ADOPCIONES XV – La importancia de los juicios especializados – por Siro Darlan y Silvana do Monte, Intercambio Tribuna de la Prensa Libre, Brasil

Por Siro Darlan y Silvana do Monte Moreira –

Serie Especial: ADOPCIONES – Parte XV. Colaboración del Juez Fernando Moreira Freitas da Silva, Juez de Sidrolândia – MS, Vicepresidente de la Comisión de Adopciones del IBDFAM.

Aún frente al incumplimiento por parte de los tribunales de la Disposición N° 36/2014 de la CNJ, lamentablemente la propia CNJ ha dado a entender que dicha disposición es únicamente recomendatoria, carente de coercibilidad. Este entendimiento termina por hacer inviable la eficacia del propio acto administrativo, lo que se ha visto a lo largo de sus años de vigencia.

En desacuerdo con su jurisprudencia anterior, el CNJ dio un paso importante para la realización de los derechos fundamentales de los niños y adolescentes, al acoger la Solicitud de Providencia nº 0005104-65.2021.2.00.0000, presentada por el Instituto Brasileño de Derecho de Familia – IBDFAM y por la Asociación del Movimiento de Apoyo a la Adopción del Estado de Río de Janeiro – AMAR, ordenar al Tribunal de Justicia del Estado de Mato Grosso do Sul la reposición del Tribunal de la Niñez y la Adolescencia de la Comarca de Dourados, el segundo más grande ciudad en el Estado. .

La loable decisión de la CNJ, al invocar el principio de prohibición de retroceso, avanzó en la protección de los derechos de los niños y adolescentes, pues reconoció la relevancia de un tribunal de la niñez y la adolescencia con competencia exclusiva. Esto quiere decir que el juez que juzga casos de niñez y adolescencia no podrá juzgar materias diversas, tales como otras civiles, previsionales, tributarias, penales, etc.

La relevancia de la competencia exclusiva se debe al hecho de que la Constitución Federal brasileña garantiza prioridad absoluta a los niños y adolescentes.

Esto significa que el proceso relacionado con este público hipervulnerable necesita un juicio rápido, lo que lo dificulta ante procesos de diferente naturaleza, descentrando a los niños y adolescentes. No debemos olvidar que, además de juzgar los casos, el juez también tiene una serie de actividades administrativas relacionadas con este público más vulnerable, como el seguimiento y fiscalización de la acogida institucional, acogida familiar, actividades de patrocinio, etc.

A mayor especialidad en niñez y adolescencia, mayores niveles de conocimiento del tema por parte de jueces y servidores públicos, de destreza en el funcionamiento del Sistema Nacional de Adopción y Amparo – SNA, de brindar cursos de preparación para la adopción con la preparación adecuada de los solicitantes de adopción y de los niños y adolescentes elegibles para adopción, etc.

Todavía tenemos un largo camino por recorrer. Vale recordar que muchas regiones brasileñas, con más de 200.000 habitantes, aún no cuentan con su juzgado especializado para niños y adolescentes. Muchos de los que la tienen, aún acumulan competencia en los ancianos, un público que también demanda prioridad y que tiene necesidades diferentes a las de los niños y adolescentes. Otros acumulan medidas de protección y actos infractores, ambos con complejidades completamente diferentes. Así, se advierte que nos queda mucho por avanzar, pero sin retroceder jamás en los derechos fundamentales ya conquistados.

Aquí están los comentarios de los adoptados y adoptadas:

  1. Carina Moura

Mi enlace de amor.

Érase una vez la historia de una mujer que es hija por adopción y que por mucho tiempo no pudo contar su versión de vida y en qué se había convertido. Muchos de nosotros, hijos por adopción, tenemos miedo de alabar la grandeza y veracidad de los hechos envueltos en el tema de la adopción.

Muchas veces somos retenidos por personas que no logran entender y comprender la importancia de este tema, así como la magnitud de la belleza de la mirada apasionada y el corazón esperanzado de un niño por adopción.

La historia comienza en el corazón de mis padres, quienes dijeron que sí para toda la vida. Un sí con verdad, sensibilidad y mucho amor. Y a partir de ahí me involucré con lo más importante de mi vida: mi familia.

Yo creo en la fuerza que tiene el amor en las personas, y ante este gran sentimiento que he ido alimentando en mi alma, agradezco inmensamente a mi madre por haber sido tan mi madre, que al llevarme y sentir por tanto tiempo, me di cuenta de que tendría muchas más oportunidades y un destino más grandioso si no estaba con ella físicamente, pero a través de ese gesto, mantendría mi camino de por vida.

