La respuesta internacional a la tragedia provocada por los devastadores terremotos en Venezuela comenzó a intensificarse en las últimas horas, con Estados Unidos liderando una de las primeras operaciones de asistencia humanitaria a gran escala.
Desde Washington, la administración del presidente Donald Trump anunció el envío inmediato de ayuda y aseguró estar preparada para responder a la magnitud de la emergencia que atraviesa el país sudamericano.

«¡Estados Unidos está listo, dispuesto y capacitado para ayudar!», expresó Trump a través de sus redes sociales, donde además confirmó que instruyó a todas las agencias federales a actuar con rapidez ante el desastre.
El mandatario también advirtió que los reportes preliminares sobre la situación en Venezuela «no son buenos», en referencia a la gravedad de los daños materiales y al creciente número de víctimas registradas en distintas regiones del país.
La coordinación de la asistencia se realiza en conjunto con el gobierno interino encabezado por Delcy Rodríguez, con el que la Casa Blanca mantiene un canal diplomático activo desde comienzos de este año.
Funcionarios del Departamento de Estado detallaron que ya fueron movilizados equipos especializados en respuesta a desastres para asistir en las tareas de rescate y atención de los afectados.
El subsecretario interino de Asistencia Exterior, Jeremy Lewin, explicó que durante los próximos días se enviarán «equipos de búsqueda y rescate, suministros médicos, ayuda humanitaria y otros recursos esenciales», en una etapa considerada decisiva para localizar sobrevivientes y contener la crisis.

Por su parte, el subsecretario de Estado, Christopher Landau, reafirmó el respaldo estadounidense al pueblo venezolano y aseguró que continúan las comunicaciones directas con las autoridades locales para coordinar las acciones sobre el terreno.
«Estados Unidos está con el pueblo venezolano en este difícil momento», sostuvo el funcionario.
La operación humanitaria se desarrolla en un contexto político particular, marcado por el reciente restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Washington y Caracas tras años de fuertes tensiones bilaterales.
En ese marco, la asistencia frente a la catástrofe representa la primera gran prueba de cooperación entre ambos gobiernos ante una crisis humanitaria de gran escala, poniendo a prueba la capacidad de coordinación y el nuevo vínculo diplomático establecido entre ambas naciones.







