Se estrena “Argentina, 1985”, la película sobre el Juicio a las Juntas: hablan Darín, Lanzani y el director

Amparado en un país, una fecha y un hito irrepetible, el cine busca hacer historia una vez más en su altruista afán de replicar la realidad. Luego de destacados filmes sobre el poder, la moral y la política Santiago Mitre estrena este jueves su primera adaptación verídica, Argentina, 1985, que recrea en clave cinematográfica el Juicio a las Juntas Militares que tuvo lugar entre el 22 de abril y el 9 de diciembre de 1985 y que marcó un acontecimiento democrático en nuestro país y el mundo.

Fue la primera vez que un juzgado civil condenó a los responsables de una dictadura, y la exposición de testimonios espeluznantes sobre el genocidio cometido fue posible gracias a una enorme labor de reconstrucción cuyas caras visibles fueron el fiscal Julio César Strassera y su adjunto Luis Moreno Ocampo, pivotes de la película a los que interpretan Ricardo Darín y Peter Lanzani.

Con guion firmado por Mitre y Mariano Llinás, Argentina, 1985 recrea esa gesta de pasillos y oficinas con la emoción ficticia que solo el cine puede suscitar, rodeando el dramático proceso con la intimidad risueña de la familia Strassera, el reclutamiento de un equipo fiscal de jóvenes desenfadados o los gestos burlones que Strassera les dedica a los turbios militares sentados en el banquillo.

Tratándose de la historia sobre una condena, Argentina, 1985 es una película sobre el poder de la inocencia, sobre el triunfo así sea temporario de los lazos que fortalecen a una comunidad y la ayudan a sanar sus heridas.

En ese sentido la encarnación de Strassera es crucial, un héroe cinéfilo de perfil bajo y grandes cojones que el día de la sentencia se lamenta por la tibieza del tribunal y no parece caer en la cuenta de la hazaña alcanzada hasta que su hijo Javier (Santiago Armas Estevarena) le dice en el living de su departamento: “¡Papá, metiste en cana a Videla!”.

La consiga del “Nunca más”, los pañuelos de las abuelas de Plaza de Mayo o las canciones de Charly García y Los Abuelos de la Nada evocan un inasible, conmovedor y por momentos incomprensible ser nacional que la cámara de Mitre se lanza a reflejar sin dictar un juicio.

“Fue un hecho que me interesó siempre”, dice Mitre, que dialogó con VOS en el Hotel Intercontinental de Buenos Aires. Y continúa: “Mi vieja trabaja en la justicia hace mucho, ella lo conocía a Strassera, o sea que sabía de algunas de sus singularidades, y el Juicio a las Juntas por el contexto en que fue realizado me parecía de una relevancia y un valor enormes como para hacer una película. Tenía ganas de hacer un filme sobre la justicia y sobre un hecho verídico, y eso me hizo llevar a cabo una investigación, un trabajo de campo que no había realizado con ninguna de mis películas anteriores. Implicó un aprendizaje y me fue revelando matices de cómo fue este juicio y me confirmó que había acá una película interesante en la que se podía hablar de muchas cosas con contundencia cinematográfica”.

“Había numerosos abordajes posibles, estaba lleno de entradas para narrar el juicio -continúa el director-. Pero al ser un hecho jurídico apareció la tradición cinematográfica, las películas de juicios, y en esas películas destacan los abogados, los fiscales, o sea muy rápido me di cuenta que la entrada era a través de las personas que acusaron. Yo conocía a Strassera y a Moreno Ocampo de nombre, pero no sabía quiénes habían sido más allá de un saber superficial. Y aparecieron cosas de Strassera que me parecieron interesantes, la manera en que él tuvo que armar el equipo con personas jóvenes porque había gente del poder judicial que descreía de ese juicio o no lo quería a él. Surgió entonces un tópico del cine clásico, el del héroe a su pesar o del héroe que reniega de su condición heroica y se aferra a su deber como mandato, y eso Strassera un poco lo tenía. Me gustaba como idea de lo que significa hacer el bien, o que hacer lo que está bien es cumplir con tu trabajo de la mejor manera posible, y en este caso el trabajo que le tocó a ese hombre era nada menos que enjuiciar a los nueve comandantes de la dictadura más sangrienta de la historia argentina. Era pensar qué significa ser héroe, pero sacándole solemnidad”.

Esa responsabilidad equilibrada recayó sobre Darín, que suma otro de sus emblemáticos roles de ejemplar hombre común. “Abordé el personaje con respeto, con prudencia, con mucho enfoque. Todos fuimos fieles a lo que nos planteamos desde el principio, usar en el mejor de los sentidos esta historia para poner sobre la mesa valores que por ahí suena un poco naíf decirlo de esta forma, pero siempre merecen ser recordados, respetados y puestos nuevamente en valor porque los seres humanos somos un poco olvidadizos en algunos aspectos. Me parce que en ese sentido todos estuvimos muy enfocados, atentos, y lo conseguimos”, señala el actor.

-El humor tiene un rol destacado, acaso imprevisto, sobre todo en la caracterización de la intimidad familiar de Strassera. ¿Qué lo motivó?

