Debate y Convergencia

Nuevos desaciertos de Lula

Lula no cumple promesas en política exterior y enfrenta desafíos internacionales

El nuevo banco de los BRICS no financiará las exportaciones brasileñas a Argentina, como había prometido el expresidente Lula, debido a limitaciones en el estatuto de la entidad. Aunque existía una posibilidad de realizar una excepción, esta opción finalmente no se concretó, lo que plantea interrogantes sobre las promesas de Lula y su capacidad de cumplirlas. Sus apuestas internacionales han sido erráticas y se combinan con declaraciones poco medidas, como cuando se burló de Alberto Fernández al decir que “se volvía sin una moneda” de la reunión en Brasilia.

Lula no ha logrado encontrar la centralidad que imaginaba en la política exterior para diferenciarse del aislacionismo de Bolsonaro. Internamente, enfrenta límites impuestos por el Banco Central, una coalición amplia y un Congreso con capacidad de veto. Su estrategia ha sido capitalizar la mala relación de Bolsonaro con la región, Estados Unidos y la Unión Europea, y ha realizado una serie de viajes para impulsar la inserción internacional de Brasil. Sin embargo, sus acciones en el ámbito global han sido confusas y no han logrado los resultados esperados.

Un diplomático brasileño con experiencia en Itamaraty señala que Lula se ve a sí mismo como un líder político importante, pero su percepción contrasta con la realidad de Brasil. La economía está estancada y desindustrializándose, y la influencia del país ha disminuido. Los gobiernos del PT tienen una visión tercermundista de la política internacional y no han internalizado el éxito económico de los años 2000. Además, la división del poder internacional es más compleja en la actualidad, lo que dificulta una posición no alineada.

La promesa fallida de Lula a Argentina revela su falta de conocimiento sobre las normas del Banco BRICS y su falta de acuerdo con los demás países miembros. Además, su relación con Celso Amorim, asesor especial de la presidencia en temas internacionales, genera tensiones con la diplomacia profesional de Itamaraty.

La falta de asesores más experimentados del PT y la percepción de Lula como incuestionable han llevado a problemas diarios con sus declaraciones, tanto a nivel interno como externo. La solución requeriría una revisión de su papel y poder como presidente, pero actualmente no muestra voluntad de realizar este proceso, lo que puede poner al gobierno en una situación frágil.

En resumen, Lula no ha logrado cumplir sus promesas en política exterior y enfrenta desafíos internacionales. Sus acciones han sido erráticas y sus declaraciones poco medidas, lo que plantea interrogantes sobre su capacidad de liderazgo y la relevancia de Brasil en el ámbito global.

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