La inminente renuncia de Iñaki Arreseygor a la Subsecretaría de Puertos y Vías Navegables no sorprendió demasiado, ya que su salida está ligada a su inminente nombramiento como jefe de la nueva Agencia Nacional de Puertos y Navegación (Anpyn). Este organismo tendrá bajo su órbita la administración del puerto de Buenos Aires y la Hidrovía Paraná-Paraguay, cuyo dragado será licitado a empresas privadas.
La renuncia coincide con el cierre de la Administración General de Puertos (AGP), entidad que compartía funciones y personal con el Puerto de Buenos Aires. La AGP, además, estuvo marcada por denuncias de corrupción y complicidad entre sectores públicos y privados.
Desde que el expresidente Alberto Fernández estatizó el control y el cobro del peaje de la Hidrovía, el funcionamiento de esta arteria clave para el comercio internacional quedó entorpecido, generando reclamos de países vecinos.
Arreseygor, quien asumió en mayo tras la renuncia de Pablo Piccirilli, se encuentra a la espera de la oficialización de su nuevo cargo por parte del ministro de Economía, Luis Caputo. Sin embargo, la creación de la Agencia genera expectativas y dudas por igual. Aunque se plantea como parte del plan de ajuste del gobierno de Javier Milei y Federico Sturzenegger, su alcance y atribuciones no están del todo claros.
La Agencia dependerá del Ministerio de Economía, a diferencia de la AGP, que respondía al Ministerio de Transporte. Esta modificación introduce incertidumbres sobre la relación con la Prefectura Naval y la Armada, así como sobre la capacidad de la Agencia para coordinar políticas portuarias y de navegación.
El presidente de la Cámara Naviera, Jorge Alvarez, ve con buenos ojos la creación de la Anpyn, destacando su potencial para reactivar un sector vital para el comercio exterior. Alvarez señaló que la concesión de la Vía Navegable Troncal y las terminales del Puerto de Buenos Aires son pasos clave para estructurar un marco técnico, legal y administrativo sólido.
Por otro lado, Fernando Morales, presidente de la Liga Naval, expresó reservas sobre la nueva Agencia. Advirtió que el cambio de dependencia hacia el Ministerio de Economía podría complicar la coordinación con el sistema de transporte nacional, afectando modalidades como el transporte multimodal. Morales también cuestionó el desconocimiento técnico que percibe en algunos planteamientos del gobierno, como la afirmación de Sturzenegger sobre la innecesidad de prácticos en las aguas argentinas o la posibilidad de que el cabotaje marítimo sea realizado por buques de banderas extranjeras.
Mientras la creación de la Anpyn avanza, persisten dudas sobre su implementación efectiva y su impacto en el sector portuario y fluvial argentino. El desafío será equilibrar las expectativas del sector privado con una ejecución transparente y eficiente de las nuevas políticas.