El Banco Central de la República Argentina dio un nuevo paso en la flexibilización del cepo cambiario al anunciar un paquete de medidas que impacta sobre empresas, exportadores y también sobre quienes viajan al exterior. La decisión llega tras más de 100 días consecutivos de compras de reservas, período en el que la entidad acumuló cerca de 5.000 millones de dólares.
Solo en la última jornada, la autoridad monetaria adquirió más de 280 millones de dólares, consolidando un ritmo que la acerca a la mitad de la meta anual comprometida. Este fortalecimiento de reservas, sumado a la inminente liquidación del agro, abrió margen para avanzar con mayores libertades cambiarias.
Bajo la conducción de Santiago Bausili, los cambios fueron formalizados a través de una nueva normativa que introduce modificaciones en tres frentes clave: exportaciones, financiamiento empresarial y turismo.
Uno de los cambios más visibles alcanza a los consumos en el exterior. El BCRA eliminó los límites para la extracción de dólares con tarjeta de crédito en cajeros fuera del país. Hasta ahora, existían topes muy bajos según el destino, pero a partir de esta medida cada banco podrá definir sus propios límites. Desde la entidad sostienen que el impacto será acotado, dado el alto costo de este tipo de operaciones, que suelen utilizarse solo en situaciones de emergencia.
En paralelo, se amplió la flexibilidad para exportadores. El plazo para ingresar divisas al país se extendió de 60 a 180 días, buscando adecuarlo a los tiempos reales de los negocios. Además, se elevó significativamente el monto permitido para operaciones entre empresas locales y sus filiales en el exterior, facilitando la operatoria de grupos con presencia internacional.
También se introdujeron beneficios para pequeños exportadores: las personas físicas que vendan bienes al exterior ya no estarán obligadas a liquidar esas divisas en el mercado local, aunque sí deberán ingresarlas. La medida amplía un esquema que ya regía para servicios y apunta a dar mayor libertad a actividades como la artesanía o la producción de nicho.
Para las empresas endeudadas, el BCRA igualó condiciones entre distintos tipos de financiamiento, permitiendo un acceso más amplio al mercado oficial para cumplir compromisos en moneda extranjera. Además, se habilitó la posibilidad de cubrir riesgos cambiarios en casos donde antes existían restricciones, lo que reduce la exposición ante variaciones del tipo de cambio.
Sin embargo, la flexibilización vino acompañada de un refuerzo en los controles. El Banco Central endureció las condiciones para evitar maniobras especulativas que aprovechaban diferencias entre cotizaciones. En particular, extendió las restricciones para quienes operan dólares financieros y luego intentan acceder al mercado oficial, con el objetivo de limitar ganancias rápidas sin riesgo que distorsionan el sistema.
Con este paquete, el BCRA avanza en un desarme gradual del cepo: mantiene el control sobre el flujo de divisas, pero amplía los márgenes de acción tanto para el sector privado como para los individuos, en un delicado equilibrio entre apertura y estabilidad.







