Marcos Galperin, fundador y presidente del directorio de Mercado Libre, planteó un escenario disruptivo: que la aplicación insignia de la empresa pueda perder relevancia ante el avance de la inteligencia artificial. En un contexto de cambios acelerados en los hábitos de consumo y en la gestión financiera, la compañía ya trabaja en distintos planes de adaptación.
Durante una entrevista en un podcast de la consultora Bain & Company, el empresario se preguntó qué ocurriría si herramientas como ChatGPT se integraran con otros ecosistemas y desplazaran la visibilidad de su plataforma, o si gigantes tecnológicos como Apple y dispositivos como el iPhone quedaran obsoletos frente a una nueva interfaz dominante.
“Tal vez nuestra app se vuelva irrelevante”, admitió, al tiempo que explicó que la empresa explora tres líneas estratégicas en paralelo: optimizar procesos internos mediante IA, prepararse para un escenario de agentes autónomos que operen en nombre de los usuarios y profundizar la experiencia actual con herramientas como un asistente financiero similar a un banquero personal.
Menos programadores, más matemáticas
El impacto tecnológico también se refleja en la planificación del talento. Con más de 120.000 empleados —20.000 de ellos desarrolladores—, la compañía no prevé ampliar esa base en 2026. Galperin proyectó que en cinco años podrían ser la mitad, no por despidos sino por una menor necesidad de contratación ante la automatización creciente.
En esa línea, sugirió un giro en las prioridades formativas. Si hace una década recomendaba aprender programación, hoy enfatiza la importancia de las matemáticas y del pensamiento lógico como bases para comprender el nuevo entorno digital.
Competencia global y cultura de ejecución
Al analizar el frente competitivo, reconoció la solidez operativa de Amazon, pero puso el foco en el empuje de las firmas chinas, a las que describió como tecnológicamente avanzadas y con escasa disposición a desacelerar su expansión.
También evocó la experiencia frente a eBay en los primeros años del siglo XXI. Según relató, mientras Mercado Libre implementaba en meses —o incluso días— cambios estratégicos, su entonces socio tardaba años en ejecutar transformaciones clave, como modificar algoritmos de búsqueda ante el crecimiento de Google.
Para Galperin, esa capacidad de ejecución rápida sigue siendo un diferencial. Lo sintetiza en una fórmula interna: “maximizar el mínimo”, es decir, exprimir la eficiencia del modelo actual —marketplace, pagos y crédito— mientras se asume que podría quedar obsoleto.
Liderazgo y visión de largo plazo
Sobre su salida del cargo de CEO, explicó que decidió dar un paso al costado para garantizar que la conducción ejecutiva estuviera completamente enfocada en la empresa. Eligió para ese rol a Ariel Szarfsztejn, a quien considera la persona indicada para liderar la nueva etapa, aun cuando la decisión implicó tensiones internas.
Lejos de una motivación económica, el fundador subrayó que su impulso sigue siendo el desafío intelectual y estratégico. A su juicio, el proyecto atraviesa una etapa tan fascinante como incierta: un momento en el que el mismo equipo debe sostener el negocio actual y, al mismo tiempo, atreverse a imaginar cómo reinventarlo antes de que el mercado lo haga por ellos.