Mi vida, mi historia, mis sentimientos y mis acciones se construyeron y fortalecieron con mi familia. A mis padres dedico todo lo que soy y en lo que me he convertido: una persona humanizada, sensible a las pequeñas y grandes causas, cariñosa y bondadosa. Mientras mi determinación y compañerismo, aprendí del ejemplo de mis hermanos.

Cuando tuve mi primera caída, fue mi gente la que me enseñó a levantarme, levantar la cabeza y volver a intentarlo. Cuando lloré, fue mía la que me hizo reír hasta que entendí que la vida es difícil, pero con alegría todo cambia. Cuando vencí, era mi gente la que estaba allí aplaudiéndome y dándome más ánimos para nuevas conquistas. Cuando pensé que no era digno de todo lo que tengo, fue el mío quien me dijo lo importante que soy para ellos.

Nací del corazón de mi familia, y no hay vínculo más increíble que ese. Y sigo levantando la bandera: que podemos considerar justas todas las innumerables formas de amar y de amar. ¡Vivir mi vida! ¡Vive mi historia!

¡Vive por ser hija por adopción!

  1. Shirley

Es con gran alegría que les contaré un poco sobre la historia de mi vida. Aproximadamente a los tres años, fui referida a una institución conocida en la ciudad donde vivo, llamada “Associação Lar Menino Jesus”, entidad conocida como orfanato, en ese momento, solo para albergar niñas.

Este lugar era mantenido por monjas y un obispo, Don Jorge Marcos de Oliveira, la verdad es que no sé a ciencia cierta por qué me enviaron a ese lugar y, a esa edad, no recuerdo mucho.

Voy a describir lo que tengo en mi memoria, eran dos casas, una de niños y otra de adolescentes, claro yo vivía en la casa donde vivían los niños, nuestro cuarto era enorme, con varias camas donde dormíamos, el lugar para las comidas, la mayoría de las veces sopas, también era enorme, una cafetería para todos nosotros, con una despensa, donde había cosas ricas y nosotras, las niñas, muchas veces íbamos allí a comprar ni leche, chocolates y otras golosinas, pero cuando las monjas se dieron cuenta, íbamos al “castigo”.

En ese momento yo tenía como siete años y no sabía lo que era vivir en una familia, porque a lo largo de mi vida siempre estuve institucionalizada, entonces no tenía hermanas ni hermanos, padre, madre, tías; lo que sí conocía eran las monjas que cuidaban la casa y las empleadas que a veces nos daban el cariño de “tías”.

Lo interesante es que empecé a entender que me gustaría tener una persona que tuviera un regazo para cobijarme, quererme, cuidarme y sobre todo sentirme amada, pero no fue así. Todo era de todos, la gente que pasaba, se iba y no volvía. Y nosotros, nos quedamos ahí, sin cariño de madres, de padres, en fin, cariño de familiares.

Así me pasó a mí ya las demás niñas de la escuela, que era este orfanato, desde muy pequeña supe lo que era el abandono, y lo que era no tener el cariño dado sólo para mí.

Muchas niñas recibían visitas de familiares, yo no. Muchas chicas, los domingos, salen a pasear con sus familiares cuando vienen a visitarlos, yo no. Muchos recibieron regalos de Navidad de estos familiares, yo no; esto es porque, yo no tenía una familia.

En fin, mi familia, que yo consideraba eran todas las chicas con las que vivía. No fue fácil vivir en el internado, porque durante varios años me etiquetaron como la “niña del orfanato”, en la escuela donde estudié. Además, iba sola a la escuela, saludando a mis compañeros que se quedaron en la escuela; en la escuela, mis compañeros traían ricas meriendas, a veces me comía alguna merienda que me ofrecían, porque yo no, y tomaba alguna sopa que me ofrecían en la escuela. Estaba molesto por esta situación. No tenía cuadernos y libros de colores, lápices bonitos, solo los que le dieron en el orfanato; simple e igual para todos.

Interesante, no entendía, pero muchos niños estaban saliendo del orfanato y se iban, después de muchos años supe que eso era porque la ley había cambiado y ya no se permitían orfanatos de ese tamaño, y como la mayoría no eran huérfanos, ellos podría volver a la familia.

No era del todo malo, me encantaba cuando llovía y se inundaba el orfanato, porque entonces todas, las adolescentes y nosotras, nos subíamos a una camioneta y nos íbamos felices, felices y felices, a otra casa mantenida por el obispo. Fue muy divertido, no sabía que era demasiado peligroso. Pero era una forma de salir de la institución y divertirme.

Por la noche todos íbamos a la capilla a rezar, pero no me gustó mucho porque las canciones que tocaba sor Glorinha eran tristes y adormecían a la mayoría de mis amigos ya mí también.

