Una resolución firmada por el vocero presidencial Manuel Adorni para restringir la cantidad de funcionarios que integran las comitivas oficiales en viajes al exterior volvió a quedar en el centro del debate público luego de que se conociera que el propio funcionario viajó acompañado por su esposa en el avión presidencial.
La norma, publicada en el Boletín Oficial de la República Argentina, establece nuevas reglas para la organización de delegaciones oficiales en el extranjero con el objetivo de reducir gastos y ordenar la participación de funcionarios en actividades internacionales.
Un límite estricto a las comitivas
La resolución fija como principio general que en cada evento o actividad internacional podrá participar un solo funcionario por organismo, salvo que exista una autorización especial. En los casos en los que se requiera ampliar la delegación, la decisión deberá ser aprobada por el jefe de Gabinete.
Actualmente ese cargo lo ocupa Guillermo Francos, quien queda facultado para autorizar excepciones cuando la naturaleza de la misión oficial lo justifique.
El texto también introduce nuevos procedimientos administrativos para la planificación de los viajes. Entre ellos, la obligación de presentar un informe detallado con al menos diez días hábiles de anticipación, en el que se expliquen los objetivos del viaje, la agenda prevista y la composición de la delegación.
Control sobre los gastos
Otro punto central de la resolución es la regulación del tipo de pasajes que pueden utilizar los funcionarios según su rango jerárquico.
La normativa determina qué clase de vuelo corresponde a cada nivel del Estado y aclara que cualquier cambio o mejora en la categoría del pasaje deberá ser pagado por el propio funcionario que viaje.
La medida se inscribe en la política de austeridad impulsada por el gobierno del presidente Javier Milei, que desde el inicio de la gestión ha planteado la necesidad de reducir gastos en la administración pública.
La controversia por el viaje
La resolución fue publicada apenas dos semanas antes de que Adorni viajara al exterior acompañado por su esposa en el avión presidencial, un hecho que generó cuestionamientos en el ámbito político y en redes sociales.
El episodio reavivó el debate sobre el uso de recursos oficiales y la coherencia entre las medidas de austeridad anunciadas por el Gobierno y la práctica concreta en los viajes oficiales.
Desde el entorno del funcionario sostienen que la resolución apunta a regular la participación de funcionarios públicos y no necesariamente a las personas que integran la delegación en calidad de acompañantes.
Una política bajo observación
Más allá del caso puntual, la normativa forma parte de un intento más amplio del Gobierno por reducir el tamaño de las delegaciones oficiales y limitar los gastos vinculados a viajes internacionales.
La intención declarada es evitar comitivas numerosas y garantizar que cada traslado tenga una justificación clara en términos de agenda diplomática o económica.
Sin embargo, el episodio protagonizado por el vocero presidencial volvió a poner el tema en el centro de la discusión pública y dejó abierta una pregunta que ya circula en el ámbito político: si las nuevas reglas serán aplicadas con el mismo rigor para todos los funcionarios del Gobierno.







