ENDE informó que el apagón se produjo por la caída de un poste de alta tensión, aunque aclaró que todavía investiga las causas exactas del incidente.
El comandante policial del Trópico, Freddy Vargas, reconoció que el corte de luz generó “zozobra” entre la población debido a la fuerte “susceptibilidad” existente en torno a una posible operación policial. “Lo cual no fue cierto”, aclaró. En términos más duros, el ministro de la Presidencia, José Luis Lupo, calificó la reacción de los manifestantes como desmedida y sostuvo que en la región existe “ciertamente una paranoia” vinculada a los rumores sobre una eventual detención de Morales.
Las causas judiciales que acorralan a Morales
Sobre el ex presidente pesan actualmente dos órdenes de captura. La más reciente fue emitida el 11 de mayo por un tribunal de Tarija, luego de que Morales no se presentara al inicio del juicio oral por un caso de presunta trata agravada de personas.
La investigación está relacionada con una supuesta relación mantenida con una menor de edad, con quien, según la Fiscalía boliviana, habría tenido una hija en 2016 durante su mandato presidencial. El proceso judicial permanece suspendido hasta que el exmandatario comparezca voluntariamente ante la Justicia o la Policía consiga ejecutar la orden de arresto. La Fiscalía solicita una pena de hasta 20 años de prisión.
Desde octubre de 2024, Morales permanece instalado en el Trópico de Cochabamba, protegido por centenares de seguidores que han convertido la zona en una suerte de perímetro informal de seguridad, dificultando cualquier intento de intervención policial.
Un país paralizado por la crisis
El conflicto trasciende la situación judicial del exmandatario. Desde el Chapare, Morales también impulsa protestas y bloqueos que desde principios de mayo exigen la renuncia del presidente Rodrigo Paz, quien asumió el poder hace apenas seis meses.
La crisis ya dejó consecuencias severas. Al menos cuatro personas murieron por dificultades de acceso a servicios médicos debido a los cortes de rutas, mientras que la Cámara Nacional de Industrias calcula pérdidas económicas superiores a los 600 millones de dólares. A esto se suma un creciente desabastecimiento de alimentos, combustibles y medicamentos en La Paz y otras ciudades del país.
La doble condición de Morales —prófugo de la Justicia y figura central de la oposición política— ha convertido cada rumor sobre su posible captura en un factor de alta sensibilidad social. Este jueves, un apagón originado presuntamente por una falla técnica bastó para intensificar los bloqueos y volver a exhibir la fragilidad institucional de Bolivia, inmersa en una de las crisis políticas y sociales más profundas desde el retorno democrático, con el principal foco de conflicto instalado en el corazón del Chapare, lejos del alcance efectivo de la Justicia.