Ya sabes, por muy bueno que fuera el orfanato, nunca se sentiría como en casa; Veía muchas niñas salir en adopción, familias que querían adoptar, venían y se llevaban a mis amiguitos, me sobraba, no era el perfil de un niño para ser adoptado, era un niño moreno, ojos claros, pelo rizado , muy extrovertido, por no decir desordenado, no estaba tramando nada bueno, tomado, por lo que no tuve la oportunidad de adoptar.

Sabes, fue difícil entender que no era fácil no tener a alguien que se preocupara por ti y que te trataran como un “manojo”, no tener a nadie a quien querer, cuidar y, sobre todo, sentirme amado incondicionalmente. Por supuesto, las monjas no se dieron cuenta de esto. Todo era de todos, incluso la dispensación del afecto, nada individualizado.

Una vez, de adulto, comprendí que por más que parezca que el abandono “es una situación abstracta, sentirse abandonado es la sensación más concreta que puede sentir un ser, porque acogido o acogido, en una institución, nunca será lo mismo. como vivir dentro de una familia, sea rica o pobre, simplemente familia.

Verá, cuando yo todavía estaba en edad escolar, nunca pude llevar a un amigo a mi casa, porque (interrogatorio), así de simple, qué casa si no la tenía, y no se permitía a otras personas. para entrar a la escuela. Es triste no tener un referente, no tener compañeros que te puedan visitar; Solo tenía un lugar para vivir…

De todos modos, esta es la historia de mi vida desde los tres años hasta los ocho. Wow que chido, en la institucion aparecio un señor, era demasiado feo, alto, hablaba un idioma que no entendia, hacia chistes que no sabia, no me ayudaba con la tarea, en fin , una extraña persona de pelo largo y que andaba raro, quizás por su altura.

Bueno, yo siempre lo conocí en la entidad, nunca había salido con él, pero me gustaba que trajera dulces, chocolates y otras golosinas para todos nosotros, así que me encariñé con él, que hasta me enseñó holandés, el lengua de su tierra.

Con la partida de todas las niñas que tenían familia, algunas de las “sobras”, incluida yo misma, fueron reubicadas en otros lugares. Me llevaron a una casita, en un barrio pobre de las afueras, donde había monjas con esas costumbres raras y largas, y que, como ella, el P. Adriano, hablaban ese lenguaje horrible que yo no entendía nada.

Sabe, a cultura e alimentação delas era diferente, comiam muita batatas, verduras e carne, não tinha “comida brasileira, arroz e feijão“, eu sentia muito esta mudança, então fugia e ia para a casa da vizinhança que era pobre demais, pedir “comida brasileña”.

El chico que me cuidaba en la escuela era un seminarista que luego se hizo sacerdote, no podía quedarse conmigo porque era un extranjero, un hombre, no tenía un hogar para recibirme, entonces me llevó a la casa de las monjas.

Con los años, decidió adoptarme, pero luego comenzamos otra historia, imagínense las dificultades encontradas en la ley en ese momento, los prejuicios, etc. Me llamaron varias veces al Juzgado para que diera mi declaración, ese ambiente era horrible para mí, pero me tenía que ir. Me explicó que iría pero que no me quedaría allí, que me traería de vuelta. Confié en él y así fui.

Ese lugar frío, con gente de traje que decía que era difícil… wow, qué horror, me asusté mucho.

Lo sé, había un juez muy agradable, el Dr. Alberto Silva Franco y un promotor Dr. Fábio Moscariello que fueron mis ángeles de la guarda. ¿Sabes por qué “interrogatorio”.

Le instruyeron al cura como hacer funcionar la adopción, él, extranjero, varón, soltero, adopto una niña, logré ser adoptada legalmente por él. Deberías preguntar si tengo o tuve problemas psicológicos, puedo decir que no, mi vida fue tranquila, siempre fui una niña traviesa y siempre estaba a la defensiva, pero esto nunca se interpuso en mi camino, incluso porque tuve que defenderme. sola, durante años de mi vida.

El padre Adrianus Antonius van der Zwaan, mi padre, se ocupaba de una obra de caridad en ese momento llamada Centro Comunitario Dr. Alberto Silva Franco y que pasó a llamarse Centro Comunitario Dom Jorge Marcos de Oliveira en honor al juez y al obispo, que cuidaba a muchos niños del barrio y que estaban allí como guardería mientras sus padres trabajaban, era entonces mi compañero, amigo , cuidador, en fin, mi gran amor, mi padre.

