En el marco de una visita oficial marcada por definiciones políticas y gestos diplomáticos, el presidente Javier Milei ofreció un discurso en la Universidad de Bar-Ilan, donde fue distinguido con un doctorado Honoris Causa y expuso su visión sobre la economía, la política y el escenario internacional.
Ante un auditorio colmado de estudiantes y académicos, el mandatario planteó una postura contundente frente a los conflictos globales actuales. “Con determinadas culturas no vamos a poder convivir. Porque nosotros defendemos la vida y ellos nos van a querer matar”, afirmó, en referencia al contexto de tensiones en Medio Oriente que involucran a Israel, Estados Unidos e Irán.
El discurso se produjo en un momento especialmente delicado, a pocas horas del vencimiento de una tregua en la región y en medio de negociaciones internacionales cargadas de incertidumbre. En ese marco, Milei ratificó el alineamiento estratégico de Argentina con Israel y con la política exterior estadounidense, en una postura que lo diferencia de otros países latinoamericanos.
Durante su exposición, que se extendió por casi una hora, el Presidente combinó conceptos académicos con definiciones ideológicas. Retomó las ideas centrales de su próximo libro, Capitalismo, la divina maquinaria del paraíso, cuyo epílogo leyó ante el público. Allí defendió la idea de que el capitalismo no solo es un sistema económico eficiente, sino también una herramienta capaz de generar prosperidad y bienestar a escala global.
En esa línea, reivindicó el pensamiento de Adam Smith como base del desarrollo económico moderno y volvió a cuestionar con dureza a Karl Marx, a quien calificó en términos críticos. También incorporó referencias religiosas, al considerar que la Torá actuó históricamente como un “antídoto” frente a las ideas colectivistas.
El mandatario argentino también destacó las reformas estructurales impulsadas por su gobierno, con especial mención al trabajo del ministro Federico Sturzenegger en materia de desregulación y modernización del Estado. Según Milei, estas transformaciones buscan sentar las bases de un modelo económico basado en la libertad individual y el funcionamiento del mercado.
Más allá del tono ideológico, el discurso incluyó momentos distendidos. Al advertir la presencia de un estudiante con la camiseta de Boca Juniors, el Presidente hizo una referencia al clásico del fútbol argentino, en alusión a su ministro Pablo Quirno, simpatizante de River Plate, lo que generó una reacción distendida en el auditorio.
La visita oficial también tiene un fuerte componente político y simbólico. Milei fue acompañado por una comitiva integrada, entre otros, por Karina Milei y el embajador argentino en Israel, Axel Wahnish. Tras su participación en la universidad, el Presidente continuó su agenda en Jerusalén, donde fue recibido por Isaac Herzog, quien le otorgó una Medalla de Honor en reconocimiento a su respaldo al Estado israelí.
El vínculo entre ambos líderes se consolidó tras el ataque del grupo Hamas a Israel, cuando Milei visitó el kibbutz Nir Oz junto a Herzog. Desde entonces, la relación bilateral se intensificó, en línea con la política exterior argentina de estrechar lazos con aliados estratégicos.
La agenda del mandatario incluye además una visita a la Yeshiva Hebron, una de las academias talmúdicas más importantes de Israel, donde participará de una actividad académica y recibirá una distinción por parte de autoridades religiosas.
En un escenario internacional atravesado por conflictos y redefiniciones geopolíticas, la presencia de Milei en Israel no solo refuerza alianzas diplomáticas, sino que también proyecta su visión ideológica en el plano global, con un discurso que combina economía, política y valores en clave confrontativa.







