Irán ya retomó parte de su producción de drones durante el alto el fuego de seis semanas iniciado a principios de abril, una señal de que está reconstruyendo con rapidez capacidades militares que habían sido afectadas por los bombardeos de Estados Unidos e Israel, según evaluaciones de inteligencia estadounidense citadas por CNN.
Fuentes familiarizadas con esos informes aseguraron que la recuperación militar iraní avanza más rápido de lo previsto inicialmente. Entre las capacidades que Teherán busca restaurar se encuentran emplazamientos de misiles, lanzadores y sistemas de producción de armamento clave destruidos durante el conflicto.
De acuerdo con las estimaciones de inteligencia, esta reorganización mantiene a Irán como una amenaza significativa para los aliados regionales de Washington, especialmente si el presidente Donald Trump decide reanudar la campaña militar.
Las evaluaciones también ponen en duda el verdadero alcance del daño permanente provocado por los ataques estadounidenses e israelíes sobre las fuerzas armadas iraníes.
Recuperación acelerada
Según una fuente oficial citada por CNN, algunos cálculos de inteligencia indican que Irán podría recuperar plenamente su capacidad de ataque con drones en apenas seis meses.
“Los iraníes han superado todos los plazos que la comunidad de inteligencia había establecido para la reconstitución”, señaló un funcionario estadounidense.
La preocupación es especialmente alta entre los aliados regionales, ya que Irán podría compensar la disminución de su capacidad misilística con un aumento en la producción y utilización de drones para atacar tanto a Israel como a países del Golfo.
Trump ha reiterado en varias ocasiones que podría retomar las operaciones militares si no se alcanza un acuerdo con Teherán para poner fin al conflicto. Incluso afirmó recientemente que estuvo “a una hora” de reiniciar los bombardeos.
El apoyo de Rusia y China
Fuentes citadas por CNN sostienen que Irán logró reorganizarse más rápido gracias a varios factores, entre ellos el apoyo de Rusia y China, además de que los ataques no habrían causado el nivel de destrucción esperado por Washington y Tel Aviv.
Según las evaluaciones de inteligencia, China continuó suministrando componentes para la fabricación de misiles durante el conflicto, aunque ese flujo se habría reducido debido al bloqueo estadounidense.
El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu afirmó recientemente que Pekín estaba proporcionando piezas clave para la producción de misiles iraníes. Sin embargo, el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino, Guo Jiakun, rechazó esas acusaciones y las calificó de “infundadas”.
Capacidades que siguen intactas
Pese a los ataques sufridos, la inteligencia estadounidense considera que Irán todavía conserva capacidad para lanzar misiles balísticos, ejecutar ataques con drones y operar sistemas de defensa antiaérea.
Además, informes recientes señalan que aproximadamente dos tercios de los lanzadores de misiles iraníes habrían sobrevivido a los bombardeos, una cifra superior a la estimada inicialmente.
Parte de esa capacidad pudo recuperarse gracias al alto el fuego, que permitió rescatar lanzadores dañados o enterrados pero no completamente destruidos.
Las evaluaciones también indican que cerca del 50 % del arsenal de drones iraní continúa operativo y que una parte importante de sus misiles de crucero costeros permanece intacta, manteniendo la capacidad de amenazar el tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz.
Diferencias dentro de Estados Unidos
El portavoz del Pentágono, Sean Parnell, aseguró que las fuerzas estadounidenses conservan plena capacidad operativa para actuar “en el momento y lugar que el presidente elija”.
Sin embargo, las conclusiones de inteligencia contrastan con declaraciones recientes del comandante del Comando Central de Estados Unidos, el almirante Brad Cooper, quien sostuvo ante el Congreso que la ofensiva militar había destruido el 90 % de la base industrial de defensa iraní.
Según otras fuentes citadas por CNN, los daños habrían retrasado la reconstrucción militar iraní solo por algunos meses y no por años, como afirmó Cooper. Además, parte de la infraestructura industrial iraní sigue intacta, lo que facilitaría una recuperación más rápida de determinadas capacidades estratégicas.







