Pasó la elección, pero el impacto fue tan grande que en el peronismo todavía se sienten las secuelas. Los magros resultados dejaron heridas abiertas en distintos puntos del país, donde las tensiones internas —que ya venían marcadas por los conflictivos cierres de listas— ahora estallan con fuerza. Con el proceso electoral concluido, lo que queda por delante son enfrentamientos sin resolución sencilla.
El foco principal está en la provincia de Buenos Aires, epicentro del poder peronista, donde la interna volvió a estallar tras la derrota. En el cristinismo acusan a Axel Kicillof de haber impulsado el desdoblamiento electoral que, según sostienen, terminó debilitando la estrategia general. En el entorno del gobernador, en cambio, apuntan a Cristina Kirchner, a quien responsabilizan por el diseño de una estrategia nacional equivocada.
A ese cruce de reproches se suma la disputa por el control del PJ bonaerense. Varios intendentes reclaman el desplazamiento de Máximo Kirchner de la presidencia del partido, en una jugada que apunta a reducir la influencia del cristinismo y marcar un cambio de época dentro del movimiento. El mandato del líder de La Cámpora vence el 18 de diciembre, pero las elecciones internas aún no fueron convocadas. Desde el kirchnerismo evalúan extender su gestión hasta marzo, lo que alimenta nuevas fricciones.
“Adentro está todo roto. Es muy difícil seguir así”, reconoció un intendente cercano a Kicillof. En su entorno crece la presión para que el gobernador intervenga y rompa con la dinámica desgastante que hoy atraviesa al peronismo bonaerense.
Mientras tanto, los PJ provinciales se convirtieron en focos simultáneos de conflicto. Los tres partidos intervenidos por Cristina Kirchner durante su mandato en el PJ nacional —Salta, Jujuy y Misiones— atraviesan una crisis profunda, agravada por los malos resultados electorales. En todos los casos, Fuerza Patria quedó tercera, con menos de 16 puntos.
En Salta, Juan Manuel Urtubey obtuvo apenas el 12,23% con la boleta oficial del peronismo. Sergio “Oso” Leavy, distanciado del cierre de listas, compitió por fuera y obtuvo el 6,53%. Sumados, no alcanzaron el 20%. El gobernador Gustavo Sáenz, que logró retener su poder territorial, fue lapidario:
“Por una vez en la vida, hágase cargo de algo. Lo que pasó el domingo en el país es su responsabilidad y el terror de muchos argentinos de que vuelva. Deje que la historia la juzgue y devuélvales los PJ intervenidos a sus legítimas autoridades”.
La intervención del PJ salteño, encabezada por Sergio Berni y María Luz “Luchy” Alonso, no hizo más que profundizar las divisiones. El regreso de Urtubey al justicialismo no alcanzó para revertir la debacle.
En Jujuy, la crisis también se profundiza. El PJ local, intervenido desde julio de 2023, sigue sin conducción estable. La diputada camporista Leila Chaher, apadrinada por Cristina Kirchner, compite por el control partidario con la senadora Carolina Moisés, férrea opositora al kirchnerismo. La división electoral fue devastadora: Fuerza Patria sacó el 15,51% y se quedó sin representación en la Cámara de Diputados por primera vez desde 1983.
“La responsabilidad es de Cristina, que produjo divisiones en vez de sentar a todos en una mesa y construir una estrategia común”, señaló un dirigente jujeño.
En Misiones, el PJ continúa intervenido y diluido dentro del Frente Renovador de la Concordia, que lidera Carlos Rovira. “Intervino el partido para acomodar a los suyos. Parece una pyme familiar”, ironizó un dirigente local. Fuerza Patria apenas obtuvo el 9,42% de los votos.
Tampoco hubo mejores resultados en el sur. En Tierra del Fuego, la fractura del peronismo permitió el triunfo de La Libertad Avanza. La senadora Cristina López, que encabezó la lista del oficialismo, fue tajante: “Que hayamos perdido una banca tiene nombre y apellido: Martín Pérez”. Entre las dos expresiones peronistas sumaron más del 50% de los votos, pero divididas quedaron derrotadas por los libertarios.
En La Pampa, la interna enfrenta al exgobernador Carlos Verna con el actual mandatario Sergio Ziliotto y el senador Daniel “Pali” Bensusán, aspirante a la gobernación en 2027. “Sin dudas, Verna sigue siendo el líder político más importante que tiene el peronismo pampeano”, sostuvo el intendente de Santa Rosa, Luciano Di Nápoli, que busca su propio espacio en la reconfiguración provincial.
Así, tras la derrota electoral, el peronismo enfrenta un escenario de crisis extendida: sin conducción nacional, con múltiples fracturas locales y una pérdida de poder estructural que deja al movimiento en su punto más débil en décadas. La reconstrucción será ardua. Y recién empieza.







