Familiares y amigos piden bautizar “Pasaje Fogwill” a una calle de Quilmes

El 15 de julio, Rodolfo Enrique Fogwill —Quique o simplemente: Fogwill— habría cumplido 81 años. Con el aniversario presente, amigos, lectores y familiares comenzaron una convocatoria para que la calle de Quilmes en la que nació lleve su nombre. Como las cuadras de Serrano que llevan el nombre de Borges o el tramo de Schiaffino que se llama Bioy Casares, la intención cargada de admiración y afecto es que la calle Nicolás Videla entre la Av. Yrigoyen y las vías del Tren Roca se llame “Pasaje Fogwill”.

De conseguirse, sería un acto de justicia no solo hacia un gran autor sino hacia la literatura argentina. Fogwill es de aquellos escritores —como Borges, Piglia, Saer, Cortázar— que intervinieron en la historia de las letras del país. Para hablar de su obra, no sería una imprecisión o una hipérbole calificarla de perfecta.

El libro más paradigmático de Fogwill es Los Pichiciegos, la primera novela argentina sobre la guerra de Malvinas, que tiene la particularidad de haber sido escrita durante el conflicto. Fogwill se caracterizó por ser el escritor que ponía el dedo en la llaga de la sociedad y con esta novela hablaba del gran fracaso que fue —que estaba siendo— conflicto. La novela era tan incómoda que, cuando salió en 1983, casi no se vendía: nadie quería que le recordaran la aventura trasnochada en la que se había sumergido el país. Diez años después, era considerado en un clásico inoxidable que todavía hoy se discute. Fogwill fue siempre un adelantado.

Tres ediciones de Los pichiciegos
Fogwill murió en 2010 y desde 2013 que los vecinos de Quilmes quieren homenajearlo con su nombre en la calle en donde nació.

Incluso hicieron una intervención sobre los carteles y señaléticas, y agregaron una señal de tránsito con el nuevo nombre de la calle: hoy, Videla, por la imposición de sus vecinos, se llama Fogwill.

Pese al entusiasmo del público y la buena predisposición de la Municipalidad, todavía hay un largo camino por recorrer. Una posibilidad sería empezar el camino de la sensibilización con un monolito o una placa recordatoria. “Para que se cambie el nombre”, cuenta una familiar del escritor y vecina de la zona, “hace falta la aprobación de la mitad más uno de los frentistas”. Ojalá esta nota sea un aporte.

Fuente: Infobae, ARgentina.

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