A menos de una semana del inicio de la nueva escalada de violencia en Medio Oriente, al menos 630 ciudadanos argentinos solicitaron asistencia para abandonar la región a través de distintos canales consulares, según informaron fuentes de Cancillería. La mayoría de los pedidos proviene de personas que se encuentran en Israel, Qatar y Emiratos Árabes, quienes quedaron varadas tras el cierre del espacio aéreo provocado por los ataques cruzados entre Estados Unidos, Israel e Irán.
Desde el Gobierno argentino indicaron que las embajadas y consulados trabajan con aerolíneas internacionales para gestionar lugares en vuelos comerciales a medida que se habiliten las operaciones. La estrategia contempla un sistema de prioridades, en el que se evalúan situaciones especiales como la presencia de menores de edad, personas mayores o pasajeros con problemas de salud.
El escenario es complejo. Los aeropuertos de la región funcionan de manera intermitente y con severas restricciones. Según detalló el canciller Pablo Quirno, el tráfico aéreo continúa muy limitado. “El espacio aéreo se abre solo en algunos momentos. El lunes estuvo cerrado el 99% de los vuelos, el martes el 98% y el miércoles comenzó a habilitarse cerca del 68%. Eso hace que los lugares disponibles sean muy pocos”, explicó en declaraciones televisivas.
Ante esta situación, las autoridades diplomáticas recomendaron a muchos viajeros trasladarse hacia Dubái, donde operan algunas de las rutas que mantienen conexión con distintos destinos internacionales. Sin embargo, el funcionario advirtió que la situación también es complicada allí: alrededor de 1.500 personas de distintas nacionalidades permanecen varadas esperando un vuelo de regreso.
Incertidumbre entre los argentinos varados
Mientras se realizan las gestiones diplomáticas, varios argentinos expresaron su preocupación por la falta de información clara sobre cómo proceder.
Virginia Luca, una ciudadana argentina que permanece junto a su esposo en Sharjah, en Emiratos Árabes Unidos, relató que muchos viajeros no saben qué decisión tomar. Según contó, desde la embajada les sugirieron que quienes no tengan pasaje directo hacia la Argentina intenten trasladarse a Omán o Arabia Saudita, donde todavía existen algunas conexiones aéreas.
El problema es que las autoridades locales recomendaron evitar desplazamientos por seguridad. “No tenemos un registro claro de cuántos somos ni dónde estamos. Nos dicen que esperemos a ver si se abre el espacio aéreo o que intentemos cruzar por tierra, pero hacerlo por nuestra cuenta también implica riesgos”, explicó.
La incertidumbre y la falta de definiciones llevaron a algunos grupos de argentinos a organizarse y buscar alternativas para acelerar las gestiones de evacuación.
Un problema global
La crisis aérea afecta a miles de viajeros en todo el mundo. De acuerdo con reportes del sector aeronáutico, más de 12.900 vuelos fueron cancelados entre el sábado y el lunes, lo que representa cerca del 40% de las operaciones programadas en la región.
La consultora especializada Cirium estima que las rutas aéreas del área movilizan alrededor de 900.000 asientos diarios, por lo que el número de pasajeros afectados podría superar el millón de personas.
Ante esta situación, distintos países comenzaron a organizar operativos especiales para evacuar a sus ciudadanos. India, Francia, República Checa, Italia, España y el Reino Unido ya dispusieron vuelos de repatriación o planes de traslado desde países cercanos.
En el caso de Alemania, el gobierno anunció el envío de aeronaves hacia Arabia Saudita y Omán para rescatar a los viajeros más vulnerables. Francia, por su parte, repatrió a sus primeros ciudadanos con dos vuelos que aterrizaron en París.
Estados Unidos también activó un operativo especial. La Casa Blanca confirmó que más de 17.500 ciudadanos estadounidenses ya fueron evacuados mediante vuelos charter y otras medidas de asistencia.
Mientras tanto, los argentinos que permanecen en Medio Oriente siguen pendientes de la reapertura del espacio aéreo o de nuevas gestiones diplomáticas que permitan organizar su regreso al país. La evolución del conflicto y la disponibilidad de vuelos serán claves para resolver una situación que mantiene en vilo a cientos de familias.







