Héctor Martínez Sosa no era solo un broker prominente en el mercado de seguros, sino también un operador con un acceso privilegiado al círculo íntimo del poder en Argentina. Su influencia se extendía hasta la misma presidencia, donde manejaba información confidencial y tenía la capacidad de influir en decisiones clave del Gobierno. Las conversaciones entre Martínez Sosa y Alberto Pagliano, presidente de Nación Seguros durante el gobierno de Alberto Fernández, revelan cómo este broker se movía cómodamente entre los mundos del mercado y la política, aprovechando su cercanía con el Presidente para asegurar su lugar en la toma de decisiones cruciales.

Desde el inicio de la gestión de Fernández, Martínez Sosa dejó en claro su estrecho vínculo con el mandatario, superando incluso la relación de Pagliano, quien había conocido a Fernández desde los años 90. En febrero de 2020, fue Martínez Sosa quien notificó a Pagliano sobre su inminente designación, asegurando que el dato provenía de su esposa, secretaria del Presidente. Este fue solo el comienzo de una serie de intercambios que ilustran cómo Martínez Sosa utilizaba su posición para consolidar su influencia.
Uno de los momentos más reveladores ocurrió cuando Martínez Sosa, utilizando su proximidad con el Presidente, intentó interferir en la designación de Sebastián Díaz Bancalari como vicepresidente de Nación Seguros. En una conversación con Pagliano, “Hecky” —como lo llamaban en su entorno— compartió un mensaje que había enviado a Fernández, describiendo a Díaz Bancalari como un “psicópata” que complicaría la gestión de Pagliano. Este tipo de intervenciones muestra el nivel de acceso y la confianza que Martínez Sosa tenía dentro de la Casa Rosada.

La relación entre Pagliano y Martínez Sosa, a pesar de la resistencia inicial del primero, se mantuvo activa y colaborativa. En mayo de 2020, discutieron sobre los seguros de la flota presidencial, que incluía aviones y helicópteros de uso exclusivo del Presidente. La capacidad de Martínez Sosa para involucrarse en estos temas sensibles y su interés en asegurar la flota evidencia cómo sus operaciones se entrelazaban con los asuntos más críticos del gobierno.
El 29 de febrero de 2024, cuando el Gobierno presentó una denuncia penal en Comodoro Py relacionada con el escándalo, Martínez Sosa envió un mensaje final a Pagliano: “Todo se va a aclarar”. Sin embargo, hasta el momento, su optimismo parece haber sido mal dirigido, y su pronóstico fallido.
Este caso subraya las complejidades y las intersecciones entre el poder político y los intereses privados, mostrando cómo figuras como Héctor Martínez Sosa pueden jugar un papel central detrás de las decisiones gubernamentales, a menudo en la sombra, lejos del escrutinio público.