Chicos, tengo que decir que fueron pasando los años y todas esas monjas de la casa a la que me fui a vivir en las afueras, volvían a Holanda, estaban aquí solo como una misión, y una de ellas se quedó conmigo y otras dos niños, uno de ellos se escapó a vivir con su familia biológica, dejándonos solos a mí y a otro niño que también fue adoptado por el sacerdote.

Me molestó durante varios años de mi vida, incluso de adulta, porque mi acta de nacimiento solo tenía el nombre del padre, entonces la curiosidad de la sociedad era inmensa, y siempre me preguntaban si no tenía el nombre de la madre.

Bueno, la historia es que la monja restante terminó casándose con el cura; Me casé con un seminarista, tuve una hija hermosa que se llama Gabriela, y solo pude nombrar a la monja como mi madre después de 33 años, y mi esposo tuvo que consentir en mi adopción, en ese momento no había adopción socio-afectiva.

En el transcurso de mi vida, tomé un concurso público, y, sorprendentemente… Entré a trabajar en el Juzgado de la Niñez y la Adolescencia, antiguo Registro de Menores, también fui comisionado de menores y vi y vi varios casos similares a la mía, yo fui a la facultad de periodismo y, cierto. Desde entonces, mi vida ha estado dedicada a todos los niños y jóvenes que necesitan tener una familia.

Fui uno de los fundadores del Grupo de Apoyo a la Adopción Laços de Ternura, y hoy soy parte del Movimiento Nacional de Adopción y del Instituto Nacional para la Adopción y la Convivencia Familiar, donde en estos 30 años de caminar, conocí a varias personas que son mis referencia para este camino tan arduo, pudiendo citar al Dr. Siro Darlan, Dr. Antônio Carlos Malheiros y tantas otras personas que no sabría nombrar.

Solo puedo agradecer a la familia que me adoptó, porque tuvieron que tener mucha paciencia conmigo.

Aprendí y creo en la defensa de las adopciones, porque cuando mire hacia atrás y visite las páginas de mi vida, no quedarán en blanco, para poder contar mi experiencia, mi historia y contribuir a la formación de más familias formadas por amor, en fin, creer que a pesar de todo, vivir vale la pena, siempre luchar, nunca rendirse!!!!

Leia também:

Dia 11 estreia a série “Adoções”

ADOÇÕES I – Família Harrad Reis

ADOÇÕES II – Do direito à convivência familiar e comunitária

ADOÇÕES III – Obrigações de cuidado

ADOÇÕES IV – Condições para adoção

ADOÇÕES V – O processo de adoção

ADOÇÕES VI – Cadastro Nacional de Adoção

ADOÇÕES VII – Adoção no Brasil

ADOÇÕES VIII – Adoções Internacionais

ADOÇÕES IX – Adoção Internacional

ADOÇÕES X – Famílias

ADOÇÕES XI – Os Grupos de Apoio à Adoção

ADOÇÕES XII – Prioridade absoluta 

ADOÇÕES XIII – Grupos de Apoio á Adoção

ADOÇÕES XIV – Provimentos 36 e 116 do CNJ

Colaboración del Juez Fernando Moreira Freitas da Silva, Juez de Sidrolândia – MS, Vicepresidente de la Comisión de Adopciones del IBDFAM.

SIRO DARLAN – Editor y Director del Jornal Tribuna da Imprensa Livre; Juez de Segundo Grado del Tribunal de Justicia de Río de Janeiro (TJRJ); Maestría en Salud Pública, Justicia y Derechos Humanos en la ENSP; Posgrado en Derecho de la Comunicación Social en la Universidad de Coimbra (FDUC), Portugal; Rio Coordinador de la Asociación de Jueces por la Democracia; Consejero Efectivo de la Asociación Brasileña de Prensa; Socio meritorio del Clube de Regatas do Flamengo. Por buenas prácticas profesionales, en 2019, recibió el Premio en Defensa de la Libertad de Prensa, Movimiento Sindical y del Tercer Sector, una asociación entre el Jornal Tribuna da Imprensa Livre y la OAB-RJ.

siro.darlan@tribunadaimprensalivre.com

SILVANA DO MONTE MOREIRA – Abogada, activista por la Adopción Legal, madre sin adjetivos. Presidenta de la Comisión de Derecho del Niño y del Adolescente de la OAB/RJ (2016/2018, 2019/2021), coordinadora de los Grupos de Apoyo a la Adopción Ana Gonzaga I y II, miembro fundadora de la Comisión de Derecho Homoafectivo de la OAB-RJ, Diputada por el estado de Río de Janeiro de la Associação Brasileira Criança Feliz, entre otras actividades que realiza.

