Milei promete desde París un 2028 “histórico” y busca convencer a los inversores de que Argentina entró en una nueva etapa

Ante empresarios y representantes financieros europeos, el Presidente defendió su programa económico, habló de una “bazuca” de USD 75.000 millones para enfrentar la volatilidad electoral y vinculó el futuro de la economía con una eventual reelección en 2027

PARÍS.– El presidente Javier Milei volvió a colocar la continuidad de su programa económico en el centro de su estrategia política y financiera. Durante su exposición ante inversores y empresarios en el marco de la Argentina Week, en París, afirmó que, si su Gobierno consigue la reelección en 2027, “2028 será el mejor año económico de la historia” de la Argentina. La misma proyección había sido formulada días atrás en Nueva York ante empresarios y representantes de Wall Street

El mensaje fue pronunciado en la sede de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), donde el Gobierno argentino busca mostrar las oportunidades de inversión que, según su visión, ofrece el país en sectores como energía, minería, agroindustria y tecnología. La delegación oficial está integrada por ministros, funcionarios y gobernadores, en una estrategia destinada a presentar a la Argentina ante el capital europeo como un mercado en transformación.

Milei sostuvo que el objetivo de su administración es convertir a la Argentina en “el país más pro mercado de Occidente” y aseguró que el Gobierno continuará avanzando hacia una mayor libertad económica. En su exposición reivindicó el ajuste fiscal, la reducción del déficit y las reformas impulsadas desde diciembre de 2023, mientras volvió a cuestionar al kirchnerismo por la situación económica heredada.

“No vamos a descansar hasta hacer a la Argentina el país con mayor libertad económica del mundo”, afirmó el mandatario durante su exposición.

El Presidente sostuvo que cuando asumió encontró un Estado que, según su descripción, se encontraba al borde de una crisis de grandes dimensiones. Volvió a utilizar la magnitud del déficit fiscal como uno de los principales argumentos para justificar el programa económico aplicado durante los primeros años de su administración.

Milei afirmó que el desequilibrio consolidado alcanzaba los 15 puntos del PBI, con cinco puntos correspondientes al Tesoro y otros diez vinculados al Banco Central. También sostuvo que existían pasivos remunerados y obligaciones financieras que, en su interpretación, configuraban una situación próxima a una dinámica hiperinflacionaria.

La “bazuca” de USD 75.000 millones

Uno de los conceptos que mayor repercusión tuvo de su exposición fue la referencia a una “bazuca” de aproximadamente USD 75.000 millones, que el Presidente presentó como un conjunto de herramientas con las que el Gobierno pretende enfrentar eventuales episodios de volatilidad durante 2027, año electoral.

La cifra ya había sido planteada por Milei en Nueva York. Allí explicó que el monto incluía distintos instrumentos financieros y reservas, además de posiciones de futuros y acuerdos de intercambio de monedas. LA NACION

En París volvió a sostener que la Argentina dispone de herramientas suficientes para atravesar eventuales tensiones financieras y aseguró que el Gobierno está preparado para enfrentar lo que definió como “intentos desestabilizadores y golpistas”.

La afirmación debe entenderse como una caracterización política del Presidente sobre los riesgos que, según su visión, podrían aparecer durante el próximo proceso electoral. La dimensión concreta de los recursos disponibles depende, en cambio, de la composición de las reservas, los instrumentos financieros y los acuerdos de liquidez que integran ese cálculo.

Milei vinculó además la estabilidad futura con la posibilidad de alcanzar el investment grade, es decir, una calificación crediticia que ubique la deuda argentina dentro del universo considerado de grado de inversión por las principales agencias.

El Presidente sostuvo ante los inversores que una eventual mejora de la calificación permitiría reducir el costo del financiamiento y favorecería un incremento de la inversión.

En ese contexto lanzó una invitación directa al auditorio: “Entren ahora”, planteando que quienes esperen a una eventual mejora de la calificación podrían encontrar posteriormente condiciones diferentes.

La apuesta por 2028

La proyección de Milei no se limita a una recuperación coyuntural. Su argumento consiste en que la continuidad de las reformas permitiría acelerar el crecimiento a partir de 2027 y especialmente durante 2028.

En Nueva York ya había afirmado que, con una eventual reelección, el año 2028 sería el mejor de la historia económica argentina. En París volvió a formular la misma previsión ante empresarios europeos.

El Presidente aseguró que al finalizar su actual mandato la economía podría acumular un crecimiento superior a 16 puntos, una cifra que comparó con el crecimiento promedio de los países de la OCDE.

La proyección constituye una estimación política y económica del Gobierno, y su concreción dependerá de variables como inversión, consumo, productividad, exportaciones, inflación, disponibilidad de crédito y condiciones financieras internacionales.

Milei también sostuvo que el crecimiento futuro estará impulsado por sectores que ya comenzaron a recibir inversiones, entre ellos Vaca Muerta, minería y agroindustria, además de actividades que considera estratégicas para la próxima etapa.

Argentina frente a la revolución de la inteligencia artificial

Otro de los ejes de la presentación fue la posibilidad de que Argentina se convierta en un destino para inversiones vinculadas con la inteligencia artificial.

Milei sostuvo que el país posee algunas condiciones que podrían favorecer el desarrollo de esa industria: disponibilidad energética, recursos minerales, territorio, condiciones climáticas y capital humano especializado.

