La Libertad Avanza pidió expulsar a Juan Grabois de Diputados tras el escándalo por la ley de soberanía

El proyecto, firmado por Silvana Giudici y respaldado por el bloque oficialista, invoca el artículo 66 de la Constitución Nacional y acusa al diputado de Unión por la Patria de “desorden de conducta”. El episodio incluyó insultos y enfrentamientos durante el plenario que debatía la iniciativa sobre soberanía nacional y Malvinas.

La Libertad Avanza presentó un proyecto de resolución para excluir al diputado nacional Juan Grabois de la Cámara de Diputados, luego del enfrentamiento que protagonizó el 30 de septiembre durante el plenario de las comisiones de Defensa Nacional, Legislación Penal y Relaciones Exteriores y Culto, donde comenzó a debatirse el proyecto de Defensa de la Soberanía Nacional impulsado por el Gobierno de Javier Milei.

La iniciativa fue presentada por la diputada Silvana Giudici y cuenta con el respaldo del bloque oficialista. El planteo se apoya en el artículo 66 de la Constitución Nacional, que establece las facultades de cada Cámara para sancionar a sus integrantes por “desorden de conducta” en el ejercicio de sus funciones y, bajo determinadas condiciones, excluirlos de su seno.

El oficialismo sostiene que Grabois excedió los límites de una discusión parlamentaria y que sus intervenciones incluyeron agravios contra autoridades del plenario y otros diputados, además de un episodio de confrontación física que obligó a otros legisladores a intervenir.

El pedido se conoció un día después de una reunión que terminó abruptamente, luego de una sucesión de cruces entre legisladores de La Libertad Avanza y Unión por la Patria. Paralelamente, el diputado de Provincias Unidas Sergio Capozzi presentó otra iniciativa vinculada con la eventual remoción de Grabois, por lo que el episodio derivó en más de un planteo parlamentario.

El enfrentamiento que desató la ofensiva

El conflicto comenzó mientras la diputada Myriam Bregman exponía sus cuestionamientos al proyecto de Defensa de la Soberanía Nacional. Desde su banca, el diputado santacruceño Jairo Guzmán, de La Libertad Avanza, cuestionó algunos de sus argumentos.

En ese momento, Grabois se levantó de su lugar y se dirigió hacia Guzmán. El intercambio verbal terminó en un forcejeo entre ambos legisladores, ante la intervención de otros integrantes del plenario.

Después del episodio, Grabois se dirigió hacia el presidente de la Comisión de Defensa, Carlos Zapata, para reclamarle que interviniera. El intercambio subió de tono y continuó con insultos.

Más tarde se produjo otro enfrentamiento, esta vez entre Grabois y el diputado oficialista Gerardo Huesen. Ambos intercambiaron provocaciones y quedaron cara a cara, mientras otros legisladores intentaban impedir que la situación escalara.

Las imágenes del episodio mostraron a varios diputados interviniendo para separar a los protagonistas. El plenario continuó luego de esa primera situación, aunque el clima permaneció tensionado durante el resto de la reunión.

El segundo cruce y el final del plenario

Horas después, cuando Grabois volvió a hacer uso de la palabra, se produjo un nuevo enfrentamiento. El diputado comenzó a cuestionar la posición de Milei respecto de Margaret Thatcher y la Guerra de Malvinas, cuando la diputada libertaria Juliana Santillán lo interrumpió para cuestionar la forma en que desarrollaba su exposición.

Grabois respondió con la expresión “tontita”, lo que provocó la intervención de Zapata. El presidente del plenario le pidió que mantuviera el orden y posteriormente decidió apagarle el micrófono.

La decisión volvió a provocar un intercambio de insultos. Finalmente, ante la imposibilidad de recuperar el orden de la reunión, Zapata decidió levantar el plenario.

Para Giudici, los episodios no constituyeron simplemente un intercambio áspero propio de una discusión política. En los fundamentos de su proyecto sostuvo que Grabois habría incitado a una confrontación física y provocado la interrupción del trabajo de las comisiones. El oficialismo utiliza esos hechos como fundamento para solicitar la exclusión del legislador.

Qué establece el artículo 66 de la Constitución

El artículo 66 establece que cada Cámara del Congreso puede dictar su reglamento y tiene facultades disciplinarias sobre sus integrantes. La norma contempla que, con dos tercios de los votos, una Cámara puede corregir a uno de sus miembros por desorden de conducta en el ejercicio de sus funciones y también excluirlo de su seno.

La misma disposición constitucional contempla la remoción por inhabilidad física o moral sobreviniente a la incorporación del legislador.

