La presentación de Leonardo Padura en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires superó todas las previsiones. La sala, preparada para 200 personas, sumó otras 100 sillas, pero tampoco alcanzó: decenas de asistentes siguieron la charla desde afuera, con las puertas abiertas, para escuchar al autor cubano hablar sobre literatura, memoria, política y el futuro de Cuba.
En diálogo con la periodista Patricia Kolesnicov, Padura presentó su nueva novela, Morir en la arena, una obra atravesada por la crisis cubana, el desencanto generacional y las formas de resistencia afectiva.
El escritor cerró la conversación con una definición que provocó un largo aplauso: “Yo tengo una sola nacionalidad, yo soy cubano y no voy a ser otra cosa nunca, siempre seré cubano”.
“Lo primero es saber para qué escribir”
Padura explicó que cada novela nace de una pregunta esencial: el sentido de escribirla.
“Lo más importante para mí cuando empiezo una novela es tratar de saber para qué voy a escribirla. No cómo, sino para qué. Ese para qué es la brújula que me orienta en un mar de posibilidades”, señaló.
En el caso de Morir en la arena, el motor fue la preocupación por el destino de su generación. “La gente que llega a los sesenta o setenta años, en Cuba se encuentra en un estado de vulnerabilidad enorme. Después de cuarenta y cinco años de trabajo, la jubilación no alcanza para vivir dignamente”, explicó.
La novela incluye un parricidio inspirado en un hecho real ocurrido en una familia cercana al autor. Sin embargo, aclaró que transformó la historia para preservar la intimidad de las personas involucradas. “Lo real en la novela es el contexto en el que viven estos personajes”, sostuvo.
Cuba como escenario y herida
Durante la charla, la situación social y económica de Cuba apareció una y otra vez como trasfondo inevitable de su literatura.
Padura describió un país atravesado por una crisis profunda, agravada por problemas energéticos, emigración masiva y deterioro económico.
“Ahora mismo se viven condiciones extremas. El bloqueo energético ha llevado a la sociedad a puntos límite, incluso de posible crisis humanitaria”, afirmó.
El escritor también compartió una experiencia personal para reflejar la magnitud del problema. Contó que su madre, de 98 años, cobra una jubilación de apenas 1.500 pesos cubanos, mientras que un cartón de treinta huevos cuesta el doble.
“En Cuba, FE significa ‘familiar en el extranjero’”, explicó, en referencia a las remesas enviadas por quienes emigraron. Según detalló, entre 1,5 y 2 millones de cubanos dejaron la isla después de la pandemia, en su mayoría jóvenes y profesionales.
“Eso va a traer una crisis demográfica muy seria”, advirtió.
Sueños rotos y resistencia afectiva
Uno de los momentos más celebrados de la charla llegó cuando Padura definió la sensación de frustración de su generación.
“Mi generación nadó, nadó, nadó, llegó a la orilla y cuando dio los primeros pasos en la arena, la arena se los tragó”, dijo, ante un auditorio que alternaba silencios y aplausos.
A pesar del desencanto, destacó que la cultura, la amistad y el amor siguen funcionando como formas de resistencia cotidiana.
“En Cuba nunca había escuchado tanta música como ahora. La gente necesita respirar, necesita vivir”, expresó.
También remarcó el valor de los vínculos personales frente a las dificultades materiales y políticas. “La fidelidad entre amigos es algo que puede salvarnos por encima de tantas diferencias y problemas”, señaló.
Literatura sin propaganda
Padura defendió además su independencia creativa y cuestionó las dificultades para publicar sus libros en Cuba.
“Me dicen que falta papel, y sé que no hay papel, pero también creo que no hay mucha voluntad de publicar”, afirmó.
Aunque varias de sus novelas fueron editadas en la isla, reconoció que sus últimos seis libros no se publicaron allí.
“No voy a hacer literatura de propaganda. Se pueden decir muchísimas cosas sin convertir la novela en un campo de combate político”, sostuvo.
El escritor aseguró que intenta trabajar con libertad y con una perspectiva social: “Creo que escribir crónicas sociales de una realidad presente también es hacer memoria para el futuro”.
El regreso de Mario Conde
Sobre el final, Padura adelantó detalles de su próximo proyecto literario y confirmó el regreso de su personaje más emblemático, Mario Conde.
“Ya tengo el para qué”, dijo entre risas. La nueva novela abordará “los romanticismos revolucionarios” y la evolución de esas ideas con el paso del tiempo.
Mario Conde cumplirá 70 años y volverá a protagonizar una historia policial, aunque con una particularidad: “Creo que no va a haber muertos”, anticipó el autor.
La despedida fue lenta. Mientras desde la organización apuraban el cierre para liberar la sala, el público seguía rodeando a Padura, que respondió saludos, sonrisas y aplausos durante varios minutos más.







