El inimaginable futuro al que se dirige Internet

Cada 17 de mayo se celebra el Día Mundial de Internet, promovido por la Asociación de Usuarios de Internet e Internet Society, con el objetivo de dar a conocer las posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías y promover su accesibilidad a la red.

Con motivo de celebración de este día, veremos las nuevas tecnologías de internet que ya forman parte de nuestro presente y analizaremos hacia donde se dirige el futuro de este invento que modificó nuestras vidas desde su adopción en masa y aún más luego de la cuarentena por coronavirus. Comencemos con una breve historia.

Nace Internet: un salto en la evolución

La historia de Internet es un salto evolutivo en la historia de las comunicaciones. Desde cartas, pasando por la telegrafía hasta llegar al Internet. Este invento cambió la forma de relacionarnos con el mundo, atravesando las barreras geográficas y generando avances que beneficiaron a la humanidad. 

Internet nació a mediados de la década del 60′ a partir de un proyecto de Estados Unidos conocido como ARPAnet. Este proyecto, propuesto por el Departamento de Defensa de los Estados Unidos, tenía la intención de construir una red para el intercambio de información y la comunicación remota. Con el tiempo, los científicos involucrados comenzaron a pedir a sus instituciones que se conectaran a la nueva red para intercambiar mensajes y archivos, además de controlar otras computadoras a distancia.

Es a partir de 1994 con la aparición de la World Wide Web (las tres W que vemos al inicio de todas las páginas web) y el aumento de las computadoras personales que el Internet comienza a usarse en masa y se comienza a construir una red accesible para todos. Sin dudas, el Internet es el invento más democratizador de la historia luego de la imprenta.

La World Wide Web se refiere a la web de primera generación o Web 1.0. Aquí el enfoque estaba en ofrecer documentos como páginas HTML a las que se puede acceder a través de un navegador. Sin embargo, en esta primera etapa de Internet, el internauta solo podía leer cuando interactuaba con la red.

Un salto importante vino con la llegada de la Web 2.0. El desarrollo de la segunda generación de Internet fue impulsado principalmente por corporaciones. Aquí ya comienzan a aparecer las primeras aplicaciones, en lugar de utilizar solo el navegador de Internet. El enfoque en la Web 2.0 está puesto en que el internauta ya es activo. Es decir, ahora no solo lee -como era en la web 1.0- sino que también produce contenido para Internet (escribe, sube fotos, interactúa con otros usuarios) sobre las plataformas que proveen los grandes actores de la industria tecnológica. Aquí ubicamos la dinámica que conocemos hoy en día de las redes sociales y donde estamos actualmente. 

Las redes sociales y aplicaciones son parte de la segunda generación de internet.
Foto: PixaBay

Si pensamos que la adopción masiva de Internet comenzó a finales de los 90′, esto nos lleva a preguntarnos si en apenas poco más de 20 años vimos de lo que es capaz de hacer Internet en nuestra vida. Creo que aún no hemos visto ni un tercio de lo que llegará a hacer Internet en el mundo y es inimaginable saber esto. Sin embargo, algo podemos comenzar a dilucidar con un pie en el escalón de la Web 3.0.

Web 3: la (r)evolución de Internet

La Web 3 es el próximo gran salto evolutivo de Internet y muchos la nombran como una revolución ya que cambiaría desde la manera en que interactuamos con Internet así como nuestro modo de organización en sociedad. La Web 3.0 todavía se encuentra en desarrollo y por el momento no hay una definición clara sobre esto y todo lo que se puede decir es reducido. 

En la web de tercera generación las entidades centralizadas, como Facebook, Twitter y Google, serán reemplazadas por plataformas de redes sociales y motores de búsqueda sin ninguna compañía detrás de ellas. Es decir, cuando hablamos de web 3.0 hablamos de una internet descentralizada.

Al hablar de Internet descentralizada podemos nombrar algunos conceptos que empezaron a hacerse conocidos especialmente a partir de 2020. Pues toda la economía alrededor de las criptomonedas es descentralizada y se sustenta en la tecnología blockchain. Por lo tanto, las criptomonedas -y los NFT- también son parte de la Web 3.0.

La tecnología blockchain y las criptomonedas son parte de la tercera generación de internet.

El intercambio de criptomonedas se da directamente de un usuario a otro, sin intermediarios como pueden ser los bancos. Todas las transacciones quedan registradas en la blockchain.

La descentralización es la característica principal de la Web 3.0 y lo que marca la gran diferencia respecto a su etapa anterior. Pensemos que hoy en día la parte de la web a la que tenemos acceso está en manos de unos pocos como Google, Mark Zuckerberg o Bill Gates, por nombrar algunos. La mayoría de las operaciones de web 2.0 está controlada por las Big Tech que son dueñas de las plataformas donde interactuamos.

Pero en la Web 3.0 los datos se distribuyen a través de las redes y ninguna entidad es propietaria de la información. Esto vuelve mucho más democrático el uso de Internet. Surgirán nuevas redes sociales, motores de búsqueda y mercados que no tienen jefes supremos en el mundo de la empresa. En cambio, está descentralizada bajo el sistema de la tecnología blockchain. Es así que podríamos decir que la blockchain construyó los cimientos del futuro de internet.

¿Hacia el metaverso?

Cuando Mark Zuckerberg anunció el cambio de nombre de Facebook a Meta e introdujo el concepto de metaverso, se refirió a este como “el futuro de Internet“. El metaverso hace alusión a un mundo virtual ficticio, más allá del universo, donde en teoría los usuarios podrán construir una vida paralela con el uso de dispositivos de realidad virtual.

Los metaversos existentes en este momento son solo una primera prueba de lo que podría ser el metaverso en un futuro ya que faltan pulir muchos detalles. Sin embargo, su funcionamiento podría estar impulsado por la Web 3.0 a través de las criptomonedas y comercio de NFTs.

En el metaverso supone el traslado de nuestra vida hacia un mundo virtual, permitiendo trabajar y pasar nuestro tiempo de ocio en este mundo.

La Web 3.0 y el metaverso son dos conceptos que aún están en desarrollo aunque nos ofrecen un panorama de hacia donde se dirige el futuro de internet. Los interrogantes que se presentan son si estos dos términos son dos vías distintas que puede tomar el desarrollo de internet, o si la Web 3.0 construirá los cimientos para el metaverso.

Hoy en día el metaverso parece más un cuento de ciencia ficción, un mundo virtual vacío donde encuentro difícil que la gente lo tome como el futuro de internet. Seguramente existirá como una atracción, tal vez sea solo una moda pasajera. Sin embargo, pasarán muchos años hasta ver que una masa de gente adopte el metaverso como algo cotidiano.

Con estos dos conceptos aún en desarrollo es inimaginable pensar cuánto más modificará nuestras vidas el internet. La cuarentena fue un punto de quiebre importante entre la web de segunda generación y la web 3.0 con la popularidad que adquirieron las criptomonedas, los NFTs y cientos de proyectos de la tecnología blockchain.

Fuente: MDZ, Argentina

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