El Fondo Monetario Internacional valoró los resultados alcanzados por la Argentina en materia de estabilización macroeconómica, en el marco de la segunda revisión del programa de facilidades extendidas y la consulta del Artículo IV prevista para 2026. Así lo expresó la vocera del organismo, Julie Kozack, quien señaló que las conversaciones técnicas con el Gobierno fueron “muy positivas” y remarcó que el país mostró avances significativos en su proceso de ordenamiento económico.
Desde el organismo destacaron que la agenda oficial apunta a consolidar la estabilidad y sentar las bases de un crecimiento sostenido, aunque advirtieron sobre la importancia de administrar adecuadamente los costos de transición derivados de las reformas estructurales impulsadas por la administración de Javier Milei. Entre ellas, el FMI mencionó especialmente los cambios laborales que buscan reducir la informalidad y estimular la generación de empleo, así como las políticas orientadas a la apertura comercial y a la atracción de inversiones externas.
Las declaraciones se producen en un contexto de debate interno sobre el impacto sectorial del proceso de liberalización económica. El cierre de plantas industriales y la pérdida de puestos de trabajo en sectores expuestos a la competencia importada reavivaron las discusiones sobre la velocidad y el alcance de las reformas, especialmente en el frente productivo.
En el plano macroeconómico, el Fondo subrayó la adopción de medidas recientes destinadas a reforzar la estabilidad financiera y la confianza externa. En ese sentido, resaltó las modificaciones en el esquema monetario y cambiario, junto con las compras de divisas realizadas por el Banco Central, que superaron los US$2000 millones en lo que va del año. Según el organismo, la acumulación de reservas, acompañada por el ancla fiscal basada en el equilibrio de las cuentas públicas, será clave para garantizar el acceso sostenido a los mercados y fortalecer la capacidad del país frente a shocks externos.
La evaluación del FMI cobra especial relevancia porque, si bien la Argentina cumplió con la meta fiscal comprometida en el acuerdo, registró desvíos importantes en el objetivo de acumulación de reservas netas. Al cierre de 2025, el nivel se ubicó muy por debajo de lo pactado, lo que representa uno de los principales desafíos pendientes dentro del programa vigente.
Por otra parte, el organismo también puso el foco en la calidad de las estadísticas oficiales, en medio de la decisión del Gobierno de postergar la actualización metodológica del Índice de Precios al Consumidor. Sin aludir directamente a la controversia, el Fondo enfatizó la necesidad de contar con datos transparentes, precisos y oportunos, fundamentales para el diseño de políticas económicas y para sostener la credibilidad pública.
Tras la misión técnica que se desarrolló en Buenos Aires, el equipo del FMI deberá ahora elaborar el informe final que será elevado al Directorio Ejecutivo. De su aprobación dependerá la habilitación de un nuevo desembolso cercano a los US$1000 millones, dentro del programa vigente por US$20.000 millones, recursos que el Gobierno espera utilizar para reforzar las reservas y afrontar compromisos financieros de corto plazo mientras continúa el proceso de estabilización económica.