@silvanamonteadv

ADOÇÕES XV – A importância dos Juízos especializados – por Siro Darlan e Silvana do Monte  MAZOLA, 1 dia ago 0 15 min read 23213

Por Siro Darlan e Silvana do Monte Moreira –

Série Especial: ADOÇÕES – Parte XV. Colaboração do Juiz Fernando Moreira Freitas da Silva, Juiz de Sidrolândia – MS, Vice Presidente da Comissão de Adoção do IBDFAM.

Mesmo diante da não observância dos tribunais em relação ao cumprimento do Provimento nº 36/2014 do CNJ, lamentavelmente, o próprio CNJ tem dado entendimento de que o referido provimento é apenas recomendatório, carecendo de coercibilidade. Esse entendimento acaba inviabilizando a efetividade do seu próprio ato administrativo, o que se tem visto ao longo de seus anos de vigência.

Destoando de sua jurisprudência anterior, o CNJ deu um importante passo na efetivação dos direitos fundamentais de crianças e de adolescentes, ao julgar procedente o Pedido de Providências nº 0005104-65.2021.2.00.0000, apresentado pelo Instituto Brasileiro de Direito de Família – IBDFAM e pela Associação do Movimento de Apoio à Adoção do Estado do Rio de Janeiro – AMAR, para determinar ao Tribunal de Justiça do Estado de Mato Grosso do Sul que reinstalasse a Vara da Infância e da Adolescência da Comarca de Dourados, a segunda maior cidade do Estado.

A louvável decisão do CNJ, ao invocar o princípio da vedação ao retrocesso, avançou na tutela dos direitos da criança e do adolescente, já que reconheceu a relevância de uma vara da infância e da adolescência com competência exclusiva. Isso significa que o juiz que julga processos da infância e da adolescência não poderá julgar matérias diversas, tais como outros processos cíveis, previdenciários, execuções fiscais, criminais etc.

A relevância da competência exclusiva se dá em razão de a Constituição Federal brasileira assegurar prioridade absoluta às crianças e aos adolescentes.

Isso significa que o processo relativo a esse público hipervulnerável necessita de célere julgamento, o que torna difícil diante de processos de natureza diversa, retirando-se o foco da criança e do adolescente. Não devemos nos esquecer de que, além do julgamento de processos, o juiz também tem uma série de atividades administrativas relacionadas a esse público mais vulnerável, tais como o acompanhamento e a fiscalização das atividades de acolhimento institucional, de acolhimento familiar, de apadrinhamento etc.

Quanto maior for a especialidade em criança e adolescente, maiores serão os índices de conhecimento da matéria por juízes e servidores, de habilidade na operacionalização do Sistema Nacional de Adoção e Acolhimento – SNA, de oferecimento de cursos de preparação à adoção com o adequado preparo dos pretendentes à adoção e das crianças e dos adolescentes aptos à adoção etc.

Ainda temos muito a avançar. Vale lembrar que muitas comarcas brasileiras, com mais de 200 mil habitantes, ainda não têm a sua vara especializada em criança e adolescente. Muitas daquelas que a têm, ainda cumulam a competência em idosos, um público que também exige prioridade e que tem necessidades próprias diversas das crianças e dos adolescentes. Outras cumulam processos de medida de proteção e de atos infracionais, ambos com complexidades totalmente distintas. Assim, nota-se que temos muito a avançar, porém sem jamais retroceder nos direitos fundamentais já conquistados.

Vamos aos comentários dos adotados e adotadas:

1. Carina Moura

Meu elo de amor.

Era uma vez a história de uma mulher que é filha por adoção e que por muito tempo não conseguia contar sua versão da vida e do que ela havia se tornado. Muitos de nós, filhos por adoção, temos receio de enaltecer a grandiosidade e a veracidade dos fatos envoltos ao assunto adoção.

Muitas vezes, nós somos reprimidos por pessoas que não conseguem entender e compreender a importância deste assunto, bem como também a magnitude da beleza do olhar com paixão e o coração cheio de esperança de uma criança por adoção.

A história se inicia no coração dos meus pais, que disseram um sim para a vida inteira. Um sim com verdade, sensibilidade e muito amor. E partir daí, fui envolvida com tudo o que há de mais importante na minha vida: minha família.

Acredito na força que o amor tem sobre as pessoas, e diante deste sentimento tão grande que venho nutrindo em minha alma, tenho imensa gratidão a minha progenitora por ter sido tão minha mãe, que ao me carregar e me sentir por tanto tempo, percebeu que eu teria muito mais oportunidades e um destino mais grandioso se não estivesse com ela fisicamente, e sim através desse gesto, permaneceria em meu caminho por toda vida.