La utilización de este artículo coloca ahora el caso en un terreno estrictamente parlamentario: para que una eventual exclusión prospere debe alcanzarse la mayoría constitucional requerida.

El proyecto de Giudici sostiene que la conducta denunciada afectó el funcionamiento de las comisiones y que la Cámara debe establecer un límite frente a episodios que, según la interpretación oficialista, excedieron el intercambio legislativo.

Un antecedente que vuelve a poner en discusión las sanciones disciplinarias

El planteo contra Grabois no es el único antecedente reciente de pedidos de sanción dentro de la Cámara baja.

La propia iniciativa de La Libertad Avanza menciona episodios anteriores en los que legisladores fueron cuestionados por altercados ocurridos dentro del recinto o durante reuniones parlamentarias. Entre ellos aparece un proyecto presentado en febrero contra la diputada Florencia Carignano y otro episodio protagonizado en agosto por el diputado Aldo Leiva.

Además, Sergio Capozzi presentó un proyecto propio que propone aplicar un procedimiento previsto en el Reglamento de la Cámara. Su iniciativa contempla la conformación de una comisión especial de cinco integrantes para investigar los hechos y elaborar una recomendación sobre la eventual exclusión u otra medida disciplinaria.

De esta manera, el debate podría no limitarse a decidir si corresponde o no una sanción, sino también a determinar qué procedimiento debe seguirse frente a una conducta atribuida a un legislador durante una reunión de comisiones.

El contexto político: una disputa que comenzó con la ley de soberanía

La ofensiva contra Grabois se produce en medio de un debate de fuerte contenido político: el proyecto de Defensa de la Soberanía Nacional enviado por el Poder Ejecutivo.

La iniciativa comenzó a ser analizada en un plenario conjunto de las comisiones de Defensa Nacional, Legislación Penal y Relaciones Exteriores y Culto. La reunión del 30 de septiembre terminó interrumpida después de los sucesivos cruces entre diputados.

El proyecto sobre soberanía contempla modificaciones en distintas áreas vinculadas con la protección de recursos estratégicos, defensa y seguridad nacional. Su tratamiento parlamentario ya había generado fuertes diferencias políticas antes del episodio protagonizado por Grabois.

¿Puede avanzar la expulsión?

El proyecto oficialista enfrenta ahora el desafío de conseguir la mayoría constitucional necesaria. La exclusión de un diputado no puede resolverse por mayoría simple: el artículo 66 exige dos tercios de los votos.

Distintos medios señalaron que Unión por la Patria cuenta con una cantidad de bancas suficiente para dificultar una mayoría de ese tipo si el bloque mantiene una posición unificada en contra de la expulsión. La composición exacta de los presentes y la forma en que se configure la votación serán relevantes para determinar el número efectivo de votos necesarios.

Por eso, la presentación del proyecto no significa que Grabois haya perdido su banca ni que exista una decisión tomada por la Cámara. Se trata, por ahora, del inicio de un procedimiento político-parlamentario que deberá atravesar las instancias correspondientes.

El caso también podría abrir una discusión más amplia sobre los límites de la confrontación política dentro del Congreso y sobre qué conductas deben ser consideradas parte del debate parlamentario y cuáles pueden ser sancionadas como alteraciones del orden institucional.

Un nuevo capítulo de la creciente tensión en Diputados

El enfrentamiento entre Grabois y los legisladores oficialistas dejó expuesta una vez más la fuerte polarización que atraviesa a la Cámara baja.

Mientras La Libertad Avanza sostiene que el diputado de Unión por la Patria protagonizó una conducta incompatible con el normal funcionamiento parlamentario, la discusión política se trasladará ahora al procedimiento previsto por la Constitución y el Reglamento de Diputados.

La decisión final, en caso de que el proyecto avance, no dependerá únicamente del oficialismo. La exigencia de dos tercios obliga a construir una mayoría parlamentaria amplia.

Así, lo que comenzó como una discusión durante el tratamiento de la ley de soberanía terminó convirtiéndose en una disputa institucional de mayor alcance: La Libertad Avanza busca que la Cámara sancione a Grabois con la máxima medida disciplinaria disponible, mientras el bloque al que pertenece deberá definir su estrategia para defender la continuidad de su mandato.

Por el momento, el episodio del 30 de septiembre dejó dos consecuencias concretas: el plenario de comisiones terminó suspendido y la Cámara de Diputados recibió un pedido formal para analizar la eventual exclusión de uno de sus integrantes. El debate sobre la soberanía de Malvinas, entretanto, quedó atravesado por una controva que ahora deberá resolverse dentro de las propias reglas del Congreso.

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