El dólar mayorista abre en $1.523 mientras el mercado evalúa las reservas, el riesgo país y el escenario político de 2027

El dólar mayorista abrió este viernes en $1.523, en la última rueda de la semana, después de que el Banco Central volviera a comprar divisas durante la jornada previa. La autoridad monetaria adquirió US$93 millones en el mercado oficial y las reservas internacionales brutas treparon hasta US$48.289 millones, aunque buena parte del incremento de las reservas respondió a movimientos contables y financieros asociados al cierre de septiembre.

La cotización mayorista se mantiene así en una zona relativamente estable, aunque el comportamiento del mercado financiero refleja una situación diferente. El comienzo de octubre estuvo marcado por una caída de las acciones y los bonos argentinos y por una nueva suba del riesgo país, que el jueves cerró en 636 puntos básicos, un incremento de 4,8% respecto de la rueda anterior.

El contraste entre ambos movimientos es uno de los datos que sigue con atención el mercado. Mientras el BCRA consigue sumar dólares al balance y las reservas vuelven a superar los US$48.000 millones, los activos argentinos continúan sometidos a una mayor exigencia por parte de los inversores. El dólar mayorista había cerrado el jueves en $1.524,50, con una suba de $7,50, después de tres jornadas consecutivas de bajas.

En el resto del mercado cambiario, el dólar oficial minorista abrió en el Banco Nación a $1.495 para la compra y $1.545 para la venta, mientras que el blue se ubicó en torno de $1.535 comprador y $1.555 vendedor. El MEP operaba cerca de $1.552 y el contado con liquidación alrededor de $1.622, mostrando una brecha todavía acotada respecto del tipo de cambio oficial.

El comportamiento de las reservas constituye, en este contexto, uno de los principales puntos de observación. La compra de US$93 millones del jueves significó la cuarta rueda consecutiva con saldo comprador para el Banco Central. El organismo acumuló así una nueva jornada de adquisición de divisas en un momento en que el Gobierno busca fortalecer el frente externo y sostener la disponibilidad de dólares para los próximos meses.

Sin embargo, la acumulación de reservas convive con una mayor cautela sobre los activos argentinos. El riesgo país, que terminó septiembre en niveles elevados, volvió a avanzar al comenzar octubre y alcanzó los 636 puntos. Ese indicador refleja el diferencial de rendimiento que los inversores exigen por la deuda argentina respecto de los bonos del Tesoro de Estados Unidos y constituye una referencia relevante para evaluar las condiciones de financiamiento externo.

Inversiones millonarias y una pregunta que empieza a pesar

La tensión entre las señales positivas que exhibe el Gobierno y la cautela de los mercados aparece también en el debate sobre las nuevas inversiones anunciadas durante la Argentina Week en París. En las últimas jornadas se conocieron proyectos de gran magnitud vinculados principalmente con energía, petróleo, gas y minería.

Uno de los anuncios más importantes fue la aprobación del ingreso al RIGI del proyecto de Pluspetrol y Gas y Petróleo del Neuquén (GyP) para desarrollar el bloque Bajo del Choique-La Invernada, en Vaca Muerta, con una inversión prevista de US$12.400 millones durante 25 años. El proyecto contempla más de 620 pozos horizontales, cuatro plantas de procesamiento y nuevos ductos para evacuar la producción.

La iniciativa prevé que la producción pueda superar los 100.000 barriles diarios de petróleo y alcanzar unos 12 millones de metros cúbicos diarios de gas durante su segunda etapa. El anuncio fue realizado en París, en el marco de la Argentina Week, como parte de la estrategia oficial para atraer capitales de largo plazo hacia sectores considerados estratégicos.

También TotalEnergies anunció planes de inversión por aproximadamente US$10.000 millones en distintos proyectos energéticos en la Argentina, principalmente destinados a incrementar la producción de gas y desarrollar nuevos pozos.

Pero la magnitud de esos anuncios no elimina las preguntas que comienzan a aparecer entre los inversores. La discusión ya no se concentra únicamente en la disponibilidad de recursos naturales o en los incentivos ofrecidos por el RIGI, sino también en la evolución de las variables macroeconómicas, el acceso al financiamiento, el comportamiento de la deuda y la trayectoria política que tendrá el país durante los próximos años.

El mercado empieza a incorporar el horizonte electoral

Aunque las elecciones presidenciales de 2027 todavía se encuentran a más de un año de distancia, el escenario político comienza a formar parte de las variables consideradas por los inversores. La discusión no implica necesariamente una anticipación del resultado electoral, sino la necesidad de evaluar qué políticas económicas podrían mantenerse o modificarse después de los próximos comicios.

Para las inversiones de gran escala, especialmente aquellas que requieren desembolsos durante una década o más, la previsibilidad de las reglas constituye una variable central. En proyectos energéticos y mineros, donde el capital se recupera a lo largo de períodos extensos, las empresas suelen analizar no solamente los incentivos vigentes sino también la estabilidad institucional, el régimen cambiario, la política fiscal y las condiciones de acceso al mercado de capitales.

En ese escenario, el Gobierno intenta mostrar que los anuncios de inversión de París forman parte de una transformación estructural de la economía argentina. El mercado, en cambio, continúa observando indicadores de corto plazo como el riesgo país, la evolución de los bonos, las acciones, las reservas y la actividad económica antes de definir nuevas posiciones de inversión.

La jornada de este viernes encuentra así a la Argentina frente a una combinación de señales contrapuestas: el Banco Central continúa comprando dólares y las reservas vuelven a superar los US$48.000 millones, mientras el riesgo país permanece elevado y los activos financieros atraviesan un comienzo de octubre negativo.

El dólar mayorista en $1.523 es, por ahora, una de las expresiones de esa tensión. La cotización cambiaria permanece contenida, pero los inversores siguen buscando señales que permitan determinar si la mejora de las reservas y los anuncios de inversiones de largo plazo pueden traducirse en una reducción sostenida del riesgo financiero argentino.

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