En medio de la fragmentación interna del peronismo, la jefa del bloque de La Libertad Avanza en el Senado, Patricia Bullrich, impulsó la designación de la jujeña Carolina Moisés como vicepresidenta de la Cámara alta, en una jugada orientada a fortalecer la base de apoyo parlamentario del oficialismo.
La decisión se formalizó durante la sesión preparatoria convocada para definir las autoridades del Senado, en la que además se ratificó al puntano Bartolomé Abdala como presidente provisional del cuerpo, función que ejerce desde el inicio de su mandato legislativo. Tras la votación, Abdala agradeció el respaldo recibido y reafirmó su compromiso de continuar trabajando “con responsabilidad, honor y orgullo” en el cargo.
El movimiento político se dio luego de que Moisés se apartara del interbloque liderado por José Mayans, tras romper con Convicción Federal y marcar diferencias con el kirchnerismo. Su nuevo posicionamiento, más cercano a sectores dialoguistas y a gobernadores del norte, facilitó su llegada a la vicepresidencia del Senado con el aval del oficialismo y aliados circunstanciales.
Bullrich explicó que la propuesta tuvo como objetivo “afianzar una mayoría de 47 senadores”, en un contexto donde el Gobierno busca consolidar gobernabilidad y asegurar respaldo para futuras iniciativas legislativas. En paralelo, la Unión Cívica Radical retuvo la vicepresidencia primera con Carolina Losada, alineada con la agenda oficial, mientras que la vicepresidencia segunda continuará en manos de la cordobesa Alejandra Vigo, representante del espacio Provincias Unidas.
La designación generó fuertes cuestionamientos desde el bloque peronista. José Mayans expresó su rechazo a la conformación de las nuevas autoridades y acusó al oficialismo de avanzar sin respetar el reglamento ni la representación de las minorías. Según el senador formoseño, la decisión refleja una lógica de imposición basada en la correlación de fuerzas parlamentarias.
Mayans también dirigió críticas personales hacia Bullrich, cuestionando su estilo de conducción política y advirtiendo sobre los riesgos de profundizar la confrontación institucional. A su entender, el oficialismo privilegia acuerdos circunstanciales por sobre consensos amplios, lo que —según sostuvo— podría dificultar el funcionamiento del programa de Gobierno sin mayorías especiales.
Desde la oposición señalaron además que el nuevo esquema de conducción del Senado evidencia la debilidad del peronismo tras las recientes rupturas internas, que derivaron en la pérdida de posiciones estratégicas dentro del cuerpo. En este escenario, el oficialismo aprovecha la dispersión opositora para ampliar su margen de acción legislativa y ordenar el tablero parlamentario en función de su agenda política.







