China elevó este sábado el tono contra la Unión Europea al cuestionar el uso del Reglamento sobre Subvenciones Extranjeras, una herramienta que Bruselas utiliza para investigar posibles ventajas competitivas otorgadas por gobiernos extranjeros a empresas que operan dentro del bloque. Beijing denunció que la normativa se aplica de manera “selectiva y discriminatoria” contra compañías chinas y advirtió que podría responder con represalias si la política continúa.
La crítica fue difundida por el Ministerio de Justicia chino luego de que la Unión Europea iniciara una investigación sobre Nuctech, una empresa especializada en tecnología y equipos de seguridad. Según el gobierno chino, el procedimiento europeo excede los límites legales al requerir documentación e información ubicada dentro del territorio chino, lo que calificó como una “jurisdicción extraterritorial indebida”.
Desde Beijing sostienen que Bruselas solicitó datos “amplios e innecesarios”, en una práctica que —afirman— vulnera normas básicas del derecho internacional y afecta la cooperación económica bilateral. Además, acusaron a la UE de utilizar el reglamento como una herramienta de proteccionismo encubierto bajo el argumento de preservar la competencia leal.
El gobierno chino exigió a las autoridades europeas “corregir inmediatamente sus prácticas erróneas” y reclamó condiciones de mercado “justas, equitativas y previsibles” para las empresas chinas que operan en Europa.
El Reglamento sobre Subvenciones Extranjeras fue implementado por la Comisión Europea para detectar si compañías respaldadas financieramente por gobiernos externos obtienen ventajas que distorsionen la competencia dentro del mercado europeo. En caso de comprobar irregularidades, Bruselas puede imponer restricciones o medidas correctivas.
Mientras escala la tensión con Europa, China también anunció avances en otro frente estratégico: las negociaciones comerciales con Estados Unidos. El Ministerio de Comercio chino informó que ambas potencias alcanzaron un principio de acuerdo para reducir aranceles sobre determinados productos y ampliar el intercambio bilateral en sectores considerados clave.
Las conversaciones tuvieron lugar durante una cumbre de dos días en Pekín entre el presidente estadounidense Donald Trump y su par chino Xi Jinping. Según el comunicado oficial, ambas partes avanzaron en mecanismos para disminuir gravámenes de manera recíproca y abrir nuevos canales de diálogo para resolver disputas comerciales pendientes.
China también se comprometió a revisar reclamos estadounidenses vinculados con licencias de importación para plantas de carne vacuna, restricciones sanitarias y otros temas relacionados con el comercio agropecuario.
En paralelo, Beijing ratificó su intención de continuar adquiriendo aviones fabricados en Estados Unidos, aunque evitó precisar cifras. Durante la visita oficial participaron además importantes ejecutivos de empresas norteamericanas, entre ellos el CEO de General Electric, Larry Culp, y la directora ejecutiva de Boeing, Kelly Ortberg, quienes mantuvieron reuniones con funcionarios chinos.
De esta manera, China combina una postura de confrontación frente a Europa con señales de distensión hacia Washington, en medio de un escenario global marcado por las disputas comerciales y la competencia geopolítica entre las principales potencias económicas.