Minha vida, minha história, meus sentimentos e minhas ações foram construídos e fortalecidos com minha família. Aos meus pais dedico tudo aquilo que sou e ao que me tornei: uma pessoa humanizada, sensível às pequenas e grandes causas, amorosa e gentil. Enquanto que a minha determinação e companheirismo, aprendi com o exemplo de meus irmãos.

Quando tive a minha primeira queda, foram os meus que me ensinaram a levantar, erguer a cabeça e tentar novamente. Quando eu chorei, foram os meus que me fizeram rir até eu entender que a vida é difícil, mas com alegria tudo se transforma. Quando conquistei, foram os meus que estavam lá me aplaudindo e dando mais ânimo pra novas conquistas. Quando pensei que não era merecedora de tudo o que tenho, foram os meus que disseram o quanto que sou importante para eles.

Eu nasci do coração da minha família, e não há elo mais incrível do que esse. E continuo levantando a bandeira: que possamos considerar justa, todas as inúmeras formas de amar e de amor. Viva a minha vida! Viva a minha história!

Viva por ser filha por adoção!

2. Shirley

É com muita alegria que contarei um pouco da história de minha vida. Aos três anos aproximadamente fui encaminhada a uma instituição conhecida na cidade onde moro, de “Associação Lar Menino Jesus“, entidade esta conhecida como orfanato, na época, somente para abrigar meninas.

Este local era mantido por freiras e um bispo, Dom Jorge Marcos de Oliveira, verdade é que eu não sei ao certo o motivo pelo qual fui encaminhada para aquele local, e, de certo com aquela idade, não me recordo muito.

Passo a descrever aquilo que tenho na memória, tratava-se de duas casas, uma para crianças e outra para adolescente, lógico que eu morava na casa onde existiam as crianças, nosso quarto era imenso, com várias camas onde nós dormíamos, o local para as refeições, na maioria das vezes sopas, também era imenso, um refeitório para todas nós, com uma dispensa, onde tinha coisas gostosas e nós, as meninas, muitas vezes íamos até lá pegar leite ninho, chocolates e outras guloseimas, porém quando as freiras percebiam, íamos para o ” castigo “.

Na época eu contava com uns sete anos, e, desconhecia o que era viver em uma família, porque, no decorrer de minha vida, sempre estive institucionalizada, portanto, não tinha irmãs ou irmãos, pai, mãe, tias; o que conhecia eram as freiras cuidadoras e as funcionárias da casa que, as vezes nos dispensavam carinho de “tias “ .

O interessante é que comecei a entender que gostaria de ter uma pessoa que tivesse colo para me abrigar, acalentar, cuidar, e acima de tudo me sentir amada, mas não tinha. Tudo era de todos, as pessoas que por alí passavam, iam embora e não voltavam. E nós, ficávamos por alí, sem carinho de mães, pais, enfim carinho de familiares.

Assim aconteceu comigo e com as demais meninas do colégio, que era esta orfanato, desde muito cedo soube o que era abandono, e, o que era não ter o carinho dispensado apenas para mim.

Muitas meninas recebiam visitas de parentes, eu não. Muitas meninas, aos domingos, saiam para passear com seus familiares quando estes vinham visita-las, eu não. Muitas recebiam presentes de Natal destes parentes, eu não; isto porque, eu não tinha uma família.

Enfim, minha família, que eu considerava eram todas as meninas com as quais convivia. Não era fácil morar no internado, pois por vários anos fui taxada como a “menina do orfanato “, na escola que eu estudava. Além disto, eu ia para escola sozinha, acenando para as coleguinhas que ficavam no colégio; na escola as coleguinhas levavam lanches saborosos, as vezes eu recebia uma mordida de algum lanche que me ofereciam, isto porque eu não levava, e tomava um pouco de sopa que na escola ofereciam. Eu ficava chateada com esta situação. Não tinha cadernos e livros coloridos, lápis bonitos, apenas aqueles que recebia do orfanato; simples e iguais para todos.

Interessante, eu não entendia, mas muitas crianças foram deixando o orfanato e indo embora, depois de muitos anos eu soube que isto acontecia porque a lei havia mudado e não era mais permitido orfanatos daquele tamanho, e, como a maioria não era órfãs poderiam voltar para a família.

Nem tudo era ruim, eu amava quando chovia e, dava enchente no orfanato, porque assim, todas nós, meninas adolescentes e nós, subíamos em uma caminhão e íamos contentes, alegres e felizes, para um outra casa mantida pelo bispo. Era muito divertido, mal sabia que tudo aquilo era perigoso demais. Mas, era uma forma de sair da instituição e se divertir.

