El oficialismo logró este miércoles por la tarde la media sanción en la Cámara de Diputados del proyecto de ley denominado “Hojarasca”, una iniciativa orientada a derogar normas que el Gobierno considera obsoletas o restrictivas para la libertad económica y administrativa.
La propuesta obtuvo 138 votos afirmativos, 96 rechazos y 9 abstenciones, tanto en la votación en general como en particular. El proyecto fue respaldado por el PRO, la UCR, el MID, Elijo Catamarca, Independencia, Innovación Federal y parte del bloque Provincias Unidas, que mostró posiciones divididas. En cambio, Unión por la Patria y el Frente de Izquierda votaron en contra, mientras que Maximiliano Ferraro y Nicolás Massot optaron por abstenerse.
Durante el debate, el jefe del bloque libertario, Gabriel Bornoroni, defendió la iniciativa al señalar que busca eliminar “regulaciones, impuestos y tasas que solo ponen obstáculos para que los argentinos puedan progresar”.
Desde la oposición, el presidente del bloque de Unión por la Patria, Germán Martínez, cuestionó duramente el proyecto y sostuvo que las derogaciones promovidas por el Poder Ejecutivo implican el desmantelamiento de áreas estratégicas del Estado y la eliminación de mecanismos de protección para sectores productivos nacionales.
“Van desarmando barreras de protección de industrias y actividades estratégicas de la Argentina”, afirmó el legislador, quien además advirtió sobre un eventual avance privatizador sobre empresas estatales como ARSAT y Nucleoeléctrica Argentina.
La impronta de Sturzenegger
El proyecto fue impulsado por el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, y ahora deberá ser tratado en el Senado para convertirse en ley.
La iniciativa consta de diez artículos, aunque el primero concentra la derogación de unas 50 leyes, además de modificaciones sobre otras normas y decretos aún vigentes. El texto había sido presentado originalmente en octubre de 2024, pero perdió estado parlamentario y debió ser reingresado.
Funcionarios de la cartera encabezada por Sturzenegger, entre ellos Alejandro Cacace y Maximiliano Fariña, argumentaron que muchas de las leyes alcanzadas por el proyecto quedaron desactualizadas debido a cambios regulatorios, avances tecnológicos y transformaciones sociales.
Entre las normas señaladas como obsoletas aparecen algunas consideradas llamativas, como la exigencia de un carnet de mochilero para hacer dedo o disposiciones que sancionan a funcionarios públicos que azoten a una persona.
No obstante, el oficialismo debió retroceder en algunos puntos ante la presión de distintos bloques legislativos. Finalmente, decidió mantener vigente la ley 20.959, que otorga una credencial de libre circulación a diputados y senadores nacionales.
Las críticas de la oposición
La llamada ley “Hojarasca” también despertó cuestionamientos por parte de sectores opositores, especialmente por la derogación de normas vinculadas a la producción, la cultura y la salud pública.
El diputado kirchnerista Jorge Taiana destacó tres leyes que, según consideró, no deberían eliminarse: la ley 20.496 de promoción de fertilizantes, la ley 26.688 de Producción Pública de Medicamentos y la ley 22.426 sobre transferencia de tecnología.
Otra de las normas cuestionadas es la ley 19.363, de 1971, que habilita al Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales a realizar sorteos entre quienes compran entradas de cine, financiados mediante un impuesto específico a la industria audiovisual.
También quedó bajo debate la ley 25.750 de Preservación de Bienes y Patrimonios Culturales, que limita la participación extranjera en empresas de medios de comunicación a un máximo del 30 % del capital accionario con derecho a voto.
Por último, la oposición criticó la intención de derogar la ley 26.688, que declara de interés nacional la investigación y producción pública de medicamentos, vacunas y productos médicos, al considerarlos bienes sociales. Desde el Gobierno sostienen que su reglamentación carece de efectos concretos.







