El Gobierno francés ha criticado duramente la decisión del expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, de imponer nuevos aranceles comerciales, calificándola como una “postura imperialista” que atenta contra la economía europea. En respuesta, Francia ha amenazado con tomar represalias dirigidas a los gigantes digitales estadounidenses, como Google, Amazon, Meta y Apple.
El ministro de Finanzas francés, Bruno Le Maire, advirtió que París “no permanecerá de brazos cruzados” ante una medida que considera unilateral y perjudicial para la relación comercial entre la Unión Europea y Estados Unidos. “Si Trump insiste en aplicar estos aranceles de manera agresiva, Francia y Europa responderán con medidas concretas contra los intereses económicos de Estados Unidos”, afirmó.
Un nuevo frente de tensión comercial
Los aranceles anunciados por Trump forman parte de su estrategia proteccionista, que ya durante su anterior mandato generó fricciones con sus principales socios comerciales. Entre los sectores más afectados por estas tarifas adicionales estarían la industria automotriz, el acero y los productos agrícolas europeos.
Ante esta situación, Francia ha dejado entrever que una de sus principales represalias podría centrarse en la regulación y fiscalidad de las grandes empresas tecnológicas estadounidenses, que generan miles de millones en ingresos dentro de Europa pero pagan impuestos reducidos gracias a maniobras fiscales.
“Si Washington juega sucio con nuestras exportaciones, nosotros utilizaremos las herramientas disponibles para equilibrar la balanza. No permitiremos que las grandes corporaciones digitales sigan operando en Europa con reglas a su medida”, señaló Le Maire, insinuando posibles impuestos adicionales y mayores restricciones regulatorias para estas compañías.
La postura de la Unión Europea
Francia ha instado a la Comisión Europea a preparar una respuesta coordinada a las medidas de Trump, reforzando la posición de la UE en las disputas comerciales. Bruselas ya ha expresado su preocupación por el impacto que los aranceles podrían tener en la economía del bloque y estudia la posibilidad de recurrir a la Organización Mundial del Comercio (OMC) para impugnar la medida.
Mientras tanto, el sector empresarial sigue de cerca la evolución de este conflicto, temiendo que una escalada en las tensiones derive en una nueva guerra comercial entre ambas potencias.
Con un escenario político global cada vez más volátil y la posibilidad de que Trump regrese a la Casa Blanca, las relaciones transatlánticas podrían enfrentarse a un nuevo periodo de incertidumbre y enfrentamientos económicos.