La campaña bonaerense para renovar la Legislatura provincial el próximo domingo pone nuevamente en evidencia un dilema recurrente en la política argentina: ¿puede una tercera fuerza captar al electorado cansado de la grieta? Por ahora, la respuesta parece negativa.
En el ring electoral, La Libertad Avanza junto al PRO se enfrentan a Fuerza Patria, el frente peronista que respalda al gobernador Axel Kicillof. Los espacios de centro se mantienen al margen, como luchadores amateurs frente a pesos pesados que, aunque desgastados, siguen dominando la atención del electorado.
El desafío de Somos Buenos Aires
El experimento más ambicioso para ocupar el centro es Somos Buenos Aires, coalición que integra la UCR, la Coalición Cívica, el GEN, el Partido Socialista y un grupo de intendentes desencantados con el kirchnerismo y el mileísmo. Su propuesta: salir de la grieta y construir consensos, pero enfrentan un doble desafío: romper la polarización y convencer a los votantes de que no son más de lo mismo.
Las cabezas de lista del espacio muestran esa tensión. Julio Zamora, intendente de Tigre, encabeza la Primera Sección; Pablo Domenichini, rector de la Universidad de Almirante Brown, la Tercera; Pablo Petrecca, intendente de Junín, la Cuarta; Maximiliano Suescun, de Rauch, la Quinta; Andrés De Leo, de Bahía Blanca, la Sexta; Fernando Martini, de Roque Pérez, la Séptima; y Pablo Nicoletti, de La Plata, la Octava. Dirigentes con trayectoria y gestión territorial, pero con escasa novedad ante un electorado que busca frescura.
Zamora sostiene que Somos Buenos Aires “es una síntesis de las tradiciones del peronismo y el radicalismo” y plantea un modelo de gestión centrado en las personas, con propuestas concretas en seguridad y fiscalidad, como la adaptación del modelo de San Pablo para corregir injusticias en la coparticipación.
Excepciones y otras alternativas
En la Segunda Sección, la alternativa antigrieta es Hechos, fuerza vecinalista liderada por Manuel Passaglia, intendente de San Nicolás, que busca diferenciarse de los polos tradicionales.
Otros intentos incluyen Potencia, con María Eugenia Talerico al frente, y su estructura basada en nombres con peso profesional pero sin intendentes ni base territorial sólida; Nuevos Aires, con Mauricio D’Alessandro; y Es con Vos, con Gustavo Arabia. Todas comparten un mismo desafío: ofrecer una alternativa viable sin cohesión ni liderazgo claro frente a los extremos.
El legado de la tercera vía en la política argentina
Intentos anteriores de tercera fuerza han enfrentado dificultades similares. Sergio Massa con UNA en 2015 y Roberto Lavagna con Consenso Federal en 2019 lograron captar votos, pero quedaron fuera del balotaje o con resultados marginales, atrapados por la polarización. La elección presidencial de 2023 reforzó esta lógica, con Javier Milei como outsider que rompió esquemas y dejó nuevamente al centro desdibujado.
El electorado bonaerense y la lógica de la polarización
En la práctica, los votantes se ven obligados a elegir entre quienes gobiernan la Nación o la Provincia. Las alternativas del medio, por más razonables que parezcan, luchan por visibilidad y por un liderazgo reconocido. La clave para estas fuerzas será demostrar capacidad territorial, gestión efectiva y propuestas concretas frente a los nombres fuertes y la campaña de los extremos: el Presidente y el gobernador.
Resumen de la “Corea del Centro” en la Provincia de Buenos Aires
- Primera Sección: Julio Zamora (Somos Buenos Aires), Félix Lonigro (Potencia)
- Segunda Sección: Manuel Passaglia (Hechos)
- Tercera Sección: Pablo Domenichini (Somos Buenos Aires), Mauricio D’Alessandro (Nuevos Aires)
- Cuarta Sección: Pablo Petrecca (Somos Buenos Aires), Gustavo Arabia (Es con Vos)
- Quinta Sección: Maximiliano Suescun (Somos Buenos Aires), Fabio Molinero (Potencia)
- Sexta Sección: Andrés De Leo (Somos Buenos Aires)
- Séptima Sección: Fernando Martini (Somos Buenos Aires)
- Octava Sección: Pablo Nicoletti (Somos Buenos Aires), Jorge Metz (Potencia), Marcelo Peña (Nuevos Aires)
En definitiva, el centro intenta reacomodarse en un tablero dominado por polos extremos. La pregunta es si estos espacios podrán trascender sus distritos y propuestas locales para convertirse en una alternativa real o si, nuevamente, quedarán invisibles ante la fuerza de la polarización.