A noite todas íamos para aa capela rezar, mas eu não gostava muito porque as músicas tocadas pela irmã Glorinha eram tristes e, davam sono na maioria de minhas coleguinhas, e a mim também.

Sabe, por melhor que fosse o orfanato, jamais seria como se fosse um lar; via muitas meninas indo embora em adoção, as famílias que queriam adotar, vinham e levavam embora minhas amiguinhas, eu sobrava, não era o perfil de criança a ser adotada, era uma criança parda, olhos claros, cabelos carapinhas, muito extrovertida, para não dizer bagunceira, eu aprontava demais, levada, assim não tinha oportunidade de adoção.

Sabe, era difícil entender que não era fácil não ter quem se preocupasse com você, e, você ser tratada como um “bando“, não ter ninguém eu me acalentasse, cuidasse, e acima de tudo se sentir amada incondicionalmente. Lógico que as freiras não davam conta disto. Tudo era de todos, até mesmo a dispensa de carinho, nada individualizado.

Uma vez, já adulta, entendi que por mais que possa parecer que abandono “é uma situação abstrata, sentir-se abandonado é a sensação mais concreta que um ser pode sentir, pois abrigada ou acolhida, em uma instituição, nunca se equiparará a viver no seio de uma família, seja ela rica ou pobre, simplesmente família.

Veja bem, quando ainda em idade escolar, nunca pude levar um coleguinha para minha casa, por que (interrogação), simples assim, que casa se eu não tinha, e no colégio não era permitida a entrada de outras pessoas. É triste não ter referência, não ter colegas que possam te visitar; eu tinha apenas um lugar para morar…

Enfim, esta é a história de minha vida dos três aninhos aos oito. Nossa que legal, um homem apareceu na instituição, ele era feio demais, alto, falava um idioma que eu não entendia, fazia brincadeiras que eu não conhecia, não me ajudava a fazer minhas lições de casa, enfim, uma pessoa estranha com cabelos longo e que andava de forma estranha, talvez por causa da altura.

Bom, sempre o conheci na entidade, nunca tinha saído com ele, mas eu gostava que ele trazia balas, chocolates e outras guloseimas para todas nós, e assim fui me afeiçoando com ele, que até me ensinava holandês, idioma de sua terra.

Com a saída do internato de todas as meninas que tinham família, algumas que “sobraram “, inclusive eu, fomos realocadas para outros locais. Fui levada para uma casa pequena, num bairro pobre da periferia onde existiam freiras com aqueles abito s estranhos, compridos, e que, como ela Pe. Adriano, falavam aquela língua horrorosa que eu não entendia nada.

Sabe, a cultura e alimentação delas era diferente, comiam muita batatas, verduras e carne, não tinha “comida brasileira, arroz e feijão“, eu sentia muito esta mudança, então fugia e ia para a casa da vizinhança que era pobre demais, pedir “comida brasileira“.

O rapaz que cuidava de mim no colégio, era um seminarista que após, ordenou-se padre, ele não podia ficar comigo por ser estrangeiro, homem, não ter casa para me acolher, então me levou para a casa das freiras.

Com o passar dos anos, ele resolveu me adotar, mas aí começamos outra história, imaginem as dificuldades encontradas na lei da época, o preconceito, etc. Fui chamada diversas vezes no Juizado para dar meu depoimento, aquele ambiente para mim era horrível, mas tinha que ir. Ele explicava que eu iria mas que não ficaria lá, ele iria me trazer de volta. Eu confiava nele e então ia.

Aquele local frio, com pessoas engravatadas que falavam difícil… nossa que horror, eu tinha muito medo.

Sei que, havia um juiz muito legal Dr. Alberto Silva Franco e um promotor Dr. Fábio Moscariello que foram meus anjos da guarda. Sabe por que “interrogação“.

Eles instruíram o Padre como fazer para que adoção desse certo, ele, estrangeiro, homem, solteiro adotar uma garota, consegui ser legalmente adotada por ele. Vocês devem questionar se tenho ou tive problemas psicológico, posso dizer que não, minha vida foi tranquila, sempre fui uma menina peralta e que sempre estava na defensiva, porém isto nunca me atrapalhou, até porque tive que me defender sozinha, durante anos de minha vida.

Padre Adrianus Antonius van der Zwaan, meu pai, cuidava de uma obra assistencial na época chamada Centro Comunitário Dr. Alberto Silva Franco e que passou a ser denominada Centro Comunitário Dom Jorge Marcos de Oliveira em homenagem ao juiz e ao bispo, que cuidava de muitas crianças do bairro e que ali estavam a título de creche, enquanto seus pais trabalhavam, era então meu companheiro, amigo, cuidador, enfim, meu grande amor, meu pai.