-Santiago Mitre: Yo quería hacer trabajar a la familia como primer núcleo político de pertenencia, pero por otro lado estábamos contando el Juicio a las Juntas, que es un tótem de la democracia. Había que hacer una película y tenía que estar buena y ser entretenida, en esa ambivalencia nos movíamos. Ser fieles, respetuosos, hablar con la verdad de ese gran hecho pero también trabajar con la materia del cine, el suspenso, la tensión, la emoción y el humor, que en el trabajo con los personajes empezó a aparecer. Cierta utilización del humor como protección en relación a lo que se estaba investigando. Nos contaban anécdotas de Strassera que eran cómicas, incluso los miembros de la fiscalía lo recordaban como alguien con humor. También el público argentino le tiene un poco de miedo a las películas históricas o a cierta solemnidad que puede aparecer en temas tan importantes como este, entonces queríamos bajarle la guardia al espectador, ir desarmándolo para que reciba la dureza real de los testimonios. Ese contraste potencia la emoción, uno se rio un par de veces y empezó a entablar un vínculo emotivo con los personajes y empiezan a hablar Adriana Calvo de Laborde, María Kubik, Pablo Díaz, los testimonios te entran de manera mucho más profunda y dolorosa. Yo todavía sigo llorando con la película y la vengo trabajando hace tres años.

-Darín: El humor es una descompresión que te permite recuperar oxígeno. El tema en sí es agobiante, pesado, áspero, muy doloroso. Es una revisión de circunstancias en las que mucha gente dejó su vida, muchos otros sobrevivientes lo padecieron, muchos familiares todavía tienen clavada esa daga en el medio del corazón por la pérdida de seres queridos, el maltrato, el avasallamiento. Es decir, estamos hablando sobre el dolor, no nos propusimos hacer humor. Pero también es cierto que no tuvimos pudor a la hora de permitir que si ocurría y surgía lo aceptábamos naturalmente, porque la vida es así. Funcionó en términos del relato, le permitió a la historia modular en forma parecida a como lo hace la vida.

-Peter Lanzani: Creo que es un poco hasta nuestra manera de laburar, porque nos divertimos mucho haciendo la película y a su vez está el compromiso de lo que estamos contando. No es un filme que haga comedia o gags o el estereotipo de un personaje, el humor sucede porque es necesario. Es como meterse en el mar, viene una ola y te pasa por encima y cuando tenés un hueco salís a respirar. La risa funciona así, porque después viene otra ola que te empieza a llevar y a llevar y a llevar.

Ricardo Darín interpreta a César Julio Strassera en "Argentina, 1985".
Ricardo Darín interpreta a César Julio Strassera en “Argentina, 1985”.

Mensaje imperecedero

-¿Qué representa el Juicio a las Juntas en la Argentina de 2022, teniendo en cuenta el presente político y la permanente vigencia del “Nunca más”?

-Mitre: Recordar el Juicio a las Juntas en el contexto en que se hizo es admirable y debería servir para reconciliarse con la idea de nacionalidad, de pertenecer a este país tan extraño que a veces nos produce sensaciones tan difíciles. Me parece que algo de eso se pudo hacer aquel año, en ese contexto en el que había dictaduras por todos lados y donde los militares eran fuertes. Simboliza un grado de unión con una vocación de reunir a la sociedad a través de lo que está bien, y me parece que ese es un mensaje imperecedero. Es ese “Nunca más” del informe de la Conadep y que Strassera retoma en su alegato, el nunca más a la violencia como forma de resolver diferencias políticas, pero después uno ve ahora lo que sucedió con Cristina Kirchner y vuelve a pasar lo mismo. La película cobra una actualidad que no pensé que tendría, pero espero que sirva para reflexionar. Cómo puede ser que del ‘85 a esta parte vuelvan a aparecer expresiones de odio tan extremas, después de la tragedia que vivió el país.

-Darín: Yo creo que en este contexto la película va a jugar bien en el mejor de los sentidos, va a refrescar sobre qué está bien y qué está mal, cómo deberíamos ser, cómo deberíamos caminar. Ponerle un stop a cosas que se pueden desdibujar a través del tiempo pero que sabemos claramente que no se deben hacer. Si querés encontrarle algún tipo de resonancia con la actualidad incluso podés traspasar las fronteras de la Argentina e irte a cualquier parte del mundo, porque son cuestiones que están permanentemente bajo la lupa. En este momento el avasallamiento sobre la ciudadanía, las libertades individuales y los derechos humanos es permanente incluso en lugares donde las democracias han tenido mucho más tiempo de ejercicio que la nuestra. Eso habla claramente de que la democracia como título es fabulosa, pero en la base se nutre de que trabajemos todos los días en ella y estemos atentos y no nos callemos. Tengamos la valentía de no callarnos. Me parece que por ahí va la cosa.

-Lanzani: Un gran ejemplo de lo que dice Ricardo es lo que sucedió en la presentación en Venecia, donde tenías a gente de todo el mundo en un festival internacional y nos sentimos como si estuviésemos en un estreno en la Argentina. Eso es impresionante. La película es sobre un hito que trascendió al país, es algo que va más allá de todo, es humanidad pura.

-Darín: Más allá de rescatar valores de la película, de los trabajos y demás, hay medios españoles que hablaron de envidia. Hay un apartado que casi todos tocaron y sé que en el mejor de los sentidos, diciendo que la película les produjo un sentimiento de hacerlos preguntarse a sí mismos porqué en su país no ocurrió algo así. Hay múltiples respuestas posibles, pero quiero mencionar eso para rescatar la repercusión y describir el hecho de que Argentina, 1985 supera ampliamente nuestras fronteras.

Argentina, 1985. Argentina, EE.UU., 2022. Guion: Mariano Llinás y Santiago Mitre. Dirección: Santiago Mitre. Con: Ricardo Darín, Peter Lanzani, Francisco Bertín y Norman Briski. Duración: 140 minutos. En cines y luego en Amazon Prime.

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