La apuesta se relaciona directamente con uno de los grandes cambios de la economía mundial: la expansión de los centros de datos y la creciente demanda de electricidad necesaria para entrenar y ejecutar modelos de inteligencia artificial.

Para el Gobierno argentino, la combinación de energía abundante —especialmente a partir del gas de Vaca Muerta—, recursos minerales y capacidad tecnológica puede convertirse en una ventaja competitiva para atraer proyectos internacionales.

Milei adelantó que su administración trabajará en un marco legal específico destinado a facilitar inversiones en inteligencia artificial.

aputo y Bausili, protagonistas de la defensa del programa

Durante su discurso, Milei atribuyó buena parte de los resultados que presentó a la gestión del ministro de Economía, Luis Caputo, a quien volvió a calificar como “el mejor ministro de Economía de la historia argentina”.

También destacó el trabajo del presidente del Banco Central, Santiago Bausili, y defendió la estrategia de ajuste fiscal aplicada desde el comienzo de su administración.

Según el relato presidencial, la reducción del déficit se realizó sin recurrir a un default ni a una confiscación de los ahorros, y bajo el principio de preservar los contratos.

Milei comparó además el desempeño de su administración con el de los tres gobiernos anteriores y afirmó que su gestión es la única de ese período que consiguió un resultado financiero positivo y una reducción del endeudamiento total.

También mencionó indicadores relacionados con jubilaciones, reservas internacionales y exportaciones como elementos que, según su evaluación, muestran un cambio estructural respecto de administraciones anteriores.

“La comparación, señores, es demoledora”, sostuvo ante el auditorio.

Esas afirmaciones forman parte de la evaluación que el propio Gobierno realiza de sus resultados económicos y deben distinguirse de los indicadores oficiales y de las interpretaciones de especialistas sobre la evolución de cada variable.

Una campaña internacional para atraer capitales

La exposición de Milei forma parte de una estrategia más amplia. La Argentina Week reúne en París a funcionarios nacionales, gobernadores y representantes empresariales con el objetivo de presentar proyectos y oportunidades de inversión.

La agenda contempla reuniones y exposiciones vinculadas con energía, minería, agroindustria, tecnología, finanzas, comercio y salud.

La delegación argentina incluye al ministro de Economía, Luis Caputo; el canciller Pablo Quirno; el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger; el ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques; el ministro de Salud, Mario Lugones; el secretario de Comunicaciones, Fabián Fernández, y el titular del Banco Central, Santiago Bausili.

También participan gobernadores de distintas provincias, entre ellos Rolando Figueroa, Alfredo Cornejo, Juan Pablo Valdés, Ignacio Torres, Alberto Weretilneck, Claudio Vidal, Gustavo Sáenz, Carlos Sadir, Marcelo Orrego, Raúl Jalil, Rogelio Frigerio y Leandro Zdero, además del jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri.

La presencia de los gobernadores busca mostrar que las oportunidades de inversión no se concentran exclusivamente en Buenos Aires, sino que abarcan recursos energéticos, mineros, agropecuarios e industriales distribuidos en diferentes regiones del país.

El desafío de la previsibilidad

Detrás del mensaje de optimismo existe una cuestión central para los inversores: la previsibilidad.

El Gobierno busca convencer al capital internacional de que las reformas económicas tendrán continuidad después de las elecciones de 2027 y que las reglas del juego no cambiarán ante eventuales modificaciones del escenario político.

Ese argumento fue central tanto en Nueva York como ahora en París. Milei sostiene que la eventual continuidad de su administración permitirá profundizar la desregulación, reducir impuestos y avanzar con reformas estructurales.

Al mismo tiempo, distintos análisis económicos señalan que la economía argentina enfrenta todavía desafíos importantes, entre ellos la evolución de la actividad, la pobreza, el mercado laboral, el acceso al financiamiento y la necesidad de sostener la estabilidad macroeconómica. El País

La propia búsqueda de inversiones en París se produce, por lo tanto, en un momento en el que el Gobierno necesita demostrar que la estabilización alcanzada puede convertirse en un proceso sostenido de crecimiento.

La economía como eje de la disputa política

La presentación de Milei también tuvo una dimensión política. El Presidente vinculó explícitamente sus perspectivas económicas con las elecciones de 2027 y sostuvo que una victoria de su espacio permitiría profundizar el programa.

La continuidad política se convirtió así en parte del mensaje dirigido a los inversores: para Milei, la Argentina podrá acelerar su transformación económica si mantiene el rumbo iniciado en diciembre de 2023.

El Gobierno pretende que esa narrativa trascienda las fronteras y llegue a los grandes fondos, bancos y compañías que evalúan inversiones de largo plazo.

La pregunta que deberán responder los mercados no será solamente si Argentina puede crecer, sino si puede hacerlo de manera sostenida, con estabilidad monetaria, reglas previsibles y capacidad para transformar sus recursos naturales y humanos en inversiones productivas.

Mientras Milei asegura desde París que 2028 podría convertirse en el mejor año económico de la historia argentina, su Gobierno intenta convencer a los inversores de que esa proyección no es solamente una promesa política, sino el resultado esperado de un nuevo ciclo económico basado en energía, minería, agroindustria, tecnología y apertura al capital internacional.

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