Pessoal, tenho que dizer que os anos foram se passando e todas aquelas freiras da casa em que fui morar na periferia, foram retornando para Holanda, estavam aqui apenas como missão, e, uma delas ficou convivendo comigo e outras duas crianças, uma delas fugiu para conviver com sua família biológica, restando apenas eu e uma outra criança que também foi adotada pelo padre.

Eu, fiquei incomodada por várias anos de minha vida, até enquanto adulta pois na minha certidão de nascimento só constava o nome do pai, então a curiosidade da sociedade era imensa, e sempre me perguntavam se eu não tinha o nome da mãe.

Bom, a história é que, a freira que restou, acabou casando com o padre; eu casei com um seminarista, tive uma filha linda de nome Gabriela, e, somente consegui fazer constar o nome da freira como minha mãe apenas após 33 anos, sendo que meu marido teve que anuir a minha adoção, naquele tempo não existia adoção sócio afetiva.

No decorrer da vida, prestei concurso público, e, pasmem… fui trabalhar na Vara da Infância e Juventude, antigo Cartório de Menores, fui também comissária de menores e assisti e vi, vários casos parecidos com o meu, fiz a faculdade de jornalismo e, de direito. De lá para cá minha vida é dedicada a todas as crianças e jovens que necessitam ter uma família.

Fui uma das fundadoras do Grupo de Apoio a Adoção Laços de Ternura, e faço parte hoje do Movimento Nacional de Adoção e do Instituto Nacional de Adoção e Convivência Familiar, onde nestes 30 anos de caminhada, conheci várias pessoas que são minha referência para esta jornada tão árdua, podendo citar Dr. Siro Darlan, Dr. Antônio Carlos Malheiros e tantas outras pessoas que não conseguiria nominar.

Só posso agradecer a família que me adotou, pois tiveram que ter muita paciência em comigo conviver.

Aprendi e acredito na defesa das adoções, pois quando olho para trás e visito as páginas da minha vida, elas não estarão em branco, por isto posso contas minha experiência, minha história e contribuir para a formação de mais família formadas pelo amor, enfim, acreditando que apesar de tudo, viver vale a pena, lutar sempre, desistir jamais !!!!

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ADOÇÕES I – Família Harrad Reis

ADOÇÕES II – Do direito à convivência familiar e comunitária

ADOÇÕES III – Obrigações de cuidado

ADOÇÕES IV – Condições para adoção

ADOÇÕES V – O processo de adoção

ADOÇÕES VI – Cadastro Nacional de Adoção

ADOÇÕES VII – Adoção no Brasil

ADOÇÕES VIII – Adoções Internacionais

ADOÇÕES IX – Adoção Internacional

ADOÇÕES X – Famílias

ADOÇÕES XI – Os Grupos de Apoio à Adoção

ADOÇÕES XII – Prioridade absoluta 

ADOÇÕES XIII – Grupos de Apoio á Adoção

ADOÇÕES XIV – Provimentos 36 e 116 do CNJ

Colaboração do Juiz Fernando Moreira Freitas da Silva, Juiz de Sidrolândia – MS, Vice Presidente da Comissão de Adoção do IBDFAM.

SIRO DARLAN – Editor e Diretor do Jornal Tribuna da imprensa Livre; Juiz de Segundo Grau do Tribunal de Justiça do Rio de Janeiro (TJRJ); Mestre em Saúde Pública, Justiça e Direitos Humanos na ENSP; Pós-graduado em Direito da Comunicação Social na Universidade de Coimbra (FDUC), Portugal; Coordenador Rio da Associação Juízes para a Democracia; Conselheiro Efetivo da Associação Brasileira de Imprensa; Conselheiro Benemérito do Clube de Regatas do Flamengo. Em função das boas práticas profissionais recebeu em 2019 o Prêmio em Defesa da Liberdade de Imprensa, Movimento Sindical e Terceiro Setor, parceria do Jornal Tribuna da Imprensa Livre com a OAB-RJ. siro.darlan@tribunadaimprensalivre.com

SILVANA DO MONTE MOREIRA – Advogada, militante da Adoção Legal, mãe sem adjetivos. Presidente da Comissão de Direito da Criança e do Adolescente da OAB/RJ (2016/2018, 2019/2021), coordenadora dos Grupos de Apoio à Adoção Ana Gonzaga I e II, membro fundador da Comissão de Direito Homoafetivo da OAB-RJ, Representante para o estado do Rio de Janeiro da Associação Brasileira Criança Feliz, dentre outras atividades que desempenha. @silvanamonteadv


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