Lijo a un Paso de la Corte Suprema: La Estrategia Mileísta y las Tensiones Políticas

Ariel Lijo consiguió este miércoles a media mañana su licencia como juez federal, un paso clave para convertirse en miembro de la Corte Suprema designado por Javier Milei por decreto. Ahora solo resta que Horacio Rosatti le tome juramento en el Palacio de Tribunales. La urgencia libertaria es clara: buscan que tanto Lijo como el catedrático ultraconservador Manuel García-Mansilla estén junto al Presidente en la Asamblea Legislativa del 1 de marzo.

La gran incógnita en los pasillos judiciales es cuándo se le tomará juramento, pero la avalancha de críticas podría frustrar el plan de la Casa Rosada. Según pudo saber elDiarioAR, la estrategia oficialista es acelerar los tiempos lo más posible. Si inicialmente se preveía que el juramento ocurriera el viernes, ahora podría adelantarse incluso para las próximas horas.

“Se está acelerando todo”, afirmó una fuente judicial cercana a las negociaciones previas a la llegada de los nuevos jueces al máximo tribunal. El ambiente político cambió drásticamente desde que Milei firmó los decretos, publicados este miércoles en el Boletín Oficial. En la Corte Suprema, presidida por Rosatti, el silencio es absoluto para evitar interpretaciones de aval prematuro a la decisión presidencial.

Sin embargo, la Cámara Federal porteña envió una señal elocuente de que hay un canal de diálogo abierto entre el Poder Judicial y la Casa Rosada, con Sebastián Amerio, número dos del Ministerio de Justicia y hombre de confianza de Santiago Caputo, como nexo clave.

La Licencia de Lijo y las Negociaciones en el Senado

La Cámara Federal, en un acuerdo encabezado por su presidente Mariano Llorens en Comodoro Py, aprobó la licencia extraordinaria sin goce de haberes para que Lijo asuma en comisión en la Corte Suprema. Participaron del acuerdo los jueces Roberto Boico, Leopoldo Bruglia, Pablo Bertuzzi, Eduardo Farah y Martín Irurzun, quienes aprobaron la petición de Lijo por unanimidad.

Con la licencia aceptada, Lijo tiene un año para negociar con el peronismo la aprobación definitiva de su pliego en el Senado. La designación por decreto tiene validez hasta diciembre, cuando culmina el período de sesiones ordinarias. “Ahora queda un año de trabajo complejo con los senadores”, anticipó un operador judicial.

En los pasillos del poder se especula con una jugada más amplia: una negociación con el peronismo para ampliar la Corte Suprema a siete miembros. Según fuentes cercanas, el kirchnerismo podría aceptar la designación de Lijo a cambio de la incorporación de dos mujeres propuestas por su espacio. Si los libertarios acceden a esta condición, Unión por la Patria podría facilitar la aprobación definitiva del pliego en el Senado.

García-Mansilla, el Obstáculo Principal

Mientras Lijo cuenta con apoyos transversales en el Senado, la situación de García-Mansilla es más complicada. Su perfil ultraconservador y antiabortista genera resistencias, y su pliego ni siquiera obtuvo los avales necesarios en la Comisión de Acuerdos de la Cámara alta. A diferencia de Lijo, cuya nominación recibió respaldo de varios bloques, García-Mansilla enfrenta un panorama mucho más incierto.

La apuesta de Milei por reformar la Corte Suprema avanza a contrarreloj y en medio de una fuerte resistencia política y judicial. La próxima jugada definirá si el Presidente logra imponer su voluntad o si las presiones terminan por frenar su estrategia.

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