El entusiasmo por la expansión de OpenAI continúa impulsando fuertes ganancias en las acciones tecnológicas, pero en Wall Street crecen las advertencias sobre un mercado sobrecalentado que recuerda a la burbuja de las puntocom de fines de los noventa.
Este lunes, Advanced Micro Devices (AMD) protagonizó un salto bursátil tras anunciar un acuerdo con OpenAI que podría generar miles de millones en ingresos. El anuncio hizo que su capitalización aumentara brevemente en unos u$s100.000 millones, alcanzando un máximo intradía. Semanas atrás, Oracle había experimentado un fenómeno similar al sumar u$s255.000 millones en una sola jornada, luego de divulgar pronósticos optimistas sobre su negocio en la nube y un acuerdo de u$s300.000 millones a cinco años con el operador de ChatGPT.
Aunque los analistas coinciden en que el pacto con AMD fortalece su posición frente a Nvidia en el competitivo mercado de chips para inteligencia artificial, varios advierten que las reacciones extremas reflejan un exceso de optimismo.
“El mercado está valorando como si todos los que hacen negocios con OpenAI fueran a ganar”, advirtió Michael O’Rourke, estratega de Jonestrading, quien recordó que la propia OpenAI aún presenta flujo de caja negativo.
La magnitud de los movimientos preocupa a los expertos. Brian Mulberry, gestor de Zacks Investment Management, señaló que las alzas repentinas en compañías de este tamaño son “inusuales” y que, si alguno de estos acuerdos falla, podría desatarse un efecto dominó.
En tanto, el multimillonario Paul Tudor Jones fue más tajante: dijo que el contexto actual le recuerda a la burbuja tecnológica de 1999 y lo considera “potencialmente más explosivo”.
Otro factor de alerta es el peso creciente del sector tecnológico en el índice S&P 500, que hoy ronda el 35%, frente al 15% en 1999, lo que implica que cualquier corrección tendría un impacto mucho mayor sobre el mercado en general.
A pesar de las advertencias, algunos analistas mantienen una mirada positiva sobre AMD. Cody Acree, de Benchmark, elevó su precio objetivo de u$s210 a u$s270, al considerar que el acuerdo con OpenAI modifica de forma sustancial la percepción de la industria sobre su competitividad en procesadores gráficos.
Sin embargo, el consenso general es de cautela. Como resumió Ted Mortonson, estratega de Baird & Co.: “Cuando compañías de esta magnitud suman tanto valor de mercado en tan poco tiempo, no es ni bueno ni normal. Es pura exuberancia”.







