El inesperado respaldo del Tesoro de EE.UU. divide a la City y reconfigura el tablero económico argentino

La sorpresiva e inédita intervención del Tesoro de Estados Unidos en la economía argentina generó un fuerte impacto político y financiero. En la city, las opiniones se dividieron de inmediato: mientras algunos interpretan la maniobra como una señal de confianza hacia el Gobierno de Javier Milei, otros la ven como un movimiento puntual destinado a sostener la estabilidad cambiaria hasta las elecciones.

La atención del mercado estará puesta esta semana en la evolución del dólar, en los riesgos que enfrenta el actual esquema de bandas y en los resultados de la reunión entre Milei y Donald Trump en la Casa Blanca. Todo en un contexto de definiciones clave: se conocerán el dato de inflación de septiembre, el resultado fiscal y los balances de los principales bancos de Wall Street, en una coyuntura internacional marcada por el endurecimiento de las relaciones entre Washington y China.


La división de la City

La intervención norteamericana fracturó las lecturas entre los economistas locales.
Por un lado, los analistas optimistas celebran el gesto como una muestra de confianza que refuerza la credibilidad del programa económico y contribuye a estabilizar el mercado tras el “shock electoral”. Destacan, además, el llamado “efecto garrote” impulsado por Scott Bessent, interpretado como una advertencia del emisor global de los dólares frente a los movimientos especulativos.

Desde esa visión, el respaldo de Washington no sólo fortalece a Milei en el plano político, sino que ratifica la dirección adoptada por el ministro de Economía, Luis Caputo, en materia fiscal y monetaria.

Del otro lado, los más cautos advierten que el gesto del Tesoro podría ser apenas un alivio transitorio. Consideran que la maniobra busca garantizar un tránsito ordenado hasta las elecciones del 26 de octubre, pero no resuelve los desequilibrios estructurales. Para este grupo, el tipo de cambio necesitará una corrección posterior a los comicios y la acumulación de reservas será la única forma de sostener la estabilidad. “El apoyo puede servir de puente, pero no reemplaza las reformas de fondo”, sintetizó un operador.

Más allá de las diferencias, subyace una coincidencia: ni siquiera la intervención estadounidense logra disipar el riesgo político. La estabilidad futura dependerá, en última instancia, del resultado electoral y de la capacidad del Gobierno para consolidar poder tras las legislativas.


Wall Street toma posición

La misma discusión se trasladó a los grandes bancos internacionales. Informes recientes de JPMorgan, BTG Pactual, Citi y Barclays analizaron el alcance de la movida del Tesoro norteamericano y su impacto sobre la economía local.

Desde JPMorgan destacaron que “el Tesoro de Estados Unidos reafirmó la validez del esquema de bandas, diseñado para mantenerse hasta las elecciones de mitad de mandato, momento en el que deberían levantarse los controles de capital”.

BTG Pactual, por su parte, sostuvo que “los anuncios reducen la volatilidad y los riesgos de corto plazo, pero no mejoran las probabilidades electorales del oficialismo. Un eventual resultado adverso obligará a un ajuste cambiario más profundo después de los comicios”.

En tanto, Citi advirtió que “aunque los activos locales siguen siendo vulnerables al riesgo político, la intervención del Tesoro otorga margen de maniobra para atravesar la etapa preelectoral”.

Por último, Barclays valoró que “la maniobra actúa como dique frente a escenarios disruptivos y reduce el riesgo de una devaluación desordenada”, aunque alertó que “un peso sobrevaluado y un régimen sostenido artificialmente podrían derivar en una nueva crisis si no se implementa un marco económico sólido”.


Milei en la Casa Blanca: la búsqueda de respaldo político

La reunión de este martes entre Javier Milei y Donald Trump será observada con atención tanto en Buenos Aires como en los mercados internacionales. El Gobierno apuesta a que el encuentro derive en anuncios concretos: posibles acuerdos comerciales y financieros, reducciones arancelarias en unas cien posiciones del comercio exterior —con tarifas de entre 0 y 10%—, y detalles sobre una eventual ampliación del acuerdo de swap de monedas.

También se especula con una nueva línea de compra de pesos por parte del Tesoro norteamericano y la recompra de deuda local, operación que ya fue confirmada por uno de los bancos participantes de la intervención del jueves pasado.


Una semana decisiva

El lunes 14, el mismo día de la reunión en Washington, se conocerá el dato de inflación de septiembre. Las principales consultoras privadas estiman que el IPC habría superado el 2%, lo que marcaría una aceleración tras cuatro meses consecutivos por debajo de ese nivel.

El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central ubica la inflación mensual en 2,1% y proyecta un cierre anual en torno al 30%. En tanto, la Ciudad de Buenos Aires ya registró un aumento del 2,2% en septiembre, impulsado por los bienes de consumo.

El miércoles 15 se realizará la última licitación del Tesoro antes de las elecciones generales, mientras que el Ministerio de Economía publicará los resultados fiscales del mes.

En el plano internacional, Estados Unidos concentra la atención de los inversores: la creciente tensión con China, el cierre parcial del gobierno federal y el próximo discurso de Jerome Powell en el simposio de la Reserva Federal marcarán el pulso de los mercados. Además, los balances de Wells Fargo, JPMorgan Chase, Goldman Sachs y Citigroup ofrecerán una radiografía precisa del sistema financiero norteamericano.


Equilibrio precario

Para los operadores locales, la intervención estadounidense ofrece un respiro, pero no despeja los desafíos estructurales. La sostenibilidad del esquema cambiario, el control de la inflación y la reconstrucción de reservas continúan siendo los verdaderos test de la política económica.

La incógnita sigue abierta: ¿es este apoyo un respaldo estratégico de Washington a la gestión de Milei o una maniobra temporal para evitar una crisis en la antesala electoral?
Por ahora, el mercado se mantiene en modo espera, midiendo cada señal que llegue desde la Casa Blanca y de los despachos del Banco Central